‘M3GAN’: Ni Annabelle ni Chucky, ella es el terror del futuro

3’5 Butacas de 5

Hoy hemos podido disfrutar de M3GAN, un film de ciencia ficción y terror que reflexiona acerca del actual tema de la deshumanización de la crianza, la relación de los infantes con la tecnología y las formas de aprendizaje.

La historia nos habla de Cady y Gemma, sobrina y tía que después de la muerte de los padres de Cady se ven obligadas a vivir juntas. Para paliar su soledad, Gemma crea a M3GAN un “androide” que hace la función de furby con esteroides y muñeca chochona del futuro.

Nada innovadora, ni en forma ni en fondo, pero no lo necesita. Duramente he atacado siempre a las películas simplonas, pero no porque las “odie”, si no porque en su mayoría son pretenciosas, pero M3GAN, sabe perfectamente lo que es y lo que quiere ser, a qué se quiere parecer y que evita.

Mucho más parecida a Terminator que a Chucky, M3GAN es algo que hemos visto miles de veces, pero se siente fresco, divertido, entretenido y disfrutable.

Con ciertos puntos de humor negro y un “futuro/neo-presente” muy creíble que acaba de envolver una más que recomendable historia, es perfecta para ver con amigos y pasar una buena tarde de domingo.

‘R.M.N.’: una intensa crítica social

4 Butacas de 5

‘R.M.N.’ es la última película del reconocido director rumano Cristian Mungiu. Se trata de una historia que critica el nacionalismo y la xenofobia de su país. Un drama familiar mezclado con los conflictos étnicos y culturales de todo un pueblo.

La historia se centra en Matthias, un hombre que vuelve a su pueblo natal, una localidad multiétnica de Transilvania. Le preocupa la educación de su hijo, el estado de salud de su padre y su relación con su exnovia. Mientras Matthias lidia con todo esto, el pueblo se ve envuelto en un conflicto en el que se involucran todos los vecinos: la fábrica de pan ha contratado empleados extranjeros. A través de esta situación, se ve el racismo y la xenofobia que aún imperan en estos territorios, en los que la convivencia entre distintas culturas y etnias peligra ante el más mínimo cambio.

Con un tono dramático y un ritmo bastante lento, la película muestra bastante bien los conflictos tanto personales como comunitarios de los personajes. Se hace un poco larga y, justo cuando parece que arranca, se acaba. Aun así, consigue transmitir la sensibilidad propia de este tipo de relatos y que el espectador se meta de lleno.

Es una película que te mantiene en tensión desde el principio, aunque no se perciba. Según avanza la trama, esa atmósfera de tensión va aumentando hasta que se hace evidente e inevitable. Quizá ese clímax llega un poco tarde y deja una sensación de un relato muy largo para un desenlace demasiado rápido, pero hace llegar el mensaje.

Entre el reparto destacan Marin Grigore, Judith State y Macrina Barladeanu, aunque el gran número de personajes secundarios pero relevantes, hace que los protagonistas tengan una gran red de apoyo detrás. Todas las interpretaciones están a la altura de la carga actoral de la película.

En definitiva, ‘R.M.N.’ es una película cruda y real, con una fuerte crítica social que, independientemente de dónde sea el espectador, se podrá aplicar. Habla de problemas tan actuales como relevantes para nuestra sociedad.