‘Digger’: la sátira hiperbólica que habitamos

3 Butacas de 5

“Vivimos en una simulación.” Esta expresión ha sido utilizada en la última década como método de exaltación verbal ante la compleja y apabullante realidad que nos ha tocado habitar. Distinguir la realidad de la ficción, los hechos de la manipulación, la verdad de la mentira se ha vuelto extremadamente complicado. La fina line que separa lo que es de lo que no se difumina y corre el riesgo de perderse. Alejandro G. Iñárritu nos advierte, a través de Digger, de los peligros de banalizar los hechos, convertirlos en entretenimiento y vivir en una falsa burbuja autocomplaciente.

El hombre más poderoso del mundo, Digger (Tom Cruise) se embarca en una misión frenética para demostrar que es el salvador de la humanidad antes de que el desastre que ha desatado lo destruya todo.

Digger es una película estridente, por momentos insoportable y profundamente ácida. En ella hay contenida los esbozos de algunos de los males más importantes de nuestro siglo, entre ellos, el control del relato. Sin adentrarnos demasiado en su trama, pues conllevaría la revelación de un contexto clave para su disfrute, Digger se las arregla para levantar un artefacto dramático sorprendente que grita a la cara a sus espectadores, los agarra por la pechera, los sacude, les da un par de bofetadas y les vuelve a gritar. Y todo esto sin haberlo solicitado.

La película parece funcionar en un nivel superficial donde la parodia y el humor se abren camino a duras penas, sin embargo, la profunda solemnidad de sus palabras y su aparente osadía alejan a un espectador que se siente “agredido” al recibir todo esto sin aparente justificación. Digger es una cinta plana y más allá de sus intencionadas sobreactuaciones, no deja de ser una fábula moralista sobre los peligros de una sociedad a la deriva.

Tom Cruise y el resto del reparto se dejan llevar en este sketch más propio del Saturday Night Show donde todos encarnan caricaturas vagas. La propia película se jacta de ello en un nuevo intento de Iñárritu de intentar anticipar la opinión de sus espectadores, pero, de nuevo, debo frenar mis apuntes aquí, pues no deseo desvelar el dato clave de la película.

La película se asemeja a su protagonista, un hombre poderoso y fanfarrón que está convencido de la efectividad de sus ideas y no tiene problema en sermonear a quien se le ponga delante. Más allá de la hipérbole que plantea, Digger es una cinta entretenida, algo cansina y repetitiva, pero a fin de cuentas no deja de retratar, por mucho que nos duela, los caóticos tiempos que habitamos.

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