'A 500 millas de casa': Un roadtrip que te hará llorar

3’5 Butacas de 5

Como primera impresión, “A 500 millas de casa” recuerda a la típica road movie familiar en la que unos niños se escapan de casa, conocen a personajes curiosos por el camino y terminan aprendiendo una lección de vida. Y sí, parte de esa base, pero poco a poco encuentra su propia personalidad, recordando mucho a aquellas películas familiares de Disney de principios de los 2000 que salían directamente en televisión, recuperando ese tono cálido que cada vez cuesta más encontrar.

Basada en una novela y dirigida por Morgan Matthews, la película sigue a Finn y Charlie, dos hermanos cuya vida cambia por completo después de una tragedia familiar. Lo que antes era una casa llena de felicidad se convierte en un lugar marcado por las discusiones y la tristeza. Convencidos de que su abuelo, interpretado por Bill Nighy, representa el último recuerdo de esa vida que perdieron, deciden recorrer la costa oeste irlandesa para encontrarlo.

Como toda buena road movie, el viaje es el verdadero corazón de la película, los protagonistas se van cruzando con personas que, de una forma u otra, cambian su manera de ver las cosas. Entre todos ellos destaca Kait, interpretada por Maisie Williams, que aporta una energía diferente a la historia.

La fotografía retrata a la costa irlandesa de una manera muy lumínica, alejándose de la paleta de colores grisácea que caracteriza al país. Los paisajes verdes, los pequeños pueblos, los trenes, los barcos, todo transmite esa sensación de aventura que tienen las películas familiares de antes.

A nivel de guion, la película utiliza flashbacks para enseñarnos cómo era la familia antes de que todo cambiara. Poco a poco vamos entendiendo la relación entre los personajes y el motivo por el que Finn y Charlie toman esta decisión.

Roman Griffin Davis vuelve a demostrar el talento que ya había enseñado hace unos años en JoJo Rabbit, pero quien sorprende fue Dexter Sol Ansell. Después de verlo recientemente en El caballero de los Siete Reinos, vuelve a traer esa personalidad sarcástica pero tierna enfrente de la cámara.

Quizá la historia no reinventa el género ni propone nada nuevo, “A 500 millas de casa” funciona precisamente porque apuesta por contar una historia pequeña, cercana y muy humana. Es una película que habla del duelo, de la familia y de cómo, incluso en los peores momentos, siempre hay un camino para volver a sentirse en casa.

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