‘Turno de noche’: Un estupendo entretenimiento

3’5 Butacas de 5

Hay películas tan pequeñas y tan conscientes de sus pretensiones que no buscan otra cosa que hacer pasar un buen rato al espectador. De estos casos hay cientos, por no decir miles de películas, cuyas ambiciones no son muy elevadas, pero cuyos resultados resultan de lo más simpáticos y agradables precisamente por esa escasez de pretensiones. Bien, pues en ese listado de películas entraría de lleno Turno de Noche, película dirigida por Jonny Campbell (especializado más en series, por ejemplo, en Westworld) y protagonizada por el carismático Joe Keery, que, después de finalizar su participación en Stranger Things, está probando más suerte en el medio cinematográfico.

Dos jóvenes empleados de un almacén (Joe Keery y Georgina Campbell) tendrán que sobrevivir al turno de noche más salvaje de sus vidas cuando un hongo mutante se escape de una instalación sellada, destruyendo todo a su paso. Con la ayuda de un veterano agente del Pentágono (Liam Neeson), los trabajadores deberán salvar a la humanidad de su inminente extinción.

Turno de Noche sabe en todo momento qué tipo de película es, y en ese aspecto se agradece. Una cinta de serie B sin muchas pretensiones que busca hacer pasar un buen rato entretenido al espectador, dejando el cerebro aparcado, pero manteniendo una frescura que la hace adictiva.

Y es aquí donde sorprende un libreto que, aunque bajo mínimos en su trama (al fin y al cabo nunca se toma en serio), pone especial cariño en sus personajes, y es algo que se nota mucho y que no se suele ver en este tipo de género. La química entre sus dos protagonistas funciona a la perfección, a la par que la de los veteranos, y eso es algo que se percibe por el mimo puesto en ellos tanto en el guion como en la interpretación.

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Y aquí hay que decir que los actores están estupendos, donde se nota que disfrutan del proyecto, con un reparto de lo más variado, pues incluso dentro de esta película tenemos nombres como los de la maravillosa Lesley Manville o la icónica Vanessa Redgrave. A destacar especialmente, y como comenté antes, la química entre sus dos protagonistas, unos estupendos Joe Keery y Georgina Campbell que se llevan al público de calle con su carisma, y a un Liam Neeson de lo más simpático.

Lo único que puedo achacar es que incluso el film podría haberse vuelto más loco. Me explico: el film va creando un crescendo progresivo que hacía esperar un tercio final delirante y desternillante, y aunque resulta eficaz (funciona, eso es innegable), da la sensación de que pudo ser más hilarante con los precedentes que había mostrado, pudiendo llegar más lejos de lo que verdaderamente alcanza.

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Pero, de todas formas, el film posee un ritmo de lo más sólido, donde el relato y el interés apenas decaen, porque, como dije antes, va en sentido progresivo y, a medida que avanza, el espectador se va percatando de la fiesta de viscosidades en la que se está convirtiendo. Y ahí es donde da en el clavo de lo consciente que es, con momentos de puesta en escena muy inspirados (la cucaracha…).

Mencionar unos estupendos efectos digitales (lo cierto es que los animales están bastante conseguidos) y una banda sonora muy efectiva, que funciona más en su desarrollo entre los personajes, sorprendentemente (más elaborada de lo que se suele encontrar en este tipo de producciones).

Por tanto, Turno de Noche es una película de serie B muy simpática, que aboga por el entretenimiento más sano. Una cinta cuyas pretensiones son escasas y que no pretende complicarse la vida, solo hacer pasar un buen rato al espectador. Y aunque no llegue a niveles de excelencia, desde luego cumple sus objetivos de sobra, pues realmente casi todo en ella está al nivel exigido. Una propuesta muy recomendable para desconectar y pasar un buen rato en el cine. Desde luego, este film lo cumple.

‘Good boy’: La extraña familia elegida

3’5 Butacas de 5

El director Jan Komasa (Corpus Christi) vuelve con una película sobre un joven descarriado que encuentra su lugar en una disfuncional y extraña familia que vive recluida en una gran casa en la campiña inglesa.

Tommy (Anson Boon) es un chaval de 19 años malhablado, obsesionado con el alcohol, las fiestas y la violencia que se despierta en un sótano encadenado. Pronto descubre que ha sido secuestrado por Chris (Stephen Graham) y Kathryn (Andrea Riseborough). Son padres de un niño de unos doce años (un fantástico Kit Rakusen) modélico que nunca llega a satisfacer las expectativas de sus padres. De forma paralela, Chris contrata a Rina (Monika Frajczyk) una emigrante macedonia con problemas de una vida anterior que necesita el trabajo de limpiadora pero que tiene que guardar silencio sobre lo que vea en la casa.

Chris y su mujer utilizan métodos expeditivos para reeducar a Tommy a través de la violencia, la música clásica, la literatura o haciéndole ver sus videos de redes en los que humilla y acosa a un chaval adolescente o infringe violencia contra otra gente.

Boon ofrece una interpretación tremenda llena de fuerza, visceralidad, muy física, sin filtros y muy gestual ya que su personaje utiliza mucho los ojos al estar encadenado la mayor parte de la trama. Aguanta más que bien frente a dos actores como Graham y Risebourogh quienes encarnan a una pareja tremendamente siniestra. Ella tiene una depresión enorme que no se explica y se mueve por la casa de forma casi espectral y él parece subyugado por ella convertido en alguien anodino pero que estalla violentamente llegado el momento. Tommy pasa del torbellino del inicio a darse cuenta de que tiene que seguirles la corriente si quiere encontrar la forma de huir de ahí. Por ello, decide hacer todo lo que le dicen para ganarse la confianza del matrimonio sin ver venir que esa nueva reeducación cambiará algo en él.

Pero las cosas no son lo que parecen en este drama psicológico violento que es también una sátira, una comedia negra que coquetea con el terror y que hace crítica social. La juventud descontrolada por las drogas, la violencia extrema y las redes sociales, así como también la familia o la educación son temas que toca la película que tiene un final tan inesperado y sorprendente como controvertido que deja más preguntas que respuestas y que provoca reflexiones en el espectador.