Tras procederse a la lectura de las nominaciones para la próxima edición de los Premios BAFTA, que se celebró ayer 2 de Febrero, Para Sama, fue nominada en 4 categorías, convirtiéndose así en la Película Documental más nominada en la historia de los Premios. Compitió en las categorías de Mejor Film Británico, Mejor Film en Habla no Inglesa, Mejor Documental y Mejor Debut de un DIcretor, Guionista o Productor Británico.
Tras su éxito en los BIFA, y tras logar el BAFTA,Para Sama, sigue acumulando Premios Internacionales que la convierten en una de las películas imprescindibles del año.
SINOPSIS: Una carta de amor de una joven madre a su hija, la película cuenta la historia de la vida de Waad Al-Kateab a lo largo de cinco años de guerra en Alepo, Siria. Durante estos cinco años se enamora, se casa y da a luz a Sama, mientras un conflicto catastrófico se levanta a su alrededor. Su cámara captura historias increíbles de pérdida, risas y supervivencia mientras Waad decide si huir o no de la ciudad para proteger la vida de su hija, cuando irse significa abandonar la lucha por la libertad por la que ya se ha sacrificado tanto.
Describir la obra de Terrence Malick probablemente lleve a más de uno a tirarse de los pelos, y es que ¿cómo se describe algo que apela tanto al corazón y los sentimientos? Su cine podría estar próximo a la poesía, ya no solo por la belleza, sino por la forma. La sutileza de sus imágenes siempre ha traspasado la pantalla y, pese a ser criticado por obras “menores” como lo fueron las últimas, no por ello dejan de ser interesantes. Ahora, tras pasar meses revoloteando entre festival y festival -con una acogida más que positiva en Cannes- llega a nuestras pantallas Vida Oculta.
Con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo la cinta introduce al espectador en las montañas de Austria para seguir a un matrimonio de campesinos que será separado tras su negativa a prestar juramento a Hitler. A partir de aquí, como es habitual en su cine, Malick comienza a plantear las mismas cuestiones a los espectadores que a sus protagonistas. ¿Es siempre la fe inquebrantable? ¿Se debe renunciar a los principios? Apoyado en las voces en off y la fotografía va desarrollando todas estas cuestiones, haciendo partícipes a los espectadores.
Y como en todo cine contemplativo y pausado, la fotografía es prodigiosa. Imágenes que traspasan la pantalla surgen en cascada -nunca mejor dicho- para el deleite del espectador. Se apoya en ellas y no es necesario decir nada para expresar la complejidad de las situaciones. Y evidentemente emocionan, porque pocos inicios de películas resultan tan cautivadores, emotivos y complejos como el de A Hidden Life. El amor de un hombre por su mujer y sus hijos descrito a través de escenas cotidianas con la música de James Newton Howard de fondo resulta enternecedor y fascinante. Todas las escenas de granja y campos, que recuerdan en cierto modo a Días de cielo,funcionan para llenar el corazón del espectador y cuando los males acechen, apuñalarle.
Es una película gigante al
mismo tiempo que intimista, en la que quizás su desarrollo se vuelve
excesivo y reiterativo, especialmente a partir de las dos horas. Pero estoy
seguro de que a los fanáticos del director les importará más bien poco. Si algo
gusta, ¿qué importa verlo tres veces? Quizás se hubiese beneficiado de una
mayor agilidad, pero probablemente perdiera poso dramático; eso lo tendrá que
juzgar cada uno. Se sale agotado de ella, pero con una sonrisa. Es una experiencia
trascendental, que roza lo filosófico en el desglose de sentimientos y
sensaciones. Usa de forma magistral conceptos interesantes como el
contraste entre el idilio en las montañas y el sufrimiento carcelario; la siega
del trigo frente a las palizas.
Con todo, las reminiscencias a sus anteriores trabajos están ahí, desde lo formal hasta lo espiritual. Posee dos interpretaciones soberbias que expresan con miradas el sufrimiento de un amor truncado por circunstancias ajenas. La tristeza de esa familia se traslada al espectador con fuerza desgarradora y, si bien no termina de ser su mejor película, quizás sea la más triste.