‘Pequeñas Casualidades’: Julia en el multiverso

3 Butacas de 5

Llega a los cines españoles Pequeñas Casualidades del director francés Olivier Treiner una cinta que explora las realidades paralelas en forma de drama actual.

Julia Feynman (Lou de Laâge), es una chica de 17 años con un futuro brillante como pianista. Oye en la radio que ha caído el muro y decide de forma improvisada planear un viaje con sus amigos del conservatorio a Berlín para ver qué está pasando. A partir de aquí, la película se abre narrativamente en torno a las diferentes vidas paralelas de Julia pero sin magia o ciencia ficción de por medio.

 Ir a Berlín y conocer que está pasando en el muro o no ir porque se olvida el pasaporte, ser una gran pianista o no serlo por azares del destino, conocer a Paul (Raphaël Personnaz) en una librería y casarse con él o no conocerlo. La película va narrando las diferentes vidas de Julia al tiempo que trata temas como el amor, la amistad, la familia, el triunfo y exigencias profesionales, la maternidad o la muerte a partir de las pequeñas variaciones que el guion introduce en algunas situaciones que generan las vidas alternativas de Julia. El director de la cinta consigue que el espectador no se pierda (y si lo hace al final todo cobra sentido) quede desconcertado y al tiempo genera un gran interés por conocer el devenir de Julia en todas sus vidas. El film apuesta por las relaciones humanas que se establecen a lo largo de la vida con las personas como lo más valioso de la vida en detrimento del éxito profesional, la fama, el prestigio o el dinero.

El reparto está fantástico en esta narrativa del multiverso de la vida de Julia destacado a la protagonista Lou de Laâge quien demuestra una gran versatilidad al abarcar a todas las Julias así por las diferentes edades que va pasando la protagonista. La actriz francesa es poco conocida, pero es la protagonista de la nueva película francesa de Woody Allen Coup de Chance que se estrena a finales de septiembre por lo que eso esta a punto de cambiar.

El reparto de la cinta lo componen Grégory Gadebois quien da vida al padre de Julia, un hombre estricto y de buen corazón que está empeñado en que su hija sea una gran pianista porque ve el talento y las aptitudes que tiene su hija e Isabel Carré da vida a la madre comprensiva de la protagonista, así como Raphël Prersonnez quien da vida a Paul marido de la protagonista. El guion de la cinta corre a cargo de director Olivier Treiner y de su mujer Camille Treiner y la conmovedora banda sonora de la mano del Rapahël Treiner hermano del director.

‘Mi nombre es Alfred Hitchcock’: Una carta de amor al maestro del suspense

4’5 Butacas de 5

Cuando se habla de buenos directores de cine que marcaron la historia del séptimo arte, es imposible no poner sobre la mesa a nombres como Akira Kurosawa, Agnès Varda, Orson Welles, Stanley Kubrick o Alfred Hitchcock, el protagonista y narrador del último documental escrito y dirigido por el británico Mark Cousins.

            Algo que desde los primeros minutos te darás cuenta, es que no es el típico documental de historia del cine donde se ven pasajes de las películas del director, que si bien, esto sucede para ejemplificar el profundo análisis, no es el objetivo, de hecho, tiene un aire de frescura, sobre todo en la edición, acercándose más a un ensayo cinematográfico, por lo que, si eres fan del director, o del cine, te recomiendo que lleves una libreta para anotar.

            El hilo narrativo de esta historia son las temáticas narrativas que Hitchcock retomaba una y otra vez en sus películas, el escape, el deseo, y unas cuantas otras que deberás de descubrir para no quemarte la sorpresa. Hablando de la narrativa, quien narra la historia es el mismísimo Alfred, con la voz calcada del actor Alistair McGowan, sientes que estás en una conversación cara a cara con uno de los mejores directores de la historia.

            Otro acierto es que podrás ver en pantalla grande fragmentos de películas tan icónicas e importantes, que hasta la fecha siguen inspirando a los cineastas, como “Vértigo”, “Psicosis”, “La soga”, “Los pájaros” o “La ventana indiscreta”, y al mismo tiempo son profundamente analizadas a nivel narrativo y emocional por Hitchcock, en donde nos explica las razones por las que implementaba detalles tan pequeños e insignificantes ante la vista pero que inconscientemente al espectador le causaba el efecto que tanto él quería.

            Para recalcar lo que Hitchcock quería representar en su narrativa, Cousins intercala imágenes grabadas específicamente para el documental, no obstante, llega a ser repetitivo y cansado porque el archivo ya es lo suficientemente bueno para entender su punto.

            Algo característico de los documentales son las entrevistas, en este caso, como solo existe la figura del narrador, lo que hace Cousins es interesante, al poner una imagen fija de Alfred, pero con una edición particular al hacer que en el reflejo de sus ojos haya movimiento, alguien pasando, una puerta abriéndose, detalles que recuerdan al maestro del suspense.

            «Mi nombre es Alfred Hitchcock» es un documental cautivador y refrescante que rinde un emotivo y brillante homenaje a la genialidad de Alfred Hitchcock, dejándonos con una profunda apreciación por su legado en la historia del séptimo arte y su eterno impacto en la cinematografía contemporánea.