‘La Pecera’: una obra sutil, relevante y respetuosa

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Una mujer sufriendo de un avanzado cáncer toma una decisión repentina: sin querer buscar alternativas para tratarse, deja a su pareja y de un día para otro vuelve a su casa natal en Vieques, Puerto Rico. Así inicia La Pecera de Glorimar Marrero Sánchez, un estudio de personaje que aborda algo espinoso como es una enfermedad terminal sin suavizarlo, exponiendo su parte fea y dolorosa, pero con cierta distancia.

No es que no empaticemos con Noelia. Es una mujer joven que seguramente no esperaba esto para su vida y su testarudez es comprensible si no completamente justificada. La película explora varios temas: aquella autonomía que tenemos sobre nuestros propios cuerpos y destinos, la negación ante una segura sentencia de muerte, la necesidad de los otros como cuidadores, la parálisis frente a las situaciones difíciles. Todo lo que hace que su protagonista busque consuelo bajo el agua, en una bañera, o en una pecera, quizás metáforas del vientre materno en el que se refugia al volver al lugar donde creció.

La relación con su madre es cercana y natural, ambas mujeres se esconden cosas y no se cuentan todo, pero se quieren y se apoyan en lo que importa. Noelia no tiene por qué develar su estado de salud y su madre no da mayores explicaciones sobre su peligroso hobby: erradicar la isla de los residuos militares que dejó allí la marina estadounidense.

Noelia, por mientras, ignora llamadas de su novio y se reencuentra con amigos, ignorando un estado de salud cada vez más deplorable. Y estos padecimientos, que están mostrados, pero lamentablemente se sienten poco profundizados, se empiezan a cruzar con otra arista que también habría sido interesante de aclarar un poco más: la ocupación norteamericana en el territorio puertorriqueño.

Si es que el cáncer es una metáfora de la colonización, es algo que es demasiado ambiguo como para que se haga la conexión naturalmente. Y ese es lamentablemente el problema de La Pecera en varios aspectos. Es un drama bien fotografiado, bien actuado y bienintencionado pero que se siente frío y poco memorable. Aun presentando situaciones muy específicas y personajes humanos, pareciera faltarle dar un paso más, un apretón en la dirección que permitiera seguir más de cerca los pulsos emocionales que nos harían terminar de involucrarnos como audiencia. Una obra que arriesga quedar en el olvido, a pesar de lo bien cuidada, sutil, relevante y respetuosa, y de su destacable actuación protagónica.

‘MAESTRO (S)’: Talento, orgullo y soledad ¿las cualidades de todo gran artista?

5 Butacas de 5

Destinado al éxito desde que nació, conocemos a Denis Dumar, (un jóven director de orquesta, hijo del gran François Dumar, también director de orquesta) en su mejor momento, recibiendo un premio por su increíble talento. En la celebración nos enteramos más de su contexto familiar y la difícil relación que lleva con su padre, quien ni siquiera se dignó en asistir a dicho evento. Y es a lo largo de los 96 minutos del filme que nos sumergimos en los principales conflictos de los protagonistas: el miedo a herir a quien se ama con la verdad, el orgullo y la constante búsqueda del logro profesional para sentirse suficiente.

“El amor es el componente más importante en la búsqueda del significado de la vida” (Gary Chapman) ¿qué sucede cuando toda la seguridad que te ofrece el dar amor y sentirse amado es canalizado a solo sentirse amado a través del éxito y las buenas noticias? Maestro (s) nos muestra no sólo el otro lado del éxito profesional, sino la profunda herida que queda cuando una familia no sabe comunicarse y entregarse más que lo estrictamente necesario.

Es tan sincera y honesta que el espectador deja de sentir que mira una ficción y se adentra a los anhelos y emociones de los personajes. El guion y lenguaje de los mismos es increíblemente fiel a la realidad, ni una sola palabra sobra. La música estimula de una manera tan fuerte que más de una vez acelera el corazón. En mi caso, llevándome a las lágrimas.

Podría seguir enumerando la lista sinfín de detalles que hacen de este filme uno de los mejores del 2023, siendo un trabajo impecable, así como fotografía y por supuesto sonido y composición musical. Pero lo verdaderamente bello, no radica en la perfección de la técnica tanto en actores como equipo de grabación, sino en el mensaje y corazón que se ve en el proyecto desde el primer segundo de transmisión.