Carmen Flores Sandoval, el tesón, la dedicación y pasión por la interpretación

Hablamos con la intérprete que estrena el 28 de abril ‘Los Buenos Modales’, película dirigida por Marta Díaz de Lope

La actriz forma parte además del elenco de ‘La Promesa’, la serie de éxito que emite La 1 de TVE cada tarde de lunes a viernes.

«Me están pasando cosas realmente preciosas. Ya estamos metidos de lleno en la 2ª Temporada de ‘La Promesa’«; confiesa en la entrevista

Carmen Flores Sandoval, la hija de Juanita Sandoval como la recuerdan cariñosamente los vecinos de su localidad, está viviendo un momento especial. Cada tarde se mete en la piel de Simona, la cocinera de ‘La Promesa’ que junto a Teresa Quintero (Candela) nos están regalando dos de las interpretaciones más carismáticas de la ficción televisiva.

La intérprete forma parte del reparto de ‘Los Buenos Modales’, la película dirigida por Marta Díaz de Lope que se estrena el próximo 28 de abril en cines.

Carmen Flores Sandoval (derecha) junto a Elena Irureta (izquierda) en ‘Los Buenos Modales’

LOS BUENOS MODALES es el segundo largometraje de Marta Díaz de Lope Díaz, que debutó con MI QUERIDA COFRADÍA, ganadora del premio del público en el Festival de Málaga en 2018.

Esta comedia dramática de ambiente costumbrista está protagonizada por Elena Irureta, Gloria Muñoz, Carmen Flores Sandoval y Pepa Aniorte, junto a Bárbara Santa-Cruz e Inma Cuesta. En palabras de la directora, ‘Los buenos modales’ «cuenta, de una manera divertida y emotiva, el drama de una familia rota que se reencuentra».

Sinopsis
Manuela y Rosario son dos hermanas que, tras años sin hablarse a causa de un secreto familiar, se reencuentran inesperadamente en el cumpleaños de sus nietos. Los niños se han conocido gracias a sus cuidadoras, Trini y Milagros, amigas inseparables y vecinas de toda la vida. 
Cuando descubren el conflicto que separa a los pequeños, las entrometidas limpiadoras intentarán, con torpeza, mucho amor y un poco de disparate, reconciliar a sus familias.

Marta Díaz De Lope Díaz nació en Ronda (Málaga) en 1988, y actualmente reside en Barcelona. Se graduó en ESCAC en la especialidad de Dirección en 2012. Durante su estancia en ESCAC, realizó los cortometrajes «Y otro año, perdices” y “Los pestiños de mamá«, que estuvieron seleccionados en Festivales como la Seminci, Medina del Campo, entre otros. Es además, codirectora y coguionista del largo colectivo “Los Inocentes” (2013), realizado junto al resto de directores de su promoción de la ESCAC.

Ha dirigido varios capítulos de la serie «Brigada de Fenómenos» para Canal Sur. Se inicia con su primer largometraje titulado “Mi Querida Cofradía” (2018), estuvo seleccionado en Sección Oficial en el Festival de Málaga, donde ganó Premio del Público. Participó en la sección Made in Spain del prestigioso Festival Internacional de San Sebastián y en la Seminci en Spanish Cinema, en Cinehorizontes – Festival de Cine Español de Marsella y en el Festival Internacional de Cine Iberoamericano de Huelva. También, estuvo en el Festival Internacional de Cinema de Barcelona – Sant Jordi, donde obtuvo el Premio del Público a la Mejor Comedia. Asimismo, consiguió nominación en los Premios Feroz a Mejor Comedia.  

‘Ya estamos metido de lleno en la segunda temporada de La Promesa’

«Me están pasando cosas muy bonitas»,

‘Los Buenos Modales’: consigue llegar más lejos que otras obras conformistas

3 Butacas de 5

Los Buenos Modales, segundo largometraje de Marta Díaz De Lope tras Mi Querida Cofradía, es una de esas películas que ambiciona ser dos al mismo tiempo.

Por una parte, la premisa narrativa no se aleja demasiado de las comedias costumbristas con un sentido del humor eminentemente español (incluso castizo) como mayor baza para conectar con el público: Milagros y Trini son dos trabajadoras del hogar, amigas de toda la vida, que descubren que los niños a los que cada una de ellas cuida forman parte de una misma familia, separada a causa de un conflicto del pasado, y se ponen como objetivo reunirles de nuevo a través de la astucia y la picardía.

Por otra parte, el tratamiento de este conflicto familiar pretende imbuir de cierto peso dramático a la película. Así, el contraste entre el tono decididamente humorístico que adopta la película durante gran parte del tiempo y aquellos momentos de mayor hondura emocional es notable. A menudo, nos encontramos saltando de un registro a otro de una manera que, potenciada por el montaje ágil que pega las secuencias unas con otras sin dar un respiro, resulta disonante para el espectador.

Sin embargo, una vez que el mecanismo de la pura comedia de enredos se pone en marcha tras un primer acto que se antoja algo errático, como narrado a tirones, los Buenos Modales consigue fluir de un gag verbal al siguiente con un gran sentido del timing cómico gracias a la labor de sus actrices. Las dos parejas de protagonistas son el sostén absoluto de la película.  La primera de ellas está formada por Carmen Flores y Pepa Aniorte como las cuidadoras de los niños, con una intuición y una retórica que sólo puede encontrarse en las vecinas cotillas de mediana edad que se dedican a las que se oye charlar en el rellano. Las réplicas y contra réplicas a velocidad del rayo hacen funcionar fantásticamente aquellos pasajes cuya efectividad recae de manera más decidida en el aspecto más costumbrista y aterrizado de la comedia. Elena Irureta y Gloria Muñoz, como las abuelas de los dos niños peleadas por un conflicto que nunca se verbaliza hasta el último momento, tienen interpretaciones menos vistosas pero igualmente expresivas. Sobre ellas recae, además, todo el peso dramático que va aumentando a medida que avanza la película, donde muestran una gran contención y economía gestual.

Así la apuesta por dos registros tan aparentemente antagónicos como el humor castizo y el drama (casi trauma) familiar resulta admirable, y con todo ello, Los Buenos Modales consigue llegar más lejos que muchas otras obras más conformistas.