4’5 Butacas de 5

Sinceramente, desconocía por completo la existencia de este último filme animado de DreamWorks, del cual se ha hecho una campaña de promoción bastante paupérrima, ya que se estrena esta misma semana y apenas hemos visto siquiera cartelería o publicidad sobre él. Pero, al caso, los estudios de animación de DreamWorks parecen estar viviendo una nueva racha en la que sus productos, en vez de ofrecer las incesantes secuelas de sus grandes éxitos (y es que hubo una etapa en la que esa era su constante), están siendo bastante cuidados, con producciones tan maravillosas como Robot salvaje o esta La isla olvidada, una producción de la que se está hablando muy poco y que podríamos decir que se trata de una de las mejores producciones animadas del año, y de la que puede que entre directamente en los premios de la Academia e incluso se alce con el galardón a mejor película animada del año.

La isla olvidada sigue a Jo y Raissa, dos recién graduadas de bachillerato que han sido mejores amigas desde la primaria, pero que ahora están a punto de emprender caminos separados. En su última noche juntas, Jo y Raissa descubren un misterioso portal que las transporta a la fantástica isla de Nakali, repleta de criaturas mágicas y mitológicas de las que crecieron escuchando historias contadas por sus familias filipinas. Algunas de estas figuras se convertirán en amigas; otras, en enemigas. Acompañadas por el bienintencionado pero desventurado hombre-perro Raww y una pequeña pero poderosa manada de amigos, Jo y Raissa deben enfrentarse a la temible Manananggal, la criatura más temida de la isla. Cuando descubren que los recuerdos de toda su amistad son el precio que deben pagar para volver a casa, Jo y Raissa se verán obligadas a encontrar una forma de abandonar la isla antes de olvidarse la una de la otra para siempre.

Y vosotros diréis… está exagerando. Y he de decir que, en su primera mitad, puede que esa sea la sensación cuando la estéis viendo, pues la película está hipervitaminada. Hay tanto estímulo, tanto gag constante, que puede llegar a resultar algo cargante e incluso irritante, pero, si el espectador va más allá de eso, sabe que en el fondo de ella hay un buen libreto y un ingenio en su narrativa que apenas cesa, y por ello mismo le estaba dando una oportunidad al filme. Es el único escollo que puedo ver en la cinta, que precisamente en esa primera mitad tiene que acostumbrar al espectador al tipo de relato que está por presenciar, y que resulta tan enérgico, tan incesante e histriónico que puede agotar al espectador. Es como las películas animadas de Spider-Man: hay tanto estímulo en ellas que uno no asimila casi lo que ve porque no le da tiempo.

Y, como en aquellas dos maravillosas entregas del hombre arácnido, el filme se abre y encuentra su esencia, de la cual el espectador ya podía percibir que detrás de ella hay un buen guion. Y no defrauda. El filme, lleno de una imaginación desbordante tanto en su forma como en el fondo, nos regala una de las exaltaciones de la amistad más bonitas y mejor contadas del cine reciente, manejando en ese aspecto un guion muy bien estructurado, de manera que los quiebros y las alegrías de esa misma relación lleguen a una conclusión emocionante, hermosa e incluso, por momentos, atrevida. Todo está muy bien medido para que el filme dé con el equilibrio perfecto de lo que quiere contar y, realmente, lo consigue.
Todo a través de un imaginario visual sin parangón, del cual coge también elementos del «anime» para darle una mezcla bastante genuina con otros más propios de la productora. A fin de cuentas, es una amalgama de estilos en la que incluso al final se siente única, pues posee su propia personalidad (como las dos películas de Miles Morales). En especial, con la amalgama de personajes y criaturas que presenta, algunas bastante divertidas por lo bien definidas que están en su libreto (ese sireno, ese duende…), de los cuales todos ellos poseen cierta relevancia dentro del filme, lo que se agradece sobremanera.

Y no solo con eso: el filme, que presenta un mundo fantástico como si nos adentráramos en el universo de Dentro del laberinto, de Jim Henson, pero en los tiempos actuales, posee una estructura de lo más original, en la que incluso toma como base la idea de Resacón en Las Vegas (recabar la información de una noche olvidada), pero incluso mejor llevada por lo que implica dentro de su guion y que, precisamente, es de vital importancia dentro del relato. Todo hace un mix que, por arte de magia, funciona con un equilibrio tremendo en su segunda mitad, de manera que el espectador termina disfrutando al máximo del proyecto e inmerso ante lo que te están contando, porque el libreto ya no esconde sus posibilidades… las enseña a cal y canto y no decepciona en absoluto.
Como dije, técnicamente el filme está lleno de imaginación e ingenio al aunar diferentes estilos, creando así uno propio, y la animación al final termina encontrando su lugar dentro del filme y su narrativa. A ello hay que sumar unas voces estupendas (aunque a veces Dave Franco carga un poco con tanto grito), un ritmo que no ofrece descanso, aunque en su segunda mitad se nota más sólido, y una banda sonora que, como su animación, aúna mil estilos, creando así el suyo propio.

La isla olvidada es una sorpresa enorme, una cinta que, como su título indica, parece haber sido olvidada por sus propios productores a la hora de venderla (aunque también digo que vender una película así no es fácil), y sería una auténtica pena, porque podría ser perfectamente la mejor película animada de este año (a falta de ver más, ojo). Una producción repleta de imaginación e ingenio, con una narrativa que al principio puede resultar cargante, pero que poco a poco va encontrando su sitio dentro del filme gracias a un guion magnífico, lleno de imaginación y, sobre todo, de profundidad emocional, mezclada con la mayor amalgama de risas posible. Y que toda esa mezcla dé como resultado una de las declaraciones de amistad más bonitas que nos han regalado en años es casi milagroso, diría yo. Dadle una oportunidad a esta película, en la que se nota el amor y cariño puestos en ella, pues, desde luego, se lo merece.
