4 Butacas de 5

La historia de Sentido y Sensibilidad, la célebre novela de Jane Austen, vuelve a la gran pantalla con una nueva adaptación dirigida por Georgia Oakley, con guion de Diana Reid y protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esme Creed-Miles. Una nueva oportunidad para acercarse a una de las historias más queridas de la literatura clásica, que ya tuvo una de sus adaptaciones más reconocidas en la película de 1995 protagonizada por Emma Thompson y Kate Winslet, dirigida por Ang Lee y escrita por Emma Thompson. Aunque todavía no he tenido el placer de leer la novela original, sí conocía aquella versión, por lo que esta nueva película me ha permitido volver a una historia que, una vez más, demuestra que hay sentimientos capaces de trascender cualquier época.

La película sigue a Elinor (Daisy Edgar-Jones) y Marianne (Esme Creed-Miles) Dashwood, dos hermanas con personalidades completamente opuestas, pero unidas por un amor incondicional. Mientras que Elinor se guía por la razón, reprime sus emociones y prefiere mantener en silencio aquello que siente, Marianne vive de una forma mucho más intensa e impulsiva, sin miedo a mostrar sus sentimientos. Tras la muerte de su padre, ambas, junto a su madre y su hermana pequeña, se ven obligadas a abandonar su hogar, que pasa a manos de su hermanastro, y a comenzar una nueva vida con recursos muy limitados. En una sociedad en la que las mujeres no podían tener independencia económica y su futuro dependía sobre todo del matrimonio, las dos hermanas tendrán que enfrentarse a las dificultades de encontrar su lugar en el mundo y, sobre todo, al amor. A través de sus diferentes maneras de entenderlo y vivirlo, la historia explora el choque entre la razón y la emoción, sin olvidar que, por encima de todo, el vínculo que las une es uno de los pilares fundamentales de sus vidas.

Personalmente, he disfrutado mucho de ambas adaptaciones, aunque tengo que reconocer que esta nueva versión me ha conquistado un poquito más. En la película de 1995 echaba en falta un gran momento romántico de esos que te dejan con una sonrisa y el corazón encogido, y esta adaptación me ha regalado precisamente eso. También me ha gustado especialmente poder disfrutar de más momentos entre Elinor y Edward, una relación que me habría gustado ver más desarrollada en la versión anterior. Daisy Edgar-Jones y Esme Creed-Miles están maravillosas en sus respectivos papeles y consiguen transmitir las diferencias entre las dos hermanas sin perder nunca de vista el cariño y la complicidad que las une. Pero si hay algo que merece una mención especial es su banda sonora, preciosa desde el primer minuto y capaz de acompañar cada emoción de la historia. Su música te introduce de lleno en un relato cargado de romanticismo, drama y sufrimiento, y se convierte en una parte fundamental de todo lo que la película consigue hacerte sentir.

En definitiva, creo que esta nueva adaptación de Sentido y Sensibilidad puede conquistar tanto a quienes ya disfrutaron de la película de 1995 como a los lectores de Jane Austen y a quienes se acerquen por primera vez a esta historia. Es una película que sabe conectar emocionalmente con el espectador, que hace que resulte muy fácil empatizar con las dos hermanas y que, al terminar, te deja pensando en lo bonito que sería vivir un amor tan grande como los que nos cuenta. Al final, que ambas adaptaciones consigan llegar a un lugar emocional tan parecido, cada una a su manera, dice mucho de la fuerza de la historia original y de la sensibilidad con la que Jane Austen supo retratar el amor, sus contradicciones y todo lo que estamos dispuestos a hacer por él. Una historia preciosa que, para quienes disfrutan de los romances de época, es una cita imprescindible que deben disfrutar en la gran pantalla. Sentido y Sensibilidad llega a los cines de España el 23 de octubre.
