‘El Último Vikingo’: Una bella ventana sin miramientos hacia las enfermedades mentales

4’5 Butacas de 5

Anders Thomas Jensen presenta una comedia negra llena de absurdismo, crudeza y personajes soberbios que sobreestiman su sanidad mientras desde su locura señalan la del de enfrente. En una película llevada enteramente por sus personajes, Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kass, junto con el resto del excepcional elenco, brillan encontrando el balance perfecto entre realismo y absurdismo cómico en sus personajes, sus interacciones y su entorno.

Desde el inicio se deja claro que esta historia girará en torno a circunstancias bizarras y las carencias de los personajes, las cuales los llevarán finalmente a no solo a cambiar su forma de ver al ajeno, sino a conocerse más a sí mismos y sus demonios enterrados muy en el fondo de su subconsciente.

Esto en ningún momento hace que se usen los trastornos y enfermedades mentales presentados en son de burla ni para juzgar. La comedia y la sátira nunca son a costa de sus personajes y sus dolencias, sino producto de las reacciones incoherentes ante tan extremadamente curiosas circunstancias. Es más que evidente que se busca invitar a la reflexión más que solo entretener, lo cual permite que el drama nunca choque ni estorbe en la historia, sino que complemente para dar un resultado final con muchas capas.

‘La Sombra de mi Padre’: una película que admirar y amar

3’5 Butacas de 5

La sombra de mi padre, una película más fácil de admirar que de amar, nos traslada a Nigeria en 1993, cuando se anularon los resultados de la primera elección democrática del país postdictadura, en la que el líder del pueblo MKO Abiola se habría impuesto, pero las fuerzas armadas decidieron no respetar la soberanía.

La narración sucede durante un solo día, que vemos a través de los ojos de dos hermanos pequeños, quienes aprovechan la inusual visita de su padre para dejar su pueblo y acompañarlo a Lagos. El padre, Folarin, es una figura misteriosa, cercano y tierno a la vez que distante y reservado. Y en este viaje iniciático a la gran ciudad los menores dilucidan parte de su identidad: un cobro de dinero pendiente, conversaciones en código con colegas, encuentros con personas en la clandestinidad. Entendemos que algo tiene que ver con la resistencia que el pueblo intenta oponer, pero al mantenerse fijamente en la perspectiva de los niños, el director Akinola Davies Jr. prefiere no aclararse del todo los detalles.

No es un recurso que se sienta particularmente nuevo, el de utilizar el fuera de campo y el acceso parcial de niños a información que se les escapa para mostrar cómo el tejido de un contexto sociopolítico se cuela en las realidades de quienes aún no lo comprenden del todo. Pero es efectivo, y crea una versión atmosférica de un conflicto relevante, aunque caiga en ciertos clichés del género y algunos apartados –las noticias que dan cuenta del escenario, algunas líneas demasiado explícitas– pierdan la sutileza que la película necesita y alcanza en otros departamentos.

Aun así, La sombra de mi padre se siente necesaria y es un debut potente, un coming of age bellamente filmado que nos sitúa en un momento digno de retratar y genera imágenes poco vistas de una ciudad y un grupo de personas afectadas por la injusticia.