Noche de paz es la
nueva propuesta que el director chino John Woo nos regala estas navidades.
La película nos hace seguir la historia de un padre (Joel Kinnaman) que, tras ser
testigo de la muerte de su hijo cuando éste queda atrapado en un fuego cruzado
entre bandas, decidirá someterse a un estricto entrenamiento para vengar su
muerte.
La premisa resume demasiado bien la cinta. Noche de paz es una historia mil veces contada y que el espectador conoce a la perfección. John Woo no se esfuerza en contar nada nuevo, simplemente nos ata a la silla para experimentar un viaje aburrido y, aun encima, sin diálogos. La puesta en escena es de puro videoclip y no hay casi nada en ella que merezca ser digno de mención.
Un guion que, aún sin
diálogos, consigue ser sobreexpositivo y patoso. Reincide demasiado en el
drama forzando continuamente al espectador a que le salga esa lágrima fácil por
una relación padre e hijo que parece sacada de un anuncio de televisión. Los
actores hacen lo que pueden parra lo poco que dan interpretativamente.
Noche de paz es una película de acción por la que no merece la pena perder el tiempo. Una película fallida que encontrará su público entre algún fan perdido del director y algún otro que necesite algo para pasar el rato.
‘Silent Night’ pertenece al grupo de producciones que
aparentemente están destinadas al más grande desastre, pero que encuentran su
salvación gracias al talento que se esconde detrás de la cámara. Tanto la
premisa como el desarrollo estructural de la historia son dignos de una serie z
destinada a salir directamente a vídeo. Aquí es donde entra en escena el señor John
Woo, que transforma lo mundano en algo brillante. Su excentricismo
narrativo hace que pueda ejecutar la propuesta dramática de una forma magistral,
dándonos como resultado un clásico instantáneo dentro del género de películas
navideñas macarras.
La premisa es sencilla y sigue todos los tropos del cine de venganza: en el día de Navidad, estalla un tiroteo en una zona residencial entre dos bandas de delincuentes. En medio del fuego cruzado, una bala perdida mata a un niño. Su padre, en busca de venganza, se enfrenta a los criminales y acaba por recibir un tiro en el cuello que casi lo mata, dejándole completamente mudo. Joel Kinnaman es el actor que da vida a este ciudadano común que se transformará en una máquina de matar decidida a acabar con todos aquellos que le arrebataron a su hijo.
‘John Wick’ ya está
establecida como un modelo a replicar dentro de la industria cinematográfica
estadounidense. Este es uno de los varios proyectos que buscan capitalizar el
éxito logrado por Chad Stahelski y David Leitch en el 2014. ‘Silent
Night’ no cuenta con el mejor guión, ni con un presupuesto abundante, ni tampoco
tiene la claridad coreográfica necesaria para poder competir con las mejores
producciones de este género. Esto lleva a que el maestro hongkonés se centre en
potenciar al máximo el conflicto interno que aflige al protagonista. El
resultado final es bastante peculiar, ya que estamos ante una película de
acción donde las escenas de tiroteos son una excusa para llegar al drama. Woo
dota de un barroquismo extremo al sistema de imágenes del filme. Su
propuesta es muy hortera y se apoya en el uso extremo de los reflejos, unos flashbacks
delirantes, encuadres de aprisionamiento descarados o recursos sonoros
extremadamente disonantes. Esto deriva en una maravillosa primera mitad de
metraje, a partir de entonces empieza un proceso de dilución a partir del
montaje picado donde Kinnaman se convierte en una especie de fusión
entre Schwarzenegger,Stalone y Keanu Reeves. Desde ese instante, las
carencias presupuestarias se hacen demasiado manifiestas en pantalla. Todo el bloque final de acción tiene un
acabado poco inspirado y algo genérico. Woo logra aportar algunos
detalles esplendorosos, pero son una excepción dentro del conjunto. Al final, uno
sale de la sala con la sensación de que había una parte de la película que era
un peaje a pagar por parte del cineasta para poder centrarse en lo que de
verdad le ilusionaba del proyecto.
‘Silent Night’ no es perfecta, pero es un cóctel de pasión y carisma que hará las delicias de los amantes de John Woo.