'La Ventana Abierta': Un thriller con verdades a medias

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Imagina que este verano conoces a una mujer con la que conectas, habláis todos los días durante meses, hacéis videollamadas, empezáis a crear una relación y llega un momento en el que decides sorprenderla y viajar hasta su pueblo. Llegas a su casa, pero en lugar de encontrarla a ella, solo encuentras una ventana abierta. Dentro está su hija, quien te estaba ayudando a preparar la sorpresa, pero te cuenta que su madre no está porque esa misma mañana una vecina tuvo un accidente. Decides esperar y poco a poco empiezas a darte cuenta de que la persona que creías conocer quizá no era quien decía ser.

Esa es la premisa de “La ventana abierta”, la nueva película de Ana Graciani, un thriller de suspense que juega con una pregunta cada vez más presente en nuestra realidad, ¿cuánto conocemos realmente a una persona cuando gran parte de nuestra relación ocurre a través de una pantalla?

Uno de los mayores aciertos es convertir el pueblo costero andaluz en un personaje más. Aunque gran parte de la historia sucede dentro de una misma casa, Ana consigue aprovechar el entorno para generar tensión. El viento constante, el mal tiempo y esa sensación de aislamiento hacen que sientas que algo no está bien. El peligro está presente todo el tiempo, pero nunca termina de aparecer, el guion juega más con la espera y la incomodidad que con el susto fácil.

“La ventana abierta” habla del poder de las mentiras y de cómo una historia puede cambiar completamente la percepción que tenemos de una persona. Reflexiona sobre las relaciones digitales, sobre esa falsa sensación de intimidad que podemos crear con alguien al hablar todos los días, cuando en realidad solo conocemos una parte de esa persona.

Se nutre de flashbacks para ir revelando información del pasado y completar las piezas del misterio, aunque ayudan a entender mejor la situación actual y hacen avanzar la trama, en algunos momentos rompen un poco la tensión que había conseguido construir en el presente.

Unax Ugalde, Adriana Camarena y Mara Guil hacen un buen trabajo, especialmente Adriana, que tiene probablemente el personaje más complejo. Su interpretación consigue mantener esa duda constante sobre qué está pasando realmente, aun así, con un guion más trabajado algunos personajes podrían haber tenido mucho más recorrido y la parte emocional habría podido impactar más.

La ventana abierta” funciona especialmente cuando habla de algo que todos hemos experimentado de alguna forma, esa sensación de creer que conocemos a alguien y descubrir que solo conocíamos una parte. Es un thriller sencillo, con una buena premisa y una atmósfera que mantiene la intriga, aunque con un guion más sólido podría haber llegado mucho más lejos.

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