Recordamos los títulos más destacados de los últimos días del Festival de San Sebastián

Donosti pone el broche final al festival con una jornada llena de galardones y películas sorpresa hasta el último día. Quizás sean estas últimas las más olvidadas por el público de prensa, agotado después de tantos días de cine, pero no por ello menos importantes. Al contrario: algunas de ellas han terminado lanzando algunas de las preguntas más interesantes al público.
‘THE WORLD BEFORE’
Comenzamos el jueves con The World Before, una dulce fábula surcoreana sobre Jin, una joven de 17 años que nunca ha salido de la isla donde creció, y Dujae, un muchacho y amigo suyo de la infancia que vuelve del lejano Seúl para el funeral de su abuela. Los procesos de madurez de la adolescencia se narran con suma delicadeza: el descubrimiento del amor, puro y torpe; la exploración del cuerpo femenino desde una perspectiva naturalista e íntima; y el duelo ante la pérdida de un ser querido, parcial o completa. Quizás la cinta pase desapercibida entre el público general, pues dentro del género coming of age no resulta especialmente novedosa, pero sus caminos, sus costas y sus colinas tienen algo fragante y familiar. Más de 10.000 kilómetros separan España de Taiwán, pero la familiaridad de los personajes de Yoon Dan-bi me ha recordado a las dinámicas en mi propia familia.

‘NAZA’
Seguimos el recorrido del festival con Naza, una cinta documental sobre las atrocidades del Holocausto perpetradas por el Estado de Israel. La propia cinta ha recibido amenazas por parte de su Gobierno, pero su estreno en Donosti ha llegado, por suerte, acompañado del apoyo y la solidaridad del público y los actores bajo el lema «We Are Naza Too». La película es fría, no apta para todos los estómagos y, al mismo tiempo, absolutamente necesaria para entender con más detalle la deshumanización del pueblo palestino denunciada por sus autores. La cinta muestra testimonios sin rostro de algunos miembros de la inteligencia israelí, quienes revelan la frialdad y facilidad de sus propios actos: una matanza cometida a tal escala y velocidad que parece reducirse a apretar unas teclas en un ordenador remoto. El odio está vivo, pero como humanidad no podemos perder la esperanza. Este documental nos recuerda que no podemos quedarnos quietos, que tenemos que denunciar y nunca callarnos ante cualquier genocidio.

‘BORDER’
Quizás nos hallemos ante la cinta más desconcertante de todo el festival y, para mí, la gran decepción personal: Border, aun habiéndose llevado el Premio Especial del Jurado de esta edición. El director hongkonés Ah Biao nos ubica en una población china, fronteriza con Mongolia, azotada por la pobreza, el aislamiento del resto de China y una silenciosa hostilidad. Sus personajes, entre ellos un padre, un hijo minero y una prostituta, caminan por la ciudad sin ningún motivo aparente y, ciertamente, es así. Los personajes no hablan ni expresan facial o corporalmente su incomodidad, enfado o tristeza ante la situación, de la cual tampoco hablan. Cuesta entender el contexto de esta pequeña comunidad china y sus espacios resultan representativos precisamente por la ausencia de elementos. Es difícil valorar positivamente una película que experimenta tanto con el medio cinematográfico que rompe con cualquier regla de análisis. Sí, comprendo su por qué de la trama y considero que había mejores formas de contarlo.

‘EL TREN FLUVIAL’
Inauguramos la jornada del viernes con una película de la sección Horizontes Latinos, El tren fluvial, centrada en el viaje del pequeño Milo, una cinta cargada de lecciones de madurez y realismo mágico. Milo es una especie de Big Fish en el que cuesta distinguir la realidad de la ficción y donde la magia está en entender la poesía que se esconde detrás de las palabras y las imágenes. Quizás la cadencia argentina pueda pasar factura a algunos espectadores con ganas de una aventura más asalvajada, pero su punto de vista es suficientemente potente para suscitar interés en aquel que quiera dejarse llevar por sus conceptos de libertad y curiosidad.

‘INK’
Ink se convierte en la película sorpresa de este año. Dirigida por Danny Boyle y contextualizada en los británicos años 60, la película habla de la creación de un periódico atrevido y provocador que desafiase al periodismo de la época: The Sun. Basada en hechos reales, la historia no solo lanza al espectador a las fauces de estos divertidos personajes, periodistas malhablados y de moral ambigua, sino que ofrece la esencia destilada de su director de orquesta: un montaje frenético, una suspensión de la moralidad, momentos oscuros y un final abierto que invita a debatir y deja en manos del público el juicio final. Ink es una golosina, con actores de la talla de Guy Pearce y Claire Foy y un propósito oculto más profundo de lo habitual: cuestionarnos las estructuras construidas y preguntarnos qué nos gusta leer.

‘VICENTINA PIDE DISCULPAS’
Cerramos la jornada con una película brasileña dirigida por Gabriel Martins y titulada Vicentina pide disculpas. La historia es simple y sumamente dolorosa. A sus 75 años, Vicentina se enfrenta a la muerte de su hijo, un conductor de autobús que provocó una tragedia al precipitarse por un puente y matar a casi todos los pasajeros. Culpable, Vicentina contacta uno a uno con los familiares de las víctimas para ofrecerles sus disculpas. Lo más original de la historia resulta ser la pluralidad de puntos de vista. Con cada visita de Vicentina se construye una imagen sobre quién era su hijo y sobre si lo ocurrido pudo ser realmente un accidente o no. La historia, crudamente real, pierde fuerza en su último tramo, con un final abierto y anticatártico que no recoge todo lo sembrado durante el metraje. Una pena, ya que estábamos ante una de las películas más auténticas del festival. Una reflexión interesante, de todos modos.

Abrimos el domingo con la noticia menos sorprendente, pero más esperada: Los Javis ganan el Premio del Público con La bola negra, una carta de amor queer a los olvidados de la guerra y a la memoria de Lorca. Más tarde llegarían otras noticias satisfactorias, como la gran galardonada del día, Tender Loving Care, con cuatro premios, entre ellos la codiciada Concha de Oro. Mike Leigh, sin lugar a dudas, era un nombre que no dejó de sonar en las salas del festival desde que se estrenó la película sobre aquellas trabajadoras sociales. Suecia coloca dos de sus películas, Brace Your Heart y Markens Grode, entre las premiadas, por su dirección y fotografía. Finalmente, Javier Cámara se lleva la Concha de Plata a Mejor Interpretación después de conseguir la mejor carcajada de la edición con una interpretación histriónica y divertidísima en 5 minutos más; pero a nosotros aún nos queda más cine por comentar.
‘JOSEPHINE’
Josephine nos ubica otra vez en el centro de la tragedia, pero no de forma melodramática, sino fría y calculadora. ¿Qué ocurre cuando una niña de ocho años presencia una violación en un parque y sus padres no se atreven a explicárselo? Quizás todo. Mason Reeves interpreta a esta niña con los matices de alguien con una carrera profesional extensa. Su personaje hace las preguntas apropiadas; es solo que los adultos no saben responderlas. Channing Tatum está en uno de sus papeles más potentes, totalmente coherente como padre americano y, al mismo tiempo, terrorífico como padre americano. Beth de Araújo, directora y guionista, escribe un guion incómodo, frío y totalmente visual. Desde la forma en que coloca la cámara hasta los elementos de la escena, Beth imagina el cine con un estilo propio, único y espeluznantemente eficaz. Una de las mejores propuestas del festival, redonda de principio a fin, hasta su último plano. Espeluznante.

‘ALL OF A SUDDEN’
All of a Sudden, película del japonés Ryûsuke Hamaguchi, propone en sus más de tres horas de metraje un ejercicio filosófico sobre las residencias de ancianos como núcleo de la sociedad. ¿Es posible la escucha activa y el respeto de la dignidad en una sociedad capitalista y abusiva que nos recorta económicamente y nos fuerza a ser más individualistas? Más que una película, es una obra de teatro, cargada de preguntas, monólogos y narraciones que flotan sobre las cabezas del público mientras la ve. Recuerdo ver cómo mucha gente se levantaba durante la extensa duración del metraje, pero, de los que nos quedamos, nadie permaneció indiferente. All of a Sudden tiene un componente especial: arroja un poco de luz sobre la humanidad. A veces necesitamos películas positivas, no necesariamente divertidas, que nos miren directamente a los ojos y nos guíen de la mano hacia cómo ser mejores. Esta película pretende justamente eso.

‘LE FAUX SOIR’
La película elegida para la gala de clausura del festival fue Le faux soir y quiero pensar que así fue por su carácter desenfadado y de unión social, incluso frente al contexto del nazismo que aborda la película. Michaël R. Roskam cuenta la historia de la creación de una edición falsa del periódico Le Soir para mofarse del ocupante. Le faux soir abraza la necesidad de rebelión y libertad hasta el punto de convertir a sus personajes en seres un tanto cómicos, pues la comedia siempre se ha dicho que nace como contrapunto de la tragedia. El reparto, coral, funciona incluso en la amalgama de nombres y rostros de la resistencia. La película huye del sentimentalismo y se convierte más en un Ocean’s Eleven, cuyo corazón se desvela en los últimos veinte minutos de película, magistrales.

Salir del cine y quedarse con la idea de que «la unión hace la fuerza» es una de las mejores sensaciones posibles ante los tiempos oscuros que estamos viviendo, donde la única solución a largo plazo es mantenernos unidos, sin importar la adversidad. Y quizás ahí resida también parte de la magia de un festival como el de Donosti: durante unos días, cientos de historias, miradas y formas de entender el mundo se encuentran en un mismo lugar. Cada uno elige qué historias considera más o menos satisfactorias, pero el cine, en esencia, se convierte en un lugar para reflexionar sobre la vida, sobre los demás y sobre nosotros mismos.