3’5 Butacas de 5


Después de estrenar en Cannes este mismo año Sheep in the box, el famoso director japonés Hirokazu Koreeda regresa al Lido de Venecia para presentar la adaptación de un famoso manga de Tatsuki Fujimoto, que tuvo una celebrada adaptación animada hace dos años.
La elección de adaptar a carne y hueso esta historia no es loca, pues es una apuesta exitosa seguro. Tampoco lo es elegir a Koreeda como director, pues su cine siempre ha tenido un gran poso dramático, y él ha tenido mucha habilidad para dirigir y retratar a niños (en Monster, por ejemplo). Lo que sí es raro es que el festival decidiera admitirle en la competición, que aun teniendo hueco reservado por ser quien es, la película me parecía que no cuadraba con el resto de selección.

Sin embargo, ayer salí muy sorprendido de la proyección. No he leído/visto el material previo, por lo que no sé hasta qué punto funcionará si eres fan de lo ya existente, pero la sensación que me dio al salir del pase de prensa es que todo el mundo había disfrutado mucho. Y a veces, aunque las películas sean buenas, no se crea esa unanimidad.
Es verdad que la complejidad de la película no es mucha en comparación con Possible love, por ejemplo, porque realmente se limita a contar la historia de amistad entre dos niñas que escriben y dibujan manga juntas, y no hace ningún retrato del lugar donde viven o de las personas de su alrededor, pero tampoco lo necesita.

Koreeda es consciente de esa sencillez y la explota al máximo: utiliza más planos fijos en vez del movimiento lento pero constante que sus películas acostumbran a tener, para poder crear imágenes aún más bellas y que, de alguna manera, parece que tienen un toque fantástico. Y lo consigue al adaptar algunas de las viñetas más famosas (y probablemente muchas más que yo no conozco), y aunque “calque” en algunos momentos, esto está muy lejos de los remakes sin alma de Disney, por ejemplo.
Y funciona porque, aunque las imágenes sean similares, se esmera en darle una humanidad a la cinta que le otorga una entidad propia. Sentí que estaba viendo otra película más de su filmografía, aunque en este caso estuviera contando algo diferente a las últimas historias que ha contado. Además, las actuaciones del reparto son fantásticas, y tiene una fotografía y banda sonora geniales.

El mayor problema que le puedo encontrar a la película es que en su parte final efectúa unos giros que me convencen en fondo, pero no en forma, pues no quedan del todo bien resueltos (dejando momentos en los que no entiendes muy bien lo que está haciendo el personaje) o algún flashback que quizás no era necesario.
En términos generales estamos hablando de una de las películas del Festival, y aunque quizás no llegue a ser nada súper original o innovador, es el pase que más he disfrutado en estos 5 días, entreteniéndome y emocionándome a partes iguales.

