3’5 Butacas de 5

Diez años han pasado desde el estreno de Vaiana (2016) y siguiendo la corriente de remakes que llevamos viviendo desde la pandemia, Disney ha decidido apostar por esta historia como protagonista de su nuevo live action. Dirigida por Thomas Kail y escrita por el guionista original Jared Bush a quien se le suma Dana Ledoux Miller forman el equipo encargado de convertir en carne y hueso a estos personajes de los que nos enamoramos hace una década.
Vaiana (2026) es un live action que se queda a medio camino si lo comparamos con los anteriores remakes de Disney. No se atreve a alejarse demasiado de la película de animación, pero tampoco aporta suficientes novedades como para justificar plenamente su existencia.

A diferencia de Mulan(2020), que cambió tantos elementos de la obra original —eliminando las canciones y modificando gran parte de su esencia— que terminó dividiendo al público, Vaiana opta por el camino contrario: mantenerse muy fiel a la cinta animada. Sin embargo, tampoco alcanza el nivel de propuestas como La Bella y la Bestia (2017) o Aladdín (2019), dos adaptaciones que ampliaban sus historias, desarrollaban mejor algunos personajes y ofrecían una experiencia distinta sin perder el encanto del material original. Son películas que puedes disfrutar junto a sus versiones animadas porque cada una tiene una personalidad propia.
En el caso de Vaiana, los cambios son mínimos y eso tiene una parte muy positiva. La película de animación ya era fantástica en prácticamente todos sus aspectos: una historia emocionante, un apartado visual espectacular y una banda sonora inolvidable que consigue atraparte desde el primer minuto. Mantener esas canciones era, sin duda, la decisión correcta. Es precisamente en las escenas musicales donde más se nota la diferencia con la original porque en algunas intentan ser más realistas y se pierde el dinamismo que tenía la animada y en otras ofrecen propuestas visuales que me parecen interesantes para diferenciarla un poco de la original.

Al partir de un material tan sólido y respetarlo casi por completo, el resultado final funciona. Es difícil que una historia tan buena deje de serlo simplemente por cambiar el formato. El problema es que esta nueva versión no añade nada realmente significativo ni mejora la original en ningún aspecto. Personalmente, si quiero volver a disfrutar de esta aventura, seguiré recurriendo a la película de animación.
Por otro lado, en cuanto al reparto, Catherine Laga’aia, quien da vida a Vaiana, es una actriz que tiene poca experiencia interpretativa, pero lo compensa con una enorme dulzura y un gran carisma. Además, su voz en las canciones es preciosa y consigue conquistar al espectador desde sus primeras escenas. Dwayne Johnson repite su papel original como Maui e intenta aportar alguna diferencia con la versión ya existente, que ya de por sí era tremendamente carismática y divertida.

Siempre he pensado que los live actions de películas de animación tienen sentido cuando ofrecen una nueva perspectiva, enriquecen la historia o actualizan una película más antigua sin perder su esencia. Cuando el resultado es prácticamente un calco plano de la versión original, da la sensación de que se ha invertido mucho tiempo y dinero en una película que aporta muy poco a una obra que ya era excelente.
Aun así, Vaiana sigue siendo una película muy bonita y disfrutable. La historia continúa emocionando, el apartado visual es sólido y volver a escuchar esa magnífica banda sonora en una sala de cine siempre es un auténtico placer. Toda la familia podrá disfrutar de esta cinta el 8 de julio en su estreno en cines.

