‘Cata de vinos’: Una película donde la enología y el romance se sirven en la misma copa

3’5 Butacas de 5

En una tienda de vinos donde su dueño parece morirse de un momento a otro de un ataque al corazón, las personas menos aparentemente recurrentes de un lugar así acaban sorprendiendo la película y salvando la vida de Jacques, el regente de dicho establecimiento y el protagonista de Cata de vinos, la nueva película de Iván Calbérac.  

A ritmo de Petite Fleur, Jacques (Bernard Campan) y Hortense (Isabelle Carré) se descubren y se conocen a sí mismos tras su primer encuentro, siendo una cata de vinos su mejor aliada. El vino es solo una excusa para desarrollar una historia de amor, con sus sabores amargos y afrutados que acabará ilustrando al espectador no solo en conocimientos en torno a la enología, sino también en torno a la propia vida. 

La película está basada en su obra de teatro del mismo nombre, ganadora del Premio Molière y también dirigida por Ivan Calbérac, protagonizándola de igual forma los actores que se presentan en el filme, hecho que refuerza esa complicidad verdaderamente atrayente para el espectador y que hace que a pesar de tener la película una premisa frecuente dentro de una comedia romántica, enganche y haga al público querer saber cómo termina esta historia. 

Romance, delicadeza, buen gusto, comedia, reflexión, drama, maternidad, descubrimiento e integración son los principales ingredientes de este largometraje que en apenas hora y media intentará dejar al espectador con un agradable sabor de boca. 

‘Delfines de Plata’: un viaje impostado y sin alma

2 Butacas de 5

El cine, la producción cinematográfica, el desarrollo de películas está viviendo un periodo histórico convulso -tal vez el mayor de su historia- cuyas consecuencias están provocando tanto la realización de productos deficientes como la mimetización por parte del público de los elementos contingentes del arte cinematográfico con dichos productos. El “cine español” no está ausente de ello. A pesar del espléndido 2022 con propuestas como Alcarrás, Cinco Lobitos, Mantícora o As Bestas y un prometedor 2023 con filmes ya estrenados como 20.000 Especies de Abejas o Libres: Duc in Altum, el público generalista tiene una concepción ex nihilo de un “cine español” pésimo; ese mismo público que únicamente consume entretenimiento y que encumbra propuestas de factoría, infantiles y banales -aquí sin distinción de nacionalidad-. Entre esta amalgama y profusión de opiniones, conceptos, etc. debe alzarse una visión lo más objetiva posible para poder diseminar cada propuesta fílmica como un elemento propio, y aquí es donde me toca valorar Delfines de Plata.

            Hay películas que, a pesar de su fallida ejecución, uno percibe que el director tuvo la iniciativa de incorporar una serie de elementos propios del léxico cinematográfico y, por tanto, exprimir los medios a su alcance para dotar a su propuesta de riqueza en la composición del plano, colorimetría, fotografía, etc. Delfines de Plata es el caso que a mí, particularmente, más me exaspera: un producto sin ningún tipo de ambición ni en lo relacionado a la estricta dirección ni en lo referente a la estructura narrativa; no plantea ningún tipo de valor informativo en los encuadres, un apartado fotográfico inexistente, interpretaciones sobreactuadas y estereotípicas, música forzada, montaje abrupto, uso artificioso y efectista de las cámaras lentas, y una narración propia de una novela -aspecto intrínseco al montaje- que impide siquiera que pueda considerarse como algo cinematográfico, más bien, novela grabada. El único aspecto que puede limar tibiamente este descalabro es la sobria y convincente actuación de Rodolfo Sancho.

            Delfines de Plata nos cuenta la historia de Akin, un inmigrante cristiano, que se ve obligado a salir de su país tras perder a su mujer en un ataque terrorista. Akin deberá sobrellevar su estancia en España con sus dos hijas huérfanas y un trabajo en un hotel de lujo que no hará sino traerle problemas. Su trama familiar se verá relacionada con su trabajo en el hotel, una relación sentimental con su jefa, tejemanejes políticos y una célula terrorista asentada en España.

            En definitiva, poco más puedo decir de esta película que todos los amantes del cine deseamos que haya sido un pequeño sobresalto en un 2023 esperanzador para el cine en España.