‘Su Propio Infierno’: el averno no es tanto castigo

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Nicolas Winding Refn, a.k.a. NWR, es un director que llegó a lo más alto con su película “Drive», una cinta que ponía todas las cualidades del cineasta danés al servicio de un guion accesible, con lugares comunes dentro del género noir. Es de admirar cómo, tras este éxito y todos los fans que había generado esta cult movie, no quiso continuar por el mismo camino, sino que siguió con su exploración personal, estilizando y retorciendo cada vez más la imagen, alejándose de la narrativa más convencional y jugando con el surrealismo mientras coqueteaba con subgéneros como el giallo o las películas de artes marciales.

Es verdad que “Drive” acaba situándose en su filmografía como un oasis: la obra con la que más público ha conectado y el paso de su carrera que le permitió abrazar Hollywood, aunque no le interesó en absoluto continuar por esa vía. Algo curioso y que denota personalidad.

Ahora nos llega su última propuesta, “Her Private Hell», y no podemos decir otra cosa que este autor es coherente con su propuesta. Se trata de una historia que sirve como excusa para admirar los tropos del cineasta llevados a su máxima expresión. Aquí no se piensa en el público; se trabaja de manera que son las personas que están en las butacas las que tienen que entrar en este bizarro universo, donde la belleza, la ciencia ficción, los diálogos poéticos y la violencia solo se justifican por quien se sienta en la silla del director.

¿Podemos hablar de una película fallida? Sí. ¿Podemos hablar de una película coherente con su creador? También.

El resumen que podamos hacer a nivel de trama de “Su propio infierno» no permite vaticinar al espectador lo que puede llegar a encontrarse, a no ser que sea consciente de la autoría del realizador. Si no es así, puede que el bombardeo de imágenes, lo plástico y estático de la propuesta, además de la frialdad con la que Refn trata al público, haga que más de uno no llegue a terminar la película.

Se podría considerar que es una cinta concebida exclusivamente para el gozo y disfrute de los más fanáticos; ni siquiera de los amantes de “Drive”, sino de aquellos que conectan con la vertiente actual, más subversiva y estilizada, que marca la curva ascendente del realizador en su trayectoria, con series imposibles para ojos no versados como Too Old to Die Young, para Prime, o Cowboy de Copenhague, para Netflix.

Entonces, después de tantos años sin estrenar una cinta, encontramos en “Su propio infierno» una obra menor, donde el danés incurre en una hipertrofia cada vez mayor de su estética, de una manera similar a lo que está haciendo el actual Wes Anderson. La próxima vez será.