‘Los niños están bien’: Lidiar con la ausencia

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El director francés Nathan Ambrosioni retrata las desapariciones voluntarias y cómo la familia lidia con ello mientras trata de seguir adelante en este drama intenso e íntimo.

Una noche de verano, Suzanne (Juliette Armanet), hace una inesperada visita a su hermana Jeanne (Camille Cottin) junto a sus dos hijos pequeños, Margaux (Nina Birman) y Gaspar (Manoã Varvat). Hace más de dos años que no se ven y Suzanne perece como ausente y desconectada de sí misma. Al día siguiente, Jeanne se da cuenta de que su hermana se ha ido dejando una nota para que cuide de sus hijos. La conmoción da paso a la ira cuando en la comisaría, Jeanne se da cuenta de que no pueden hacer nada porque Suzanne ha tomado la decisión voluntaria de desaparecer…

Jeanne se acababa de separar de su mujer, no ha tenido hijos y vive volcada en su trabajo. De repente su vida da un giro en el que tendrá que aprender a tratar con los niños, a cuidarlos, a ganarse su confianza y que ellos también aprendan a estar con ella.

La película es un drama íntimo y contenido en el que el director francés deja más preguntas que respuestas con la situación de Suzanne. Le interesa más cómo su familia sigue adelante sin ella y cómo afecta la situación a unos niños menores de diez años. La pequeña aún no entiende bien qué está pasando mientras que el mayor se va dando cuenta de la situación conforme avance la historia para la que el director apuesta por un ritmo algo lento.

La historia aborda cómo formar una familia de forma inesperada tras una situación que parte de la incertidumbre, la impotencia y de la más absoluta sensación de abandono.

Los tres protagonistas están estupendos en sus personajes, Camille Cottin da una sequedad y contención a su interpretación que poco a poco se va a ir rompiendo. La niña Nina Birman aporta frescura e inocencia a las situaciones que plantea la película mientras que Manoã Varvat consigue transmitir a sus diez años su desazón por la ausencia de su madre y cómo le va afectando en su nueva vida.

La película ganó el premio del Público en la Sección Oficial Mosaico del pasado Festival de Málaga y obtuvo los premios a la mejor dirección y el premio FIPRESCI en el festival de Karlo Vary en la República Checa.

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