‘El colibrí’: una historia de amor, pérdida y resiliencia

3’5 Butacas de 5

Francesca Archibugi dirige esta película, adaptación de un complejo libro que en la pantalla no llega a funcionar como debería. Aunque es una historia intensa y profunda, el impacto emocional no es tan fuerte como cabría esperar. Aun así, es una película preciosa, que remueve al espectador.

Cuenta la historia y la vida de Marco Carrera a lo largo de varias décadas, desde que era niño. Es una historia complicada, porque Marco es un hombre bueno en un entorno que no lo es tanto. A lo largo de su vida irá viviendo en distintas ciudades de Italia, conociendo gente y formando su propia familia. La gente que le rodea será la que provoque todos los cambios y giros, más o menos traumáticos, que vivirá, pero también los que le ayuden a superarlos y seguir adelante.

Lejos de ser una vida épica, nos muestra a un hombre normal, con problemas y conflictos que todo el mundo ha tenido que enfrentar, lo que hace que todos podamos empatizar con él. La pérdida, el amor no correspondido, las relaciones familiares y la amistad son los temas principales de la película, tratándolos de forma cotidiana y costumbrista. Aunque a veces caiga en el melodrama, es una obra sensible y cercana.

El amplio reparto está encabezado por Pierfrancesco Favino, que interpreta a Marco Carrera durante toda su vida adulta. Le acompañan Bérénice Bejo, Kasia Smutniak y Nanni Moretti como las dos mujeres de su vida y su amigo, respectivamente. Y completan el reparto Fotinì Peluso, Benedetta Porcaroli, Elisa Fossati, Laura Morante, Francesco Centorame y Alessandro Tedeschi, entre otros.

‘El colibrí’ cuenta la vida de un hombre tan normal como resiliente, que hace frente a la realidad que le ha tocado. Y lo narra desde un punto de vista sencillo, cercano y cotidiano, acercando la historia a cualquier persona, de manera que todo el mundo se puede sentir identificado. Es un relato sensible sobre una historia corriente.

‘Extraña forma de vida’: un western al estilo Almodóvar

4’5 Butacas de 5

“La última de Almodóvar” siempre da qué hablar. Pero esta vez “la última” no es una película, sino un cortometraje de media hora, pero al director no le hace falta más tiempo para contar lo que quiere contar (aunque a muchos nos gustaría que durara más).

El corto cuenta la historia de Silva, un hombre que cruza el desierto para ir a ver al sheriff Jake. Ambos fueron amigos en su juventud, y Silva vuelve, aparentemente, para reunirse con Jake después de 25 años. Ambos celebran el reencuentro, pero a la mañana siguiente se destapa el verdadero motivo de la visita.

Pasan tantas cosas en tan poco tiempo, que parece increíble que la obra tenga tanta sensibilidad y humanidad. Además, Almodóvar introduce su estilo en un género tan viejo y trillado como el western, usando unos personajes generalmente utilizados como sinónimo de masculinidad y heterosexualidad para construir una historia de amor. Además, es una historia sensible y sensual, que destruye los estereotipos del género.

El reparto está encabezado por Pedro Pascal, que interpreta a Silva, y por Ethan Hawke, en el papel del sheriff Jake. Ambos consiguen la atmósfera emocional de la historia, interpretando de forma magistral a dos personajes tan complejos como carismáticos. Ellos llevan prácticamente todo el peso interpretativo, creando y haciendo ver la tensión sexual que viven los personajes. Completan el reparto Jason Fernández, José Condessa, George Steane, Manu Ríos, Pedro Casablanc y Sara Sálamo.

Además del excepcional reparto, la ambientación y la banda sonora también juegan un papel principal en el corto. Desde el primer momento, la música nos introduce a un universo perfectamente construido. La ambientación y la fotografía completan ese universo para conseguir meternos de lleno en la historia.

‘Extraña forma de vida’ es una historia con la pasión y traición típicas de un western, pero con la sensibilidad y sensualidad de las películas de Almodóvar. A pesar de su corta duración, para bien o para mal, no va a dejar indiferente a nadie.