‘Father Mother Sister Brother’: del tiempo y las relaciones familiares

4 Butacas de 5

Fuera del hogar la blanca nieve inunda un hermoso pero triste paisaje. Dentro, dos hermanos se reúnen con su padre en un ambiente de tensiones irresolutas. El gélido exterior rima con la frialdad emocional que une a los familiares. La mesa está servida y sólo queda disfrutar del banquete.

En Father Mother Sister Brother (2025), drama segmentado en tres episodios que trata sobre la complejidad de las relaciones familiares en distintas familias y lugares, Jim Jarmusch regresa a su característica construcción ambiental mediante la depuración narrativa y puesta en escena. La identificación y cercanía con los personajes planteados son tan vívidas que llegan a devenir en absoluta incomodidad. El estadounidense, experto en signos de puntuación narrativos, sabe cómo jugar con el silencio para incrementar la tensión interpersonal en la pantalla y cocinar a fuego lento el drama, tomando la herencia del icono francés Robert Bresson.

La nueva película de Jarmusch, en definitiva, trata sobre la familia. Reencuentros indeseados pero obligados por consanguinidad, así como sensibilidad a flor de piel al recordar una vida que ya no es la misma. Sea con distancia, muerte o indiferencia, está claro que deja huella -la familia-, de un tipo u otro, y cada uno de los tres microrrelatos del filme muestra una clase de unión distinta. El tiempo es factor elemental en esta encrucijada, pues es el que siempre determina el devenir de las relaciones, y sus irremediables transformaciones. Con el paso de los años, los niños se desligan progresivamente de sus progenitores y la cercanía es cada vez más complicada de mantener: es necesario esforzarse en ello. Por tanto, el tiempo, la edad; transforma la concepción individual sobre el mundo y dificulta la confianza interpersonal. Un reloj Rolex falso de muñeca es el objeto que atraviesa los tres episodios, poniéndolos en contacto de forma material, y representando quizá de manera simbólica la importancia de ese tiempo perdido en las historias, así como su carácter aterrizado en cercanía con la realidad palpable al descubrirse en cada uno de los casos que el artilugio es una falsificación. Síntoma de una falta de estatus compartida entre el grueso de la población mundial.

El elenco a disposición de Jarmusch en Father Mother Sister Brother es insuperable pero, sobre todo, cabe destacar al gigantesco Tom Waits que eleva la película ya desde su inicio a una cota de la que se ve obligada a descender durante el resto de su metraje. El primer fragmento es sin duda el mejor que los otros dos, y el segundo mejor que el tercero. Una escalera cualitativa en la que los escalones más bajos son a pesar de ello bastante dignos. Completan el descomunal reparto Adam Driver, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Vicky Krieps, etc. Actores y actrices que son además protagonistas absolutos de la película, pues no hay extras ni secundarios, Jarmusch dispone cada uno de los tres pasajes como pequeñas obras de teatro, casi en ubicaciones únicas, en las que prima el diálogo e interacción entre sus personajes y su somera puesta en escena, de manera que focaliza la atención total en su selecto elenco.

Father Mother Sister Brother es un ejercicio formal muy pulido, como acostumbra el cineasta estadounidense, de fácil identificación por la universalidad de sus conflictos. No es la mejor película de Jarmusch pero sí una sorprendente indagación en el núcleo familiar y las relaciones sociales, tan interesante en su contenido como cuidada en sus formas.

‘Anaconda’: Una satírica crítica al Hollywood moderno sin mucha anaconda a la vista

2’5 Butacas de 5

Todos conocemos el clásico de culto que es Anaconda, todos sabemos lo majestuosamente regulera que es y lo entretenida que puede llegar a ser por momentos. Una película que solo podría haber existido en los 90s, con estrellas como Ice Cube y JLo, que solo pudieron haber brillado como lo hicieron en los 90s y unos efectos especiales y prácticos que sólo pueden explicarse si se toma en cuenta que salió en los 90s, para bien o para mal. Pues este remake/secuela espiritual/reboot/reimaginación es exactamente lo mismo y todo lo contrario a la vez. Una comedia con chistes meta que solo podrían existir en el 2025, con estrellas vagamente relevantes como lo son Paul Rudd y Jack Black en 2025, y con efectos especiales que solo podrían ser explicados tomando en cuenta que salió en 2025, más para mal que para bien.

Mientras que la original fue un intento de slasher de terror con algunos momentos realmente macabros y violentos, pero lo suficientemente auto-consciente como para no tomarse a sí misma tan en serio, esta nueva película toma una dirección directamente contraria, por momentos siendo una comedia absurdista que no se toma a sí misma para nada en serio, haciendo a un lado el terror casi por completo.

En esta ocasión seguiremos a Griff (Paul Rudd) y Doug (Jack Black), dos artistas fracasados en la industria del cine que prueban su suerte apostando todo para hacer un remake de Anaconda, viajando al Amazonas junto con otros dos compañeros de profesión y viejos amigos dispuestos a por fin grabar el proyecto de sus sueños y saltar a la fama y la gloria en Hollywood, quedando enredados (chiste completamente a propósito) no solo a merced de una anaconda cómicamente gigante, sino también de mercenarios e incluso abogados por infringir en leyes de propiedad intelectual.

Si esto te suena a todo menos a una película de Anaconda es porque lo es. El animal en sí no forma parte del 90% de la película, y no hablamos de una situación como la de Tiburón, donde el monstruo es ocultado tras ingeniosas tomas mostrando solo un poco o nada para generar tensión, sino que directamente el animal no existe en la trama, ni acecha a nuestros personajes, ni sirve como un antagonista durante la mayoría de la película. El grueso del guión está dedicado a nuestros personajes enredados (nuevamente completamente a propósito) en situaciones absurdas causadas por su falta de preparación para grabar un reboot de la película Anaconda.

Con esto en mente, para ser una comedia ¿qué tan graciosa es? Si bien entendemos que este tema es subjetivo, objetivamente podemos decir que la trama tarda demasiado tiempo en arrancar, la primera mitad de la película no solo no tiene nada que ver con una anaconda ni el Amazonas, sino que no es divertida, ni graciosa, ni entretenida.

Ahora bien, una vez subidos al bote y adentrados en la jungla más famosa del planeta, la película da un giro de 180 grados para convertirse en una serie de eventos tan descabellados que no te quedará más remedio que reír ante la absurdez que estás viendo en pantalla minuto tras minuto. Y aunque claramente es muy intencional, no alcanza como para justificar los más de 40 minutos de nada que tienes que aguantar para llegar a lo bueno.