'Bad Apples': Un cruento relato con vocación a enseñarnos

4’5 Butacas de 5

No hay nada más satisfactorio que una grata sorpresa. En estos tiempos en los que nos destripan todo antes del estreno, entre influencers, críticas en festivales y comentarios en Letterboxd, es complicado llegar a una película sin saber demasiado de lo que vas a ver. En mi caso, tenía un cierto runrún de que era una buena película, pero nada más. Ni género, ni temática, ni nada, salvo que salía Saoirse Ronan, que no es poco para mí, considerándola la mejor actriz de su generación.

Bad Apples” parte de una premisa muy sencilla llevada a sus máximas consecuencias, donde la sucesión de acontecimientos va in crescendo hasta los títulos de crédito. Un giro sobre otro, cada vez más retorcido y maquiavélico, que convierte la cinta en una sátira brutal en la que puedes llegar a sentirte mal por las cosas de las que te estás riendo y, aun así, no deja de ser súper inteligente, porque nos hace reflexionar sobre la educación en este siglo, retratando a padres, alumnos y profesores.

Maria (Saoirse Ronan) and Pauline (Nia Brown) in Bad Apples.

Jonatan Etzler nos presenta a María como una mujer que está perdiendo la vocación por la enseñanza, perdida en el amor y dejándose llevar por la desidia, centrando el foco en un alumno problemático del que hace referencia el título de la película. Dar clase a niños de diez años no es fácil, pero el caos que provoca su antagonista llega a tales niveles que tira a una compañera por las escaleras, boicotea a sus compañeros de clase y hace lo que quiere. María intenta atajar el problema, pero el padre ausente ni siquiera le presta atención. Sin embargo, tras un encuentro desafortunado, con ataque de ira incluido, María decide encerrarlo en su sótano hasta que se calme.

Todo este cúmulo de malas decisiones hará que nuestra protagonista sufra todo tipo de calamidades mientras, durante el encierro, empieza a darle clases particulares a su manzana podrida, mientras paralelamente su clase mejora y su vida también.

La verdad es que, dependiendo de la tolerancia del espectador a la temática, valorará si es creíble o si Etzler se está pasando tres pueblos con la verosimilitud. Sin embargo, el guion es tan retorcido que funciona de manera superlativa con lo que se expone en pantalla.

Saoirse Ronan tiene la película sobre sus hombros, siendo la que vertebra la acción en la mayoría de las escenas. Lo natural y realista que parece en cada momento hace que podamos ver, sin ningún tipo de diálogo, por los diferentes momentos por los que pasa María, y son muchos. Siempre está perfecta, tanto en los momentos más dramáticos como en los cómicos y los patéticos.

Bad Apples” te deja un mensaje claro con la metáfora de las manzanas que, quizá, si no fuera por el prólogo, sería una manera un poco reduccionista de resumir el tema. Pero eso no empaña la gran película que es, siendo para mí de lo mejor de esta temporada, tanto por la sorpresa como por la buena historia que resulta ser. Todo gracias a un grandísimo guion y a una narrativa que sabe centrar el tiro.

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