‘Kraken, el libro negro de las horas’: Un Kraken nuevo, un Kraken mejor, pero sin estar a la altura

2’5 Butacas de 5

Juan Gómez-Jurado, Dolores Redondo y Carmen Mola se consolidan como algunos de los principales exponentes de la buena salud de la novela negra en España. Sus obras, que atrapan a miles de lectores, han dado lugar a sagas de gran éxito construidas sobre tramas criminales, personajes de marcada complejidad psicológica y una exploración de los márgenes sociales y culturales del país. Este fenómeno editorial, convertido en recurrentes bestsellers, ha despertado además el interés de la industria audiovisual, que encuentra en estas historias un material idóneo para su adaptación a la gran pantalla.

Eva García Sáenz de Urturi es otra exitosa escritora de esta generación mencionada anteriormente y que, con su trilogía de “El silencio de la ciudad blanca«, ha conquistado a una multitud de lectores tanto por su calidad literaria como por el carácter trepidante de sus tramas. En Vitoria-Gasteiz, una serie de asesinatos sacude la ciudad en una historia que mezcla cultura, mitología y horror, donde el inspector Unai López de Ayala —alias Kraken— destaca por una metodología que desconcierta a sus compañeros, pero que lo convierte en uno de los investigadores más brillantes. A medida que avanza la investigación, deberá enfrentarse también a sus propios demonios interiores.

A raíz de este éxito, Daniel Calparsoro dirigió en 2019 la adaptación cinematográfica de la primera novela, «El silencio de la ciudad blanca». Con un reparto encabezado por Aura Garrido, Belén Rueda, Manolo Solo y Javier Rey, la película partía con los mimbres necesarios para convertir la saga en un éxito comparable al logrado por la trilogía del Baztán, protagonizada por Marta Etura en el papel de Amaia Salazar. Sin embargo, el resultado fue un producto irregular que desaprovechaba las virtudes de la novela original, con un nivel de producción por debajo de lo esperado y un casting que no terminaba de reflejar a sus personajes literarios. La reacción de los seguidores fue mayoritariamente crítica, mientras que el público general la ignoró en gran medida.

En pleno 2026 llega Kraken: El libro negro de las horas”, una secuela tardía de aquella adaptación, con un reparto completamente renovado y la difícil tarea de continuar una historia cuyo contexto puede resultar confuso para muchos espectadores. La conexión con la película anterior, unida al cambio de rostros en los mismos personajes, genera una sensación de discontinuidad que lastra el conjunto. Un caso que recuerda, en cierta medida, a lo ocurrido con las adaptaciones estadounidenses de la saga Millennium.

La sensación final es la de una oportunidad desaprovechada para haber construido una saga cinematográfica de gran nivel, algo que, en cualquier caso, no puede achacarse únicamente a los responsables de esta nueva entrega. ¿Es mejor esta segunda película? Probablemente sí. ¿Es una buena película? Se queda en un aprobado justo.

Estamos ante un thriller bastante digno, pero que en ningún caso alcanza la altura del material de origen. Los actores no están mal y la puesta en escena es eficaz, aunque sabe a poco. Es casi como si desde producción se hubieran conformado con sacar un producto con cierta dignidad que, entre algo de taquilla y su recorrido en plataformas, mantenga al espectador medio satisfecho.

Sin embargo, siendo exigentes, esta saga da para mucho más. Cabe esperar que en un futuro próximo se tomen mejores decisiones y se reinicie la saga desde el principio, porque, si no, ¿qué nos queda? ¿Otra película con distinto director, guionista y reparto? No, por Dios.

‘Half Man’: Tan deprimente como estimulante

4 Butacas de 5

Tras el éxito de su primera serie, la multipremiada Mi reno de peluche (2024, Netflix), Richard Gadd vuelve a nuestras pantallas con Half man, una serie sobre dos hermanos que aterriza en HBO Max el día 23 de abril, protagonizada por Jamie Bell y el propio Gadd.

Ya desde el comienzo de la miniserie se entiende que estamos ante un producto único: ninguna explicación normativa sobre los personajes o sobre qué va la serie, un montaje que te induce en una espiral de violencia sin posibilidad de entender el camino que recorren los protagonistas y un fondo muy, muy oscuro.

Sin haber visto el proyecto que lanzó al éxito al guionista y actor escocés, recuerdo leer opiniones durante sus meses de popularidad que hablaban de la complejidad de las acciones y trasfondos de sus protagonistas (entonces basados en la propia vida del autor), y aquí puedo confirmar que sigue el mismo rumbo. Hay ficciones que se siente como una patada en el estómago, y sin duda Half man entra y con distinción en esa lista.

Aunque a veces irregular, los 6 episodios son de una fuerza tremenda por el excelente guion de la miniserie, desarrollando una relación tóxica entre los dos personajes principales muy difícil de describir, construida a través de secuencias incómodas y agresivas a partes iguales, dejando espacio también a los actores para su lucimiento (cosa que sin duda hacen).

La voz y la mirada de Richard Gadd, aquí más fuerte que nunca, meten miedo desde el segundo 1, y aunque en ese mismo momento se muestra a un Jamie Bell indefenso, recibiendo una paliza de su “Brother from another lover”, con el paso de capítulos vemos cómo ese indefenso hombre recién casado en realidad contiene tantas dobleces como su agresivo hermano.

Como siempre, lo que más valoro de una obra de arte son los matices, y esta historia está plagada de ellos: elige discurrir en unos momentos concretos durante la vida de Niall y Ruben, desde el instituto hasta el día de la boda del primero, pero narrado de forma semi-lineal, alimentando la extrañeza, y obligando a sus protagonistas a tomar decisiones y posicionarse en situaciones terribles que hacen que sufras por ellos.

Y es ahí donde creo que está el éxito de la miniserie, pues a pesar de retratar unos ambientes y personajes tan antipáticos para el espectador acostumbrado a las series criminales de marca blanca, consigue que entres en su juego desde el principio, lo cual es un logro mayúsculo.En definitiva, estamos ante una exquisita muestra de televisión que demuestra lo gran guionista que es su showrunner y la gran carrera que tiene por delante. Una serie tan deprimente como estimulante, que sin duda debes ver.