‘El Método Williams’: el plan perfecto

4 Butacas de 5

El Método Williams es una película dirigida por Reinaldo Marcus Green y protagonizada por Will Smith (Richard Williams). Es una película biográfica sobre Richard Williams, un padre de familia afroamericana residente en Estados Unidos que lucha por que dos de sus cinco hijas, Venus y Serena, consigan llegar a lo más alto en el tenis y ser las mejores del mundo.

Mentalidad de ganadoras. Humildad. Un plan. Estas son las ideas que repite constantemente el padre de las tenistas a lo largo de toda la película. Richard es un padre protector, algo tozudo y con ideas claras sobre como se va a encaminar la vida de sus hijas Venus y Serena.

El guion es entretenido y cautivador, y en ningún momento se pierde detalle de lo que sucede a lo largo de la trayectoria de la trama.

Ayuda mucho que la historia por sí misma sea interesante, te guste el tenis o no, pero cabe resaltar la magnífica interpretación de Will Smith. Se conoce que es un gran actor, pero en esta película se come la pantalla en cada una de sus escenas, representando a la perfección el papel de este padre de familia.

Es importante mencionar también a Saniyya Sidney (Venus Williams), Demi Singleton (Serena Williams) y Aunjanue Ellis (Brandy Williams). Todo el reparto de actores es muy bueno, ya que te adentran hacia la película y hacen entender la personalidad de cada uno de ellos, así como sus valores, algo muy recalcado a lo largo de la película.

El método Williams, no solo gira entorno al tenis, no hace falta ser un fanático del deporte para verla. Se abordan temas como la desigualdad racial de los años 90, en especial en el mundo del tenis, y como este deporte fue hasta entonces exclusivamente un deporte de blancos.

Lo único que quizás deja que desear la película es que no se muestre tanto la trayectoria de Serena Williams y se centre a medida que avanza la película únicamente en la de Venus. Además, la forma en la que se enfoca que estas dos hermanas hayan sido las mejores del mundo se atribuye únicamente a su padre, y no es mostrado con la misma intensidad el esfuerzo de las hermanas para llegar a ser las mejores jugadoras del mundo en el tenis. En este sentido la película ha girado sólo en torno a Richard, en lugar de repartir el esfuerzo por partes iguales y contar también la historia de Venus o Serena.

En resumen, un imprescindible para todo aquel al que le cautive el espíritu deportivo, y también para aquellos que quieran disfrutar y pasar un rato entretenido en el cine.  

‘One shot (Misión de rescate)’: Un experimento de inmersión cinematográfica

3 Butacas de 5

One shot (Misión de rescate), la cinta dirigida por el británico James Nunn se estrena en nuestros cines el 21 de enero de este año. La historia de cómo un escuadrón de élite de los Navy SEAL, en una misión clasificada en la que deberán transportar a un importante recluso desde una prisión secreta de la CIA, queda atrapado en esta cuando un grupo de insurgentes la ataca intentando rescatar a ese mismo prisionero.

Pues bien, partiendo de esta premisa la película recurrirá al recurso cinematográfico del plano secuencia para intentar sumergirnos en el espíritu frenético de esta “guerra” sin tregua.

La película cuenta con Scott Adkins (Jake Harris) como principal protagonista y como el mayor reclamo de esta. Y es que, el actor y artista marcial británico vuelve a demostrar en esta película que está forjado para este tipo de cintas.

El resto del reparto cuenta con figuras como Ashley Greene (Zoe Anderson), Ryan Phillippe (Jack Yorke), Dino Kelly (Danny Dietler) o Emmanuel Imani (Brandon Whitaker), entre otros. Estos secundarios son tan solo una excusa de añadir cierta profundidad al film, y con algo de suerte, algún que otro chascarrillo.

Dejando a un lado la interpretación, en esta película lo realmente interesante es la gran decisión de su planteamiento en un solo plano. Y es que esta decisión es la que hace de la película una propuesta que se distancie, aunque no mucho, de la película de acción promedio.

La elección es arriesgada, de hecho, en ocasiones supondrá el propio lastre de la cinta, pero, a su vez, significará el espíritu de esta. Un espíritu capaz de recordar al de algunos videojuegos de acción en tercera persona como lo son los de la saga Call of Duty, con los cuales podría compartir mucho más de lo que parece. Aun así, la propuesta es más que consciente de sus limitaciones, por ello logra tratarse así misma de una forma más honesta consiguiendo ofrecer un espectáculo cinematográfico mucho más emocionante y disfrutable, sin prejuicios.

En conclusión, One shot (Misión de rescate), es un experimento de inmersión cinematográfica que trata de sumergirnos en su acción haciéndonos partícipes de su “guerra” como uno más en la misión. Un ejercicio de trasladar la puesta en escena habitual de un videojuego de acción en tercera persona al cine que, aun sin pulir, logra suponer cierta innovación en el género.