‘Los Osos No Existen’: la reflexión de Jafar Panahi sobre cómo realizar las películas y la vida

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Autoficcional, introspectiva, sincera y delirante. El último filme de ficción del cineasta iraní Jafar Panahi, el cual ha escrito, producido, dirigido y protagonizado él mismo, es un espléndido y delicado ejercicio cinematográfico de composición narrativa, dosificación de la información y construcción del tono. No es de extrañar que haya sido tan aclamada por la crítica internacional y, probablemente, no te arrepientas de verla.

La película es tan simple y tan compleja como la realidad que pretende reflejar. Es muchas cosas simultáneamente: una reflexión metatextual sobre el cine y sobre su papel en la sociedad, una reivindicación política, una exposición de las libertades de un artista, una crítica a la frívola naturaleza del hombre moderno. Y es todo eso a la vez que es dramática pero liviana, llegando incluso a resultar divertida y graciosa por momentos.

La magistral construcción del tono juega un papel fundamental en este aspecto y este es introducido de manera genial nada más comenzarla la película. Lo primero que vemos es la escena de una película que el mismo protagonista está dirigiendo y que parece ser en un primer momento la trama del propio filme. El director hace entonces unas correcciones sobre la escena que se acaba de grabar, ha habido unos fotogramas que sobran y que estropean el tono de la misma. Irónicamente, la historia resulta luego estar plagada de los mismos fotogramas sobrantes y ese tono “estropeado” es justamente el que se quiere conseguir. 

La historia parece estar jugando constantemente con las expectativas del espectador. Hace un buen trabajo confundiéndolo sobre la veracidad de los hechos que el protagonista está grabando como parte de su película. Gracias a esto, la película plantea una reflexión sobre la falsedad en la vida. Las interacciones del protagonista con la gente del pueblo refuerzan esta lectura, unas delirantes interacciones caracterizadas por la parsimonia y una educación extrema que hacen que la vida real del personaje parezca más ficcional que su propia película.

Este es un personaje protagonista frívolo que elige a qué prestarle atención, que se comporta como si su vida fuese metraje que pudiese editar. Aunque en un principio parezca que tenga una actitud pasiva durante toda la historia, este experimenta de forma muy sutil una transformación moral al final de la película. Finalmente, literalmente en los últimos segundos, vemos como decide quedarse en el pueblo y formar parte del desastre que ha causado, mostrando que ha decidido dejar de contribuir a que su vida sea una farsa y proporcionado un extraordinario y emotivo final.

Tanto los temas, tono y desarrollo de personajes están construidos de forma perspicaz y efectiva, y dan como resultado una película que luce sencilla, pero que tiene una premisa temática y una ejecución muy complejas. Es necesario señalar, sin embargo, que no le resultará entretenida a todo el mundo, ya que las acciones de la trama pueden parecer escuetas y el ritmo calmado puede llegar a resultar lento y hacer el visionado aburrido. Hubiese sido una obra maestra si hubiese tenido una premisa temática un poco más asequible y una trama en general más entretenida.

‘Frida Kahlo’: Lo que hay detrás del enigmático ícono del folclor mexicano

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La enigmática Frida detrás de todo su arte a través de los cuadros. Frida Kahlo es un ícono del folclor mexicano, de la mujer natural y el crudo dolor al rojo vivo. El documental abarca parte de su vida y obra a lo largo de la duración de la cinta. Con entrevistas a expertos y directores de museos mexicanos como lo es “Casa Azúl” (lugar en el que vivió Frida) y la interpretación de Diana Bermúdez que encarna en voz la figura de este fascinante personaje.

“Pies para qué los quiero si tengo alas para volar” (Frida Kahlo) ¿Qué es lo que impulsa a un ser humano cuando tiene tantas cosas en contra? Desde el atroz accidente que en su juventud la dejaría con problemas de columna y múltiples fracturas, hasta el tortuoso amor de una pareja que simplemente no funciona junta. Cuando el amor no es suficiente, cuando el medicamento no alivia el dolor, es ahí donde la gente se conoce realmente y en el caso de Frida, tenemos el placer de tener como testigo de esos oscuros momentos su ente desnudo a través del arte.

La delicia de este documental radica no solo en los numerosos espacios coloridos de México combinados con los cuadros de Frida, sino en la maravillosa capacidad del equipo creativo de presentarnos la historia de Frida, al ser humano, sin necesidad de quitarle todo ese misticismo que envuelve al personaje de colores brillantes. Al contrario, la cuidadosa selección que toman de mostrar ciertos eventos de su vida y omitir otros, logra un efecto de cercanía para empatizar con ella, pero distanciamiento suficiente para seguir cautivado por el camino que recorres viendo la cinta.

La participación de Diana Bermúdez es interesante, es arriesgado ponerle una voz a un ícono mexicano con una actriz colombiana, pero funciona, lo único que en lo personal siento que sale por completo de la verosimilitud del personaje es que todas sus líneas están en inglés, Frida Kahlo está arraigada a su lenguaje, en el mismo documental hablan de la repulsión que sentía por Estados Unidos. ¿Por qué el personaje habla en inglés?

Fuera de ese pequeño detalle, la cinta es cautivadora, dramática, pasional y colorida, definitivamente es un trabajo difícil de ignorar. Un tributo a la vida y obra de Frida que trata con muchísimo respeto al personaje. Una cinta que no se centra en los rumores y líos amorosos de Frida y Diego, sino que verdaderamente busca dar una mirada objetiva y desmenuzar el dolor, amor y vida que Frida plasmó a través de la pintura.