3 Butacas de 5


Florian Zeller conquistó la temporada de premios en 2020 con su ópera prima El padre, aunque en realidad él ya llevaba años siendo un reconocido dramaturgo. Esa película como la siguiente, El hijo, presentada en Venecia en 2022 con una tibia acogida, eran adaptaciones de trabajos teatrales previos. Ahora escribe un guion original para la gran pantalla, consiguiendo una de las parejas artísticas más reconocidas del mundo para darles voz a sus personajes.
Cuenta la historia de una pareja que lleva 17 años de relación y que entra en crisis cuando a él, un arquitecto reconocido, le ofrecen construir un búnker para un multimillonario.

Leyendo la sinopsis ya estaba claro que la carga política en el largometraje iba a ser muy grande, pero lo más sorprendente es que se atreva a señalar directamente a los poderosos y, encima, señalar que esos mismos son conscientes de sus actos.
Ahora, todo esto a veces está presentado de forma sutil e interesante y a veces no tanto. El humor es una herramienta que utiliza Zeller aquí y que antes no había probado, y le sale algo regular. El tono de la película es muy extraño, pues se plantean preguntas muy potentes y muy dramáticas y mientras la película está poblada de personajes y situaciones que se acercan más a un film cómico.
También la puesta en escena deja que desear en muchos momentos, y ojo, esto no significa que sea mala, sino que se queda algo pobre. Los espacios deben ser en principio un personaje más de la película teniendo en cuenta la profesión del protagonista, pero no siempre sabe llevarlo a cámara de manera correcta.

Más allá de esto, la película funciona. Consigue crear una trama realmente entretenida, sostenida en dos grandes interpretaciones protagonistas de Penélope Cruz y Javier Bardem (aunque no los veo ganando premios por ellas).
Es un film muy interesante, con muy buenos momentos, pero a veces me cuesta creerlo por su aparente simpleza. Zeller señala correctamente, crea escenas que en principio son las que interesa contar, pero no siempre las realiza bien. Los recursos narrativos son simples y sí, efectivos, pero también predecibles.
Pero tampoco quiero que esto se perciba como una mala crítica. Realmente he salido muy contento de la proyección, habiendo visto una película que me ha sabido captar la atención, interesar, hacerme preguntas. Las formas quizás no sean las mejores (Zeller deberá seguir intentándolo), pero soy exigente con ella porque podría haberlo hecho aún mejor.
Aun así, una gran recomendación para ver cuando llegue próximamente a salas de cine en España.
