‘Los Radley’: una película pálida, genérica e introvertida

2’5 Butacas de 5

La leyenda del vampiro ha inspirado incontables relatos de ficción. Una criatura que lleva al extremo la obsesión, el placer y su intimidad. Una forma de redimir todos los pecados que, queramos o no, todos llevamos dentro. En los últimos años las películas que envuelven a los vampiros están cargadas de metáforas rebuscadas que lo único que consiguen es que sus realizadores se olviden de la diversión de la sangre y el vampirismo y se centren en temas más “serios”. Los Radley es una película encorsetada, a al que le cuesta respirar y que, al final, se siente innecesaria.

Los Radley son como cualquier otra familia, excepto por un pequeño detalle: son vampiros. Optando por un estilo de vida abstemio, conviven en perfecta harmonía con sus vecinos. Sin embargo, cuando sus hijos adolescentes sucumben a una irresistible sed de sangre humana, el secreto familiar quedará al descubierto. La inesperada visita de un pariente que da rienda suelta a sus instintos sangrientos echará más leña al fuego, poniendo el mundo de los Radley patas arriba.

¿Es necesario que sean vampiros? Un drama adolescente, una familia un tanto disfuncional y un trauma del pasado. Son elementos que podemos encontrar en cualquier otra película. Aquí están perfectamente expuestos, con la diferencia de que sus protagonistas son vampiros. Algo que no le sienta nada bien. No solo se ridiculiza, sino que se menosprecia todo lo relacionado con la leyenda vampírica. Únicamente empleada para armar una débil metáfora demasiado evidente.

Los actores implicados lo dan todo y, en conjunto, el resultado no luce mal. Sin embargo, su continuo afán por tomarse demasiado enserio a sí misma lastra todo. A la trama principal se le une una subtrama sonrojante, que no aporta nada más que lo que ya nos están contando a lo largo de la cinta.

Los Radley es una película pálida, introvertida y que espera agazapada en la oscuridad su momento. Por desgracia, no es un vampiro. Ojalá lo fuese.

‘La Infiltrada’: un thriller psicológico en los entramados de ETA

4 Butacas de 5

Arantxa Echevarría (Carmen y Lola, Chinas) dirige esta película, coescrita con Amèlia Mora ([•REC]², La Unidad), en la que nos sumerge en la lucha contra ETA en una época en la que acabar con la banda terrorista era la prioridad para intentar salvar vidas inocentes.

La historia está basada en el caso real de Aranzazu Berradre Marín, pseudónimo con el que se infiltró una policía nacional en la banda terrorista ETA durante 8 años. Teniendo apenas 20 años, la joven consiguió adentrarse en la izquierda abertzale siendo la única mujer que convivió en un piso con dirigentes de ETA. Se vio obligada a cortar totalmente lazos familiares para poder infiltrarse de forma segura y conseguir la confianza de los terroristas. Tuvo un papel fundamental en desarticular el comando Donosti en un momento crucial en el que la banda declaraba una falsa tregua.

Carolina Yuste protagoniza este thriller, más psicológico que de acción, con un guion cuidado al detalle en el que su personaje nos lleva de la mano en este peligroso viaje en el que controlar sus emociones para que no la descubran es una de las cosas más difíciles a las que se enfrenta su personaje, puesta a prueba en cada paso que da para adentrarse en la banda terrorista. La cinta nos muestra los claroscuros de todos los personajes, incluidos los terroristas, y sus motivaciones, aunque deja claro la gravedad de los atentados y que parar a ETA siempre fue un reto para las autoridades que utilizaron medidas en muchos casos cuestionables.

La complejidad de los personajes y sus capas nos muestran el tacto con el que está escrito el libreto, diseñado para recordarnos que no hay que olvidar el pasado porque aún podemos aprender mucho de él

Sin duda, la cinta es indispensable para acercarnos al pasado reciente de nuestro país y dar a conocer historias como esta que no son tan conocidas y marcaron un antes y un después en la lucha contra el terrorismo.