2’5 Butacas de 5

Hay comedias que simplemente cumplen su función: entretienen, apuntan a toda la familia, ponen el foco en los más pequeños y, a veces, resultan demasiado naif para que los adultos disfruten plenamente. Algunas te ganan por el corazón, otras por el humor. “Un plan perfecto” se queda en un punto intermedio: no es especialmente emotiva ni tampoco provoca demasiadas carcajadas para el público adulto. Es cierto que franquicias como “Padre no hay más que uno” y otras similares pueden considerarse “cine menor”, pero funcionan dentro de lo que prometen. “Un plan perfecto” tiene sus más y sus menos, pero siendo poco exigente ofrece una historia entretenida, con actores correctos y un desarrollo que mantiene, aunque sea mínimamente, el interés. Tiene un puntito tierno, y eso siempre ayuda a que la familia conecte con la ficción que se proyecta en pantalla.

“Un plan perfecto” nos presenta a la familia Ibáñez, donde cada miembro es un loser a su manera y todos juntos sobreviven a una vida miserable (con un puntito de Rafael Azcona). El ejemplo: como no tienen dinero, van con abrigo de invierno dentro de casa porque ni siquiera pueden permitirse la calefacción, y así con todo. Un recurso típico en este tipo de relatos navideños donde, al final, todos se unirán para un bien común. En este caso, nada menos que robar un banco. Cosa que puede tener su interés ya que unos padres dejan que sus hijos comentan un delito juntos en familia. Tiene su cierta curiosidad que por primera vez se unan y sea en un acto delictivo.

Gracias a Rufus (Leo Harlem), un veterano caco jubilado, deciden cavar un túnel y llevarse todo el dinero posible de un banco frente a su casa siguiendo un plan que el antiguo ladrón dejó sin terminar. Durante la ejecución del golpe ocurren incidentes alocados que nos permiten conocer mejor a los personajes, y donde ese lamentable ladronzuelo acaba conquistando a los Ibáñez y convirtiéndose en el pegamento que une tanto el hurto como a la propia familia.

Jordi Sánchez, Raquel Guerrero y Ernesto Sevilla completan un reparto solvente en el que ninguno desentona; quizá Leo Harlem, con su carisma habitual, se queda con las mejores escenas y las ocurrencias más ingeniosas. Aunque tampoco sean demasiadas.
“Un plan perfecto” es una película navideña fuera de temporada, pero con la misión clara de ofrecer risas ingenuas y algunas lecciones de vida para toda la familia. Así que si eres del espectro al que va dirigido, ni tan mal.

