‘Primetime’: Un Pattinson entregadísimo en una película para no perderse

4 Butacas de 5

En un Festival de Venecia con falta de más rostros de Hollywood, A24 lanza Primetime, uno de sus proyectos más ambiciosos del año, que relata la producción del “reality” de televisión estadounidense How to catch a predator, en el que el presentador Chris Hansen y su equipo descubrían a pederastas y les llevaban a la policía.

El punto de partida es muy sugerente pero también complicado, porque es muy difícil retratar a las terribles personas a las que atrapaban, pero también retratar el también terrorífico modo en el que el programa estaba enfocado, buscando entretener a la audiencia por encima de cualquier objetivo. Y me complace decir que Lance Oppenheim ha conseguido tramar una película que cuenta esto y mucho más.

Robert Pattinson, que probablemente esté en el mejor año de su carrera, entrega aquí un personaje exagerado y arriesgado, pero que llena de matices y que le podría catapultar a la carrera por el Oscar con otro personaje más. En cuanto al film en general, veo complicado que llegue muy lejos en la campaña porque no es lo que acostumbramos a entender como una película “académica”.

Un ejemplo de esto es su aspecto visual, tan oscuro como los personajes que lo llenan, con reminiscencias de cine fantástico o de terror, y que a través de zooms y diferentes perspectivas, va tensando el tono hacia una película extraña, que sorprende al probar con un montaje muy dinámico, con muchos recursos y un pulso tremendo. Sabe cuándo debe darle espacio a los personajes y sabe cuándo debe acelerar, cualquiera de las formas para ir construyendo una atmósfera muy interesante.

Skyler Grisondo (Superman) sorprenderá con una gran actuación y con una amplia participación en el film, siendo el segundo con más metraje y con mucha relevancia. Tanto su personaje como el resto de secundarios también tienen el espacio para desarrollarse y expresar todas sus tonalidades, lo que sin duda enriquece el resultado final.

Es verdad que no me da la sensación de que sea una película redonda, porque al abrirse a los diferentes personajes del equipo de producción quizás se dispersa algo, y aunque sí creo que es la película mainstream que más prueba y se arriesga de las vistas aquí hasta el momento, tampoco significa algo revolucionario o no visto hasta el momento.

El resultado final es la película que todos queríamos que fuera: interesante, sólida y desafiante. Hasta el momento, mi mayor recomendación de lo proyectado (y que haya visto) de esta 83 Mostra del cinema de Venecia.


‘The Basics of Philosophy’: Schrader reflexiona sobre la posibilidad del cambio y el perdón

2’5 Butacas de 5

Dos años después de estrenar a competición en Cannes Oh, Canadá, el mítico guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, presenta su nuevo trabajo en la sección no competitiva del Festival de Cine de Venecia. Cuenta la historia de un profesor de filosofía, en la que tras la muerte de su padre, reaparece una persona de su pasado a la que abusó.

No tenía ni idea de cuál iba a ser el punto de partida de esta The basics of philosophy, y cuando ha ido enseñando sus cartas, me he quedado boquiabierto. Esto no es precisamente un halago, pues la película, tomándose muy en serio a sí misma, tiene escenas bochornosas y unos personajes (o intérpretes) faltos de carisma que hacen que la sensación sea extrañísima al enfrentarte a ella.

Si a eso le sumas un tema muy complicado, como es la pederastia, en un tono que no sabes si es cómico por su frialdad o cómico por su absurdidad, la sensación es aún más extraña. Y así se sentía en el pase de prensa: risas tímidas y muchas caras sorprendidas.

A pesar de todo esto, Schrader plantea una reflexión filosófica sobre el perdón o la posibilidad del cambio en las personas que es interesante, pero que llega tarde, dejando unos tramos a mitad de la película donde realmente no entiendes dónde se está posicionando la historia.

Los personajes no te llegan a importar porque en su mayoría son meros artilugios de la historia, que no tienen una gran entidad, y que se ven sometidos a unos diálogos o secuencias algo vergonzosas en ciertos tramos.

No todo es malo, pues si entiendes y te gusta el ritmo de las películas del director, así como su tono calmado y frío, puede que te sea más fácil entrar en la historia. Esta película vive en el mismo universo de las últimas de su filmografía, y aunque está por debajo, es una continuación en esta fase de su arte.

Cuando consigue crear cierto debate o dilema sobre los personajes, hay mucho potencial que explotar, pero le cuesta llegar a esos momentos. Además, en general es una película bastante comedida en lo visual, a pesar de tener algunos momentos bastante bonitos de fotografía, pero da la sensación de que está rodado rápido y sin mucho esmero.

Parece que el guionista y director estadounidense está en una fase de su vida artística donde sí, conserva sus pequeños momentos de genialidad, pero que no le preocupa demasiado la dirección actoral o el pulido de lo audiovisual. Es una pena.