‘Cumbres Borrascosas’: el drama de eṕoca de esta generación

“La historia de amor más grande de todos los tiempos”, con esta afirmación indudable llega a los cines el tercer largometraje de Emerald Fennell que reinterpreta el clásico de la literatura Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights en inglés) de Emily Brontë.

Al igual que en sus cintas anteriores, Fennell dirige y guioniza esta historia que promete no dejar a nadie indiferente. Desde luego, hay elementos que se mantienen en toda su filmografía, pero siento que con ella el espectador nunca sabe qué se va a encontrar más allá de una estética muy cuidada y elementos controvertidos. Cuando se anunció esta cinta no pude evitar preguntarme, ¿resonará más con la aclamada Promising Young Woman (2020) o con la controvertida Saltburn (2023)? Me complace decir que para mí Fennell ha encontrado en esta película un punto medio que une lo mejor de ambos mundos. Emerald Fennell siempre cuida la estética, aunque lo más interesante de Promising Young Woman es el guion y cómo está contada. Sin embargo, con Saltburn me dio la sensación de que la directora se perdió demasiado en lo conceptual y desatendió un poco la escritura haciendo que costase empatizar con lo que ocurría. En Cumbres Borrascosas ha encontrado la forma de combinar una estética propia y muy cuidada con un guion que para los amantes de las historias dramáticas de época funciona increíblemente bien. Decir que esta historia es una reinterpretación del clásico de la literatura es quedarse muy corto, ya que la directora ha avisado conscientemente a los espectadores de que se ha tomado muchas licencias creativas y en sus propias palabras ha hecho una película con las sensaciones que el libro le generó cuando lo leyó siendo adolescente. Por ello he decidido centrarme en valorar la cinta como una obra en sí misma, sin centrarme demasiado en compararla con el material original.

Esta historia, protagonizada por Catherine Earnshaw (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi), nos cuenta como sus personajes principales, que se conocieron siendo niños, han crecido juntos y han desarrollado un vínculo muy intenso, habiendo sufrido los abusos del padre de Cathy -ludópata y alcohólico- en un ambiente hostil. El inicio de la película te transporta instantáneamente al tono de la historia en la que la oscuridad de los paisajes es un reflejo fiel de la perturbada sociedad en la que viven. Cathy y Heathcliff se enamoran desde temprana edad, pero ni siquiera pueden permitirse pensar en la posibilidad real de estar juntos ya que ella pertenece a la alta sociedad y él no es más que un criado, adoptado por el Sr. Earnshaw. Esta diferencia de clases no les impide por supuesto enamorarse y conocerse a la perfección -”como si sus almas fuesen una”- y aunque con los años desarrollan dinámicas problemáticas que arrastran desde la infancia, ambos están profundamente enamorados y tanta es la intensidad que sienten que acaba convirtiéndose en obsesión.

Admito que cuando anunciaron el reparto de la película dudé de que emparejar a Margot Robbie (I, Tonya, Barbie) y Jacob Elordi (Saltburn, Frankenstein) fuese una buena idea, pero tengo que decir que la química que desprenden en la película es indiscutible. Su atracción se construye lentamente y aunque el tráiler y la promoción transmitan una gran sensación de erotismo, si bien está muy presente, no es un recurso que esté sobreexplotado y cuando esas escenas llegan lo hacen desde una forma muy orgánica y nada artificiosa. También me gustaría destacar lo bien que trata Fennell estas escenas que, si bien están cargadas de erotismo, no sobresexualizan a ningún personaje y tienen una clara female gaze que siempre se agradece. Ambos funcionan muy bien en sus respectivos personajes, especialmente Margot Robbie que continúa demostrando que es una de las mejores actrices de las últimas décadas. Aunque por momentos este papel puede provocar dudas al inicio de la cinta, la realidad es que las solventa con decisión a lo largo de la película dejándonos una interpretación más impecable en su carrera. Robbie, que aparte de protagonizar la película también la produce -con su productora LuckyChap Entertainment-, lleva apostando por el cine de Emerald Fennell desde el inicio de su carrera como directora y guionista y no hay duda de que la colaboración entre ambas tiene un futuro muy prometedor a largo plazo.

La estética de esta cinta es muy interesante y te dice desde el principio que estás viendo algo diferente, algo que incluso en un inicio me pareció bastante fantasioso con estructuras imposibles e inquietantes. Así como el uso del color, entre los que destaca el rojo que simboliza claramente la pasión, la violencia y la muerte que rodean a estos personajes. A pesar de estar ambientada en el pasado, la estética nos da una sensación a su vez de modernidad -especialmente en la mansión de los Linton- que a su vez combinada con la banda sonora de Charlie XCX consigue darle un tono propio y consistente a la cinta durante todo su desarrollo.

En definitiva, es una película que funciona a nivel general y que puede atraer a un público diverso. A pesar de ello, es importante acudir al cine sin tener demasiado presente el libro para poder disfrutar de esta reinterpretación tan particular. No me cabe duda de que los amantes de las películas románticas, intensas y de época van a encontrar en esta cinta exactamente lo que buscan. La película llega a los cines en España de la mano de Warner Bros. Pictures el viernes 13 de febrero.

‘No hay otra Opción’: La mejor película del año

4’5 Butacas de 5

Creo que nadie duda de que Park Chan-wook es uno de los cineastas coreanos más importantes del cine actual. No os voy a engañar: no he visto toda su filmografía, pero sí lo suficiente para ver que es un director con una visión única en su narrativa. En cada una de sus películas imprime su sello de manera que el espectador queda fascinado ante sus imágenes e historias. Desde su trilogía de la venganza, con Sympathy for Mr. Vengeance (en mi opinión, la mejor de las tres), Oldboy (su film más popular y, desde luego, muy notable) y Sympathy for Lady Vengeance (la peor de las tres, pero aun así estupenda), hasta su paso a Hollywood con el maravilloso thriller Stoker, pasando por thrillers con tintes románticos como The Handmaiden o Decision to Leave, ambos films estupendos.

Aquí he de decir que voy un poco a la contra de lo que la crítica ha dictado sobre cuáles son sus mejores películas, y es ahí donde me gusta sorprenderme con este director, pues sus cintas menos valoradas son precisamente las que más me han gustado, como es el caso de Stoker o Sympathy for Mr. Vengeance.

Bien, pues con su nueva película, No hay otra opción, ha tenido críticas algo dispares (aunque positivas en su mayoría) … y me ha pasado exactamente lo mismo que en el párrafo anterior: me ha encantado. Y no se me cae la cara por decir que me ha parecido su mejor película y una de las mejores que se van a estrenar este año 2026.

¿En busca de empleo? Un jefe de familia es feliz hasta que es despedido de la compañía papelera donde ha trabajado fielmente durante 25 años. Y, para encontrar su siguiente puesto, halla la solución perfecta: eliminar realmente a la competencia.

No hay otra opción no se anda con chiquitas. Durante su primera media hora va presentando al personaje y a la situación que se le plantea, con un trasfondo crítico y político sobre el capitalismo atroz que resulta brillante. Parece que nos vamos a encontrar con un drama elegante… pero claro, es Park Chan-wook, y es a partir de esa media hora cuando el film muestra un estilo y unos tonos únicos donde mezcla a la perfección el thriller, el drama y el humor (negrísimo, por cierto). Porque lo que cuenta no es gracioso; es el cómo lo hace.

Y es aquí donde la puesta en escena de Park Chan-wook es magistral, usando todos y cada uno de los apartados al máximo. Cumple en todos: desde la fotografía, creando planos simplemente brillantes (atención al plano “chupito”), hasta el montaje con transiciones impresionantes, pasando por un trabajo de sonido que conviene disfrutar en la mejor sala posible, y una música —con una selección de canciones brillante y una banda sonora que da con el tono perfecto— sencillamente soberbios.

Todo al servicio de una historia que camina por un hilo muy fino y que consigue encontrar el equilibrio como por arte de magia, aunando drama, tensión y comedia. A partir de cierta escena (la del uso de la música —cuando la veáis sabréis cuál es—), que sin duda estará entre las secuencias del año, el film me atrapó sin soltarme ni un solo instante en esa espiral sin salida a la que el capitalismo nos obliga a caer.

Y todo esto no sería posible sin un trabajo actoral espléndido. Lee Byung-hun está simplemente impresionante, entregándose por completo a una interpretación compleja, sin temor a lanzarse al vacío en escenas que podrían parecer ridículas pero que él eleva a un paroxismo hipnótico. El resto del reparto está impecable, pero lo de su actor principal está a otro nivel, firmando probablemente la mejor interpretación de su carrera.

Por todo ello, No hay otra opción se lleva, de momento, la etiqueta de mejor película del año, al hacer comedia con algo tan jodido e inhumano como el capitalismo atroz al que, por desgracia, parece que estamos condenados. Lo hace desde una perspectiva tensa y divertida, donde no podrás apartar la mirada de la pantalla durante sus más de dos horas. Brillante y, en mi opinión, una de las mejores películas del director.