‘The Basics of Philosophy’: Schrader reflexiona sobre la posibilidad del cambio y el perdón

2’5 Butacas de 5

Dos años después de estrenar a competición en Cannes Oh, Canadá, el mítico guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, presenta su nuevo trabajo en la sección no competitiva del Festival de Cine de Venecia. Cuenta la historia de un profesor de filosofía, en la que tras la muerte de su padre, reaparece una persona de su pasado a la que abusó.

No tenía ni idea de cuál iba a ser el punto de partida de esta The basics of philosophy, y cuando ha ido enseñando sus cartas, me he quedado boquiabierto. Esto no es precisamente un halago, pues la película, tomándose muy en serio a sí misma, tiene escenas bochornosas y unos personajes (o intérpretes) faltos de carisma que hacen que la sensación sea extrañísima al enfrentarte a ella.

Si a eso le sumas un tema muy complicado, como es la pederastia, en un tono que no sabes si es cómico por su frialdad o cómico por su absurdidad, la sensación es aún más extraña. Y así se sentía en el pase de prensa: risas tímidas y muchas caras sorprendidas.

A pesar de todo esto, Schrader plantea una reflexión filosófica sobre el perdón o la posibilidad del cambio en las personas que es interesante, pero que llega tarde, dejando unos tramos a mitad de la película donde realmente no entiendes dónde se está posicionando la historia.

Los personajes no te llegan a importar porque en su mayoría son meros artilugios de la historia, que no tienen una gran entidad, y que se ven sometidos a unos diálogos o secuencias algo vergonzosas en ciertos tramos.

No todo es malo, pues si entiendes y te gusta el ritmo de las películas del director, así como su tono calmado y frío, puede que te sea más fácil entrar en la historia. Esta película vive en el mismo universo de las últimas de su filmografía, y aunque está por debajo, es una continuación en esta fase de su arte.

Cuando consigue crear cierto debate o dilema sobre los personajes, hay mucho potencial que explotar, pero le cuesta llegar a esos momentos. Además, en general es una película bastante comedida en lo visual, a pesar de tener algunos momentos bastante bonitos de fotografía, pero da la sensación de que está rodado rápido y sin mucho esmero.

Parece que el guionista y director estadounidense está en una fase de su vida artística donde sí, conserva sus pequeños momentos de genialidad, pero que no le preocupa demasiado la dirección actoral o el pulido de lo audiovisual. Es una pena.

‘Wild Horse Nine’: Una genial propuesta que ya mira a los Oscars

3’5 Butacas de 5

El cineasta irlandés Martin McDonagh es uno de los guionistas más importantes que hay trabajando en Hollywood ahora mismo. Sus películas le han valido muchas nominaciones al Oscar y dos premios en el Festival de cine de Venecia, y había una gran expectación en saber si su nuevo proyecto podría ser el que finalmente le diera el reconocimiento en la temporada de premios que merece.

La respuesta no la sé, porque habrá que ver cómo recibe la película el público, y además, me parece que no está entre sus mejores 3 trabajos, pero sin duda es notable y merece todo el amor posible.

Wild horse nine cuenta la historia de dos agentes de la CIA que trabajan en Chile para desarrollar el Golpe de Estado (unos maravillosos John Malkovich y Sam Rockwell, que son el corazón de la cinta), y que deben viajar unos días de Santiago a la Isla de Pascua. Steve Buscemi, Mariana Di Giolamo, Tom Waits y Parker Posey completan el reparto.

Es cierto que he encontrado ciertos problemas al principio, donde le cuesta presentar lo que quiere contar, y lo hace con algo de torpeza y de tardía, con una mayor carga humorística de lo habitual en su cine (que ya es mucha), y que no termina de funcionar. También resulta un poco difícil no pensar que todo el enfoque que hace de la isla es algo escueto y que no tiene mayor importancia de las diversas esculturas que aparecen a lo largo de la hora y 56 minutos.

Además, los dos personajes chilenos resultan algo fallidos al principio, siendo algo superficiales e insistentes, aunque finalmente tienen un desarrollo mayor. Por otro lado, el personaje de Parker Posey queda algo abandonado, lo que provoca que cuando llega su momento de importancia, no cree mucho poso en el espectador.

Pero cuando ya ha presentado todo y la película entiende lo que tiene y a dónde quiere llegar, ya no hay quien la pare. El corazón crece a más no poder, el humor funciona, y los actores brillan. Y como siempre en el cine del realizador irlandés, hay un trasfondo dramático muy potente, al que se le suma en este caso una carga política bastante considerable.

A base de comedia negra, McDonagh hace un repaso a la intervención de la inteligencia americana en el desarrollo de la historia mundial en el Siglo XX, desde la crisis del Congo hasta el asesinato de Kennedy, y obviamente, su papel en el Golpe de Estado chileno en 1973.

Es una película súper entretenida, que además tiene una selección musical genial, una fotografía que debería competir por premios y un guion lleno de grandes diálogos. Al final, aunque no sea de la forma más redonda posible, cumple las expectativas que podíamos tener de un cineasta tan especial como Martin McDonagh.