‘Tyler Rake 2’: una secuela lastrada por su propia espectacularidad

2 Butacas de 5

La figura del héroe de acción ha sido de uno de los recursos más utilizados en las producciones cinematográficas. Desde las epopeyas históricas hasta los relatos de espionaje; el héroe se ha abierto camino ante sus enemigos para lograr los objetivos.

El cine ha contado con multitud de representantes. Desde Sylvester Stallone Y Arnold Schwarzenegger hasta el más actual: Keanu Reeves con su popular saga John Wick. Ha sido ésta última saga la que ha puesto el listón tan alto que ya casi todas las producciones tratan de estar a su mismo nivel. Un aspecto tan notable como preocupante. En este sentido hay un factor importante que hace destacar a toda saga de acción: hay una historia que contar, dotarla de validez y evidentemente hacer de sus personajes una referencia para el espectador.

En el género de acción siempre se puede innovar, aunque también puedes poner el piloto automático e ir a tiro hecho por mera diversión para el fan.

Chris Hemsworth regresa a Netflix con la secuela de su héroe de acción Tyle Rake. Tras una primera parte más que aceptable, el actor se mete en la piel del mercenario que tras sobrevivir a la primera entrega vuelve con otra misión de extrema letalidad: sacar de una cárcel de Georgia a la familia de un despiadado gánster.

Con un guion que podría caber en un pequeño trozo de papel, la película explota al máximo todo el jugo del género de acción. Desde persecuciones llenas de tensión, escenas de cuerpo a cuerpo en las que se palpa la tensión y esfuerzo de sus intérpretes hasta un plano secuencia que deleitará a más de algún espectador.

Es precisamente esa acción tan extrema lo que lastra a Tyler Rake 2. Mientras que otras sagas se preocupan de darle un contexto al personaje principal, unos valores y aspectos que hace que sintamos empatía tanto por él como sus secundarios, aquí se olvidan por completo de la historia para correr hacia delante con la finalización de la misión. No hay giros en absoluto de narrativa, las figuras de la película carecen de importancia y personalidad, logrando que hasta te importe poco lo que sucede con el protagonista.

Chris Hemsworth es sin duda lo más destacado de la película que también sale mal parada con el resto de las interpretaciones. El protagonista se esfuerza, tiene carisma y mantiene la tensión en todo momento. Por otra parte la escasa aportación de Idris Elba es interesante aunque se queda en un simple chupito.

En conclusión ‘Tyler Rake 2’ es una película que pone el piloto automático exclusivamente en la acción, no otorga profundidad a la historia ni a sus personajes. Una apuesta simple, efectiva y olvidable por fortuna.

‘A Hundred Flowers’: dolor y sensibilidad durante el olvido

4’5 Butacas de 5

Genki Kawamura dirige ‘A hundred flowers’, un delicado relato sobre la demencia y la pérdida de recuerdos en la vejez. Se trata de una película profunda y sensible que, aunque roza el melodrama en alguna ocasión, se convierte en un fiel relato de una situación muy común con personas mayores.

La memoria de Yuriko se está empezando a deteriorar, padece de demencia. Su mente pierde recuerdos cada vez más rápido. Sin embargo, Izumi, su hijo, conserva nítidamente todos los recuerdos que su madre está empezando a olvidar. En su mente permanecen tan vivos como cuando ocurrieron. Por eso, un trauma infantil, que recuerda perfectamente, le atormente todavía: cuando pensó que su madre había desaparecido.

En este baile entre el recuerdo y el olvido, la dualidad entre la realidad y los sueños, o sueños y recuerdos, cobra una gran importancia. Durante toda la película vemos vivencias de Izumi y Yuriko entremezclándose para darnos un relato que va de lo onírico al dolor del olvido, encontrando un punto medio tan delicado como bello.

Es complicado hablar de un tema tan doloroso como la demencia o el Alzheimer sin caer en el melodrama y, aunque ‘A hundred flowers’ se acerca en algún momento, consigue mantenerse en un relato preciso y delicado, un punto medio entre la sensibilidad y el dolor de la enfermedad.

Además, ahonda en una complicada relación entre una madre, que cometió errores, y su hijo, que siendo pequeño no los entendió y siendo adulto no consigue perdonarlos. Izumi, teniendo muy presente el momento de su infancia en el que creyó perder a su madre, se reencuentra con sus fantasmas cuando ve que vuelve a perderla, esta vez de verdad.

El reparto está encabezado por Masami Nagasawa y Mieko Harada, que interpretan a Yuriko durante su juventud y su vejez respectivamente, y Masaki Suda, que interpreta a Izumi siendo adulto.

‘A hundred flowers’ es una película cuidada, sensible y profunda. Trata temas universales como son el olvido y la pérdida, de una manera delicada que llega al espectador, tanto si lo ha vivido como si no. Un relato fiel a la realidad contado de una manera distinta.