‘Viento de Libertad’: O las corrientes milagrosas

4 Butacas sobre 5

Caminas por la calle vigilando tu espalda, hablas con tu vecino escogiendo las palabras, miradas furtivas que asoman a tu rostro…elementos indispensables en una historia basada en una clandestinidad esencial para llevarla a cabo. Bajo la dirección de Michael Herbig (Vicky el Vikingo, El tesoro de Manitú), de nuevo las familias Wetzel y Strelzyk reviven la huida que hace real eso de “la realidad supera la ficción”.

En una Alemania Oriental donde la calidad de vida deja que desear, cruzar la frontera es un objetivo más que apetitoso. La película no deja de tener un toque que va más allá de los hechos reales; sin embargo, contiene ciertos ingredientes con los que, usando la ficción, hacen que la tensión se traspase a través de la pantalla. Tal vez ligeramente forzado en ocasiones, pero con un conjunto con el que no despegar la atención; crear drama es el objetivo vaya (completamente válido).

Un montaje que, aunque conozcas la historia, suscita tal tensión que recomiendo se abstengan las personas propensas al infarto-drama, o bien se vea con ánimos de sobrevolar el territorio de la Alemania del este.

Lo que me lleva a mencionar aquellas perspectivas en las que el globo se eleva para cumplir su cometido, buenos efectos especiales, sí. Pero por si fuera poco, añadimos la buena actuación de Karoline Schuch (El cazador de muñecas, Zepp) acompañada de Friedrich MÜcke (Robby, Tobby y el viaje fantástico, Todo un hombre) para recalcar ese peligro patente y continuo en el que viven; aunque en ocasiones resulte un poco forzado porque intentan (no tan logrado) aligerarlo con pequeños toques humorísticos, pero un tanto especiales.

Si bien los puntos álgidos de la trama están muy acertadamente realizados, no puede decirse que estén repartidos como lo suelen estar (en otras palabras: el ritmo se sigue de manera muy propia, cosa que la hace atractiva); aunque claro, no se puede clasificar de forma tan cuadriculada cuando se trata de un hecho real tan específico, acerca del cual a día de hoy se sigue escribiendo.

‘Vivir dos Veces’: Segundas oportunidades que aprovechar

4 Butacas sobre 5

Los años pasan, las personas a nuestro alrededor van desapareciendo, nuestra existencia se basa en una rutina que sospechamos inamovible… En este punto, los recuerdos son de lo poco que nos queda para no dejarnos en letargo. Esto es lo que le empieza a ocurrir a Emilio (Oscar Martínez; El ciudadano ilustre, Toc Toc), no deja de tener en la cabeza a la que fue su amor de juventud aun después de conocer el futuro que le queda.

Una historia que busca la empatía y llama a la risa a la par que a una tristeza agridulce (en muchas de sus facetas) llevándonos de la mano por la evolución de un enfermo de alzheimer acompañado por su hija Julia (Inma Cuesta; La novia, La voz dormida) y su nieta Blanca (Mafalda Carbonell; Club Houdini), quienes no dejan de aportar una esencia de comicidad y frescura a pesar de la situación y de sus tramas individuales (aunque estas pierden importancia).

Una canción recurrente, escenarios estudiados, un montaje que te hace comprender al personaje de Oscar Martínez hasta el punto de vivir sus emociones a la par; a lo que también ayuda la interpretación del mismo, bastante remarcable.

No deja de ser una película más seria que algunas de las anteriores de la directora, María Ripoll (Ahora o nunca, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas); sin embargo, consigue, junto con el guion de María Mínguez (La forastera, Bita y Cora) que, con la lágrima te saque una sonrisa. Realización en la que además hay cabida para una ligera (o no tan ligera) crítica a las redes sociales y su uso; pero a la vez, nos ofrecen una visión bastante amable sobre sus consecuencias.

Una aventura familiar que, a pesar de ser ficción, no busca la satisfacción del público de manera que pueda resultar un conjunto narrativamente insostenible, sino que queda dentro de unos parámetros verosímiles. Personalmente, hay satisfacción de por medio.

Un homenaje a las segundas oportunidades que nos brinda una historia sobrecogedora, amable, dura, optimista, disfrutable y llena de emoción.