'Bad Boys for Life': La más humana de la trilogía

'Bad Boys for Life': La más humana de la trilogía

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Aún recuerdo aquel día (hace ya 24 años) que vi en los cines del centro comercial Neptuno de mi Granada natal DOS POLICIAS REBELDES. Éramos un poco más inocentes y nuestro inglés tan primario que BAD BOYS podía antojarse demasiado avanzado.

Ese día iba con un buen amigo acompañados de varios adultos. Salimos del cine corriendo, persiguiéndonos y jugando a polis y cacos mientras en nuestras cabezas resonaban los acordes de Mark Mancina.

Hoy al salir del cine he vuelto a recuperar aquella sensación. Ya no puedo ponerme a correr detrás de un amigo, haciendo pistolas con nuestros dedos y repitiendo frases ingeniosas y la verdad, es una pena. Porque mi niño interior me lo está pidiendo a voces.

Quizás me voy a algún  Paintball a desfogar, porque después de BAD BOYS FOR LIFE mi cuerpo lo pide con fuerza.

Porque la acción de verdad  nunca muere. Esta tercera entrega rescata con nostalgia esos acordes de Mark Mancina, esos chistes tan noventeros, esa acción clásica cuasi-artesanal, esa adrenalina… pero suma algo más.

Y ese algo no es otra cosa que aprovechar a sus dos protagonistas para algo que más que pegar tiros y es interpretar con cierta profundidad.

Si tienes 2 buenos actores… ¿por qué no darle algo más de viaje emocional a sus personajes?

Y eso consigue la tercera entrega al fin. Dotar a la amistad entre estos dos rebeldes más viaje, más tensión, más dolor, más empatía, más verdad.

La muerte nunca estuvo tan cerca y se respiró más amarga. El humor sobre la vitalidad de la juventud da paso a los chistes propios de la edad avanzada, una generación da el testigo a otra, la vieja escuela no se pliega, sencillamente acepta que ha llegado el momento de sumar conocimientos y sangre fresca a aquellos que aún seguían pensando que están al día.

La suma de ambas partes será la clave para, como siempre, nada muy elevado ni pretencioso en el guión: pillar a los malos. ¿Para qué más?

Esto es show amigos y amigas.

Con sus giros, sus sorpresas, sus viejos personajes aprovechados, sus nuevos bien definidos y un corazón latiendo a ritmo de una banda sonora al día en los temas más comerciales y clásica en sus acordes más necesarios.

El único dato negativo… una pareja de malos demasiado sujeta con hilos.  No mal interpretados necesariamente, sino mal dibujada en sus “por qués” y en sus “cómos”. Cierto que guardan un giro muy potente clave en la película, pero hasta entonces uno está pensando “estos no son el Foucher de la primera entrega ni de coña”… y después tampoco.

Adil El Arbi y Bilall Fallah cumplen con una estupenda dirección propia, respetuosa con el mejor Michael Bay (que tiene cameíto incluido) y es que desde que se ve el sello Bruckheimer/Simpson con ese rayo anaranjado al principio uno ya viaja al mejor cine de acción de los noventa y no es soltado hasta el último fotograma.

Gracias Sony Pictures por recuperar una de las mejores franquicias del género y dotarla de este soplo de aire fresco. Porque los héroes también lloran y los fans, si el ejercicio está bien hecho, sin duda… también lo  hacemos. Me voy al Paintball pero ya.

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