‘Saben Aquell’: La paradoja del comediante

3’5 Butacas de 5

No deja de sorprenderme la otra cara del cómico; el lado público está claro, pero la parte que no ve la luz en un artista suele ser totalmente diferente a lo que pensamos de ella. Una persona que vive para hacer reír no tiene por qué ser la alegría de la huerta. En el caso de Eugenio, su máscara de comediante sirve para ocultar lo paradójico de su vida. Un hombre apagado que, cuando sube a un escenario, se convierte en un imán, una persona que acapara todas las miradas, interesante, misteriosa y, sobre todo, muy graciosa. Pero lo que se esconde tras ese vaso de tubo, esas gafas oscuras y ese cigarro humeante es un misterio. La mejor manera de desentrañarlo es viendo ‘Saben aquell’, la biografía de Eugenio dirigida por David Trueba. Esto demuestra una vez más que, a pesar de que pueda parecer una comedia y contenga momentos muy divertidos, la biografía del cómico catalán es un drama de supervivencia en la sociedad española de los años sesenta.

A su favor, debo decir que no soy fan de Eugenio. No es que no me guste, sino que nunca he tenido acceso a sus números ni he oído muchos de sus chistes. Sorprendentemente, su relato me atrapa desde el prólogo hasta los créditos finales. Resulta bastante interesante a medida que se desarrolla la trama, y el hecho de que no sepa nada de la vida de Eugenio hace que sus giros sean impredecibles.

David Verdaguer interpreta al cómico de manera magistral, realizando un trabajo meticuloso, entregando un resultado bastante fiel a la realidad. El actor se sumerge completamente en el personaje, trabajando de manera destacada tanto en su aspecto físico como en su expresión vocal. No solo logra capturar la esencia humorística de Eugenio, sino que también logra transmitir los miedos de una persona que no conocíamos en su vida privada. Llegando al corazón del público con la representación de un hombre roto que encuentra la supervivencia en divertir a los demás.

Por otro lado, Carolina Yuste interpreta a Conchita, su esposa, en un papel que podría ser considerado residual, pero que Trueba y Albert Espinosa destacan en su guión. La película no se limita a ser una mera biografía, sino que también narra una historia de amor que se desarrolla paralela al éxito de Eugenio. Aunque él es el protagonista indiscutible, Conchita desempeña un papel fundamental en la trama y aparece en la mayoría de las escenas sirviendo muy bien de contrapunto. Carolina Yuste aborda este papel con una libertad que contrasta con el enfoque mimético de Verdaguer, mostrando una naturalidad fascinante frente a la cámara. Logra transmitir mucho con aparentemente poco esfuerzo, demostrando ser una intérprete excepcional que cualquier director desearía tener en su reparto.

“Saben aquell” es un relato pequeño y sencillo que se hace grande con sus sensibilidad, sus personajes y una puesta en escena que se ajusta siempre a necesidades narrativas por encima de todo lo demás. David Trueba construye una de sus mejores películas desde ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, ofreciendo una aproximación a un personaje y a una época de España que definieron a toda una generación. Desde ya, debería estar en la lista final para todos los premios anuales. Eugenio no tendría una sonrisa en la cara al ver su biopic, pero sí daría un tranquilo trago a su copa y exhalaría una calada de satisfacción.

‘Five Nights at Freddy’s’: una película terroríficamente aburrida

2 Butacas de 5

Five Nights at Freddy’s llega para evidenciar el salto al vacío de BlumHouse, una productora que, hace tiempo, se olvidó de lo que era asustar. Los datos en taquilla estadounidense (donde la película desembarcó el 27 de octubre) no son malos, el problema es que la película no da lo que promete. Esta adaptación del exitoso videojuego es una nueva oportunidad desaprovechada por BlumHouse. Un proyecto que se queda en un mero trailer atractivo y eficaz para convencer a unos pocos a asistir a hora y cuarenta de un drama troceado con algo de terror.

Five Nights at Freddy’s sigue la historia de Mike, un joven que se hace cargo de su hermana al que le cuesta encontrar estabilidad laboral. Tras un reciente despido, la única oferta que le llega es para ser un guarda de seguridad en una vieja pizzería abandonada. A medida que se adentra en tan inhóspito lugar y descubre unos animatrónicos terroríficos, sus traumas del pasado irán floreciendo y envenenando su realidad. 

Aburrida, previsible y poco atmosférica. Five Nights at Freddy’s supone una decepción para todo aquel que se espere encontrar con una décima parte de lo que el videojuego planteaba en cuanto a suspense y terror se refiere. La intención de darle una entidad dramática a la historia de un pobre vigilante de seguridad abandonado a su suerte en una vieja pizzería termina por erradicar todo aspecto terrorífico. Una vez más, el trauma desmedido se apodera de la pantalla y le resta todo el tiempo a lo verdaderamente importante en este tipo de película de género, los sustos. El drama principal con el que pretenden justificar todas las decisiones de guion actúa como un parásito que bebe del terror para entregar una pieza fallida y mutilada.

Five Nights at Freddy’s no da lugar al misterio, en cuanto hay un mínimo de suspense, la propia película acaba con él a golpe de diálogo expositivo y personaje artificial creado únicamente para darle entidad al supuesto enemigo. La cinta va dando tumbos durante su duración y no consigue ni una cosa ni otra, ni conmueve con el drama ni asusta con el terror. Un ejercicio a medio camino sin identidad que naufraga estrepitosamente.

Resulta llamativo como, teniendo entre manos un espacio lúgubre y terrorífico como lo es la vieja pizzería de Freddy, la acción se escapa de ese lugar en cuanto puede. Si es verdad que la película nos regala algún que otro momento lúcido, pero en cuanto el nivel adecuado de terror está a punto de ser alcanzado, se saca de un tirón al espectador de ese lugar, logrando una incomodidad propia del niño que es engañado por su padre creyendo que va a comer una patata cuando en realidad detrás viene el brócoli.

Five Nights at Freddy’s no funciona. Un nuevo intento de parasitar una franquicia por parte de Blumhouse que fracasa en términos formales pero que parece que se aferra a una buena taquilla provocada, en gran medida, por los fans incondicionales del videojuego.