‘Boiúna: la leyenda del Amazonas’: Un pasatiempo perfecto para estas fechas pre Halloween

3’5 Butacas de 5

Películas de serpientes hemos tenido unas cuantas, aunque a la mayoría de los espectadores la primera película que se les vendrá a la cabeza encabezando esta lista será Anaconda, aquel filme protagonizado por Jennifer López que era una cinta de serie B de discutible calidad. De aquella película salieron unas cuantas entregas más, incluido un remake que se estrenó el año pasado. Aunque también nos podría venir a la mente aquel divertimento sin pretensiones que fue Serpientes en el avión, con Samuel L. Jackson (y con la que yo me lo paso pipa). Esta introducción viene a colación con el estreno de Boiúna, una cinta de serie B con serpiente gigante mitológica incluida que, desde luego, es perfecta para este tipo de fechas. Todo un acierto programarla en el Festival de Sitges, pues no podría ser más adecuada para este certamen, con una propuesta que da exactamente lo que promete.

En lo más profundo del Amazonas, una misión médica se convierte en una lucha por la supervivencia cuando Boiúna, una colosal depredadora ancestral, despierta para reclamar su territorio. En la selva, donde la naturaleza ejerce un poder absoluto, ella decide quién vive y quién muere.

No os voy a mentir: durante los primeros 45 minutos de Boiúna estaba torciendo el morro, y es que su primera mitad está plagada de todos los tópicos habidos y por haber del género. La película presenta a sus (predecibles) personajes y el conflicto en el que se ven inmersos sus protagonistas sin que la dichosa serpiente haga acto de aparición. Es cierto que se agradece que se preocupe por presentar a sus personajes, pero todo este tramo resulta demasiado monótono y plano debido a la cantidad de tópicos que lo pueblan y, sobre todo, a las decisiones bastante cuestionables de su guion y de sus personajes (el origen del conflicto es absurdo).

Y, de pronto, la película arranca cuando este ser mitológico hace su aparición. Y lo hace con nervio y buen pulso, haciéndoselas pasar canutas a sus personajes y, sobre todo, y más importante aún, pervirtiendo todos los tópicos que habíamos visto con anterioridad. Es como si su director hubiera jugado con nosotros a través del relato para, después, darles una vuelta de tuerca a los pilares que ha ido construyendo. Al filme le sienta bastante bien este cambio en su segunda mitad, en la que se agradece su capacidad para reírse de sí mismo de esta manera.

Y es que, más que una película sobre una serpiente descomunal en la selva, que desde luego lo es, la cinta se enfoca más hacia el cine de aventuras y de supervivencia extrema, pasando por todo tipo de trompazos, heridas, caídas… En ese aspecto, el filme juega muy bien con la idea de que ningún personaje está a salvo y transmite estupendamente la sensación de hostilidad de la jungla, además de aprovechar muy bien las posibilidades que le ofrecen sus personajes principales.

Ahora bien, su director, Mike P. Nelson, con tal de disimular las limitaciones de su presupuesto, recurre en ocasiones a un montaje demasiado confuso y caótico que funciona en medio del caos de muchas de sus secuencias, pero que a veces resulta excesivo. También parece utilizarlo para disimular las limitaciones del proyecto en lo que respecta a sus efectos visuales (eso sí, entiendo perfectamente por qué lo han contratado para el nuevo proyecto de Saw: no podría ser más ideal para ello). Aun así, cuando se pone manos a la obra, mantiene un pulso de lo más eficaz y demuestra tener mucho nervio.

Los actores están correctos, sobre todo teniendo en cuenta hacia dónde deambula el relato y cómo los cimientos que se construyen durante la primera mitad acaban siendo derribados para dar paso a una vuelta de tuerca. En ese aspecto, creo que sus interpretaciones encajan bastante bien dentro de los códigos que maneja la película.

Por tanto, Boiúna: La leyenda del Amazonas es una estupenda película de serpientes gigantes que seguramente se encuentre entre las mejores de su género (tampoco había mucha competencia decente, seamos claros). Es perfecta para estas fechas cercanas a Halloween, pues, al fin y al cabo, te hace pasar un buen mal rato gracias a su tensión y entretenimiento. Su único escollo es una presentación de personajes quizá demasiado larga para lo que pretende contar. Ahora bien, la recompensa, al menos, merece la pena.