‘Tin y Tina’: adoctrinamiento religioso desde la infancia

3 Butacas de 5

La religión es un sistema de creencias, culturas, lugares sagrados, profecías… y una amplia variedad de prácticas que unen a la humanidad con la divinidad. Sus textos están envueltos en historias que nos hablan acerca del bien y del mal, del odio y del amor, de lo que es acorde a la vida y lo que es el verdadero mal. Aplicarlos con vehemencia conlleva una disciplina estudiada desde hace años donde convergen lo moral con lo inmoral.

La radicalización de las prácticas religiosas da pie a acontecimientos macabros en los que el sufrimiento humano está a la orden del día. Desde atentados, asesinatos y la marcha de nuestra propia espiritualidad en la vida real, olvidándonos de lo más importante de todo: el amor está por encima de todo.

‘Tin y Tina’, es la ópera prima de Rubin Stein, cineasta que ya ofreció unos retazos de su gran talento detrás de las cámaras con los cortometrajes ‘Bailaora’, ‘Nero’ y ‘Tin y Tina’ respectivamente. Fue precisamente con el corto que lleva el mismo nombre del largo con el que su nombre ya empezó a sonar con fuerza al ser nominado al Méliès de oro al mejor cortometraje fantástico europeo. Fue ganador de más de treinta premios internacionales y se proyectó en más de doscientos festivales de todo el mundo.

El largometraje que en esta crítica acontece nos sumerge en un macabro y tétrico cuento de misterio sobre la maternidad, el deseo y el amor a Dios por encima de las cosas. No estamos ante una película convencional del género, en absoluto. Se trata de un trabajo que bebe del homenaje a la generación de los años ochenta, del dolor en la pérdida del ser y en la necesidad de encontrar la esperanza en los rostros de la inocencia; en este caso dos hermanos que son el rostro angelical del amor a la vida y a Dios.

La premisa de la película nos presenta a Lola (Milena Smit) una joven madre que pierde a los bebés que estaba esperando de su matrimonio con Adolfo (Jaime Lorente) el día de su concepción matrimonial. Ese día, la esperanza y la Fe en Dios comienza a resquebrajarse hasta que deciden adoptar a Tin (Carlos González Morollón) y Tina ( Anastasia Russo) hermanos que residen en un convento de monjas liderados por Sor Asunción (Teresa Rabal). Los acontecimientos que se desencadenan posteriormente suceden a medida que los pequeños seres angelicales recién adoptados comienzan a llevar a cabo una serie de prácticas religiosas, macabras y terroríficas con el fin de llevar a cabo lo expuesto en los versiculos de Biblia.

El largometraje se nutre de los textos cristianos sagrados para exponer una crítica al adoctrinamiento religioso que persiste desde la infancia en diferentes ámbitos. Unas creencias que si son expuestas de manera radical pueden provocar que el terror y la maldad se instauren en la sociedad. Ejemplo de ello se suceden en varias escenas de la película: desde los crucifijos, la mermelada (similitud a las lapidaciones) y hacer cualquier cosa por ejemplificar la visión y amor hacia Dios.

En cuanto al reparto principal, hay que destacar por encima de la pareja protagonista formada por Milena Smit y Jaime Lorente, a los pequeños Carlos G. Morollón y Anastasia Russo, dos jóvenes intérpretes que denotan buenas maneras, ilusión y sobre todo el gran trabajo que se ha hecho con ellos en la preparación de los personajes. Un juego de niños del que no son conscientes hasta que descubren el sufrimiento.

Otro de los aspectos más positivos de la película es el amor generacional de Rubin a los años ochenta. Una época que no solamente permitió que millones de niños gozaramos con películas de la época, programas televisivos como Barrio Sésamo y La Bola de Cristal, también unos años en los que la infancia no estaba sometida a tantos escaparates audiovisuales. Rubin Stein se nutre de un elenco en el que destaca sobre todo Teresa Rabal, actriz y cantante que ofrece un papel lleno de vida y pánico en el que su dicción y voz ya rompen el alma de quien la escucha. Junto a ella se encuentran Chelo Olivares, Luis Perazagua y Ruth Gabriel, un tridente interpretativo que nos regaló grandes tardes de gloria durante la infancia de los ochenta.

La banda sonora de la película corre a cargo de Jocelyn Pook, una de las compositoras más versátiles del Reino Unido, autora de la banda sonora de Eyes wide shut, de Stanley Kubrick o La buena esposa, entre otras. Además de la música, las canciones nostálgicas como ‘Súper Disco Chino’ de Enrique y Ana le tocarán el corazón a más de uno.

En conclusión ‘Tin y Tina’ es un delicioso y tétrico largometraje de misterio, mezclado con tintes de comedia negra que elevan la película en diversos momentos del trayecto. Una historia que puede te puede gustar o no, para gustos colores…pero que permite que reflexionemos y salgamos buscando un confesionario ante los falsos adoctrinamientos que muchas veces recibimos.

‘Oso Vicioso’: CalamitOsA

1’5 Butacas de 5

No quiero cebarme. Venga, comenzaré con lo positivo:

-Para empezar lo primero que se escucha es el temazo Jane, de Jefferson Starship.

-Después tenemos una comilona y un pie cortados a mordiscos. Bien.

-A continuación, tenemos unos cuantos tiros, sustos y gore. Aún bien.

-Luego la secuencia con una ambulancia más delirante que hay en el film, y que es la representación de lo que uno esperaría de un largometraje meme como este (y la representación de mis expectativas personales, claro). Muy bien.

-Ya que he hablado de temazos, mencionar la banda sonora, ochentera y de buen gusto.

-Y el actor O’Shea Jackson Jr. es el más comprometido con su papel y al que más me creo. Y ya.

Podría acabar este texto aquí, pero no estaría siendo honesto con lo que es (a título personal) lo más decepcionante de este 2023.

Gracias al tráiler, a las redes sociales, y a ser la última película de Ray Liotta (eterno Henry Hill en Uno de los nuestros y Tommy Vercetti en el videojuego GTA: Vice City, entre otros), Cocaine Bear (no quiero ni llamarla con el título en español) había levantado mucha expectación, y, en especial, al escritor de estas líneas.

Digámoslo así: es la historia de cómo un oso puesto de cocaína la va liando a diestro y siniestro allá por donde pasa. ¡UN OSO PUESTO DE COCACÍNA! Es decir, con ese punto de partida tienes para hacer la película meme por excelencia. Un largometraje que, aunque no te tomes en serio, te puede sacar la mayor de las sonrisas y tener éxito. Ahí tenemos trabajos como la inolvidable saga Sharknado, Ovejas Asesinas, MalNazidos, Iron Sky, Deep blue sea o Abierto hasta el amanecer.

 ¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?

Pues aparentemente todo.

No no no no… He dicho que no quería cebarme, pero es que da material para ello.

Lo primero, el tono de la película. A pesar de su prometedor inicio, no acaba de arrancar presentando a sus personajes de una manera eterna que parece IT, el telefilm de los noventa. Y comienza como una comedia ácida tipo slasher gore ochentero, pero llega a ser una comedia con malos diálogos y malos gags con toques de aventuras estilo Los Goonies. Y, por supuesto, olvidándose de su mayor atractivo, el oso puesto en cocaína, en la mitad de la película.

Lo segundo, el guión. Los diálogos parece que intentan tener gracia, las situaciones no son delirantes (salvo un disparo mal dado y la maravillosa secuencia de la ambulancia), no se permite el caos, parece que está escrita para que la señora de Cuenca lo entienda. Y encima se saca de la manga giros de guion con algún que otro personaje (que vamos, llamarlo giro es darle demasiado caché) que no sirve ni aporta nada al metraje. Tiene aciertos, sí, pero es que los puedo contar con los dedos de una mano.

Tercero, se llama Cocaine Bear. ¿ok? Perfecto. Pues MUÉSTRAME AL OSO PUESTO EN COCAÍNA LIARLA PARDA (y nunca mejor dicho). Que esto parece Batman v Superman. La película se llama Batman contra Superman ¿verdad?, pues muéstrame cómo se pelean esos dos superhéroes. No cumplir lo que prometes está muy mal ¿eh?

Cuarto: siendo una comedia no me río mucho. Siendo un Slasher le falta más sangre y más muertes. Siendo una de acción, le falta acción. Siendo de terror, le falta sustos, misterio, tensión, siendo una de animales furiosos, me faltan animales furiosos…

…

Y después de todo esto… aún creo que me dejo cosas…

Pero lo vuelvo a decir: no quiero cebarme.

Me quedaré sentadito en mi butacón, porque lo que es a este oso no le doy nada más que uno.