Eli Roth es un actor y director de terror con un punto muy gamberro que siempre destaca por hacer un cine muy disfrutable. En este caso, con “Dulce sabor a muerte”, se le ocurre transformar el concepto clásico del carrito de helados itinerante para contar una historia de violencia extrema y sin ambages: lo que ocurre cuando, en un idílico pueblo estilo Stephen King, llegan unos deliciosos helados y los niños que los comen se convierten en homicidas. ¡Una maldición mortal!
Todas las clases empiezan a hacer destrozos, matando a profesores, policías y bomberos de las formas más rocambolescas posibles, jugando con un gore comercial que hará disfrutar a los fans de la casquería. Quizás la manada de escolares asesinos te recuerde a la más reciente “Weapons”, pero con resultados más desiguales e icónicos.
Me gusta bastante la caracterización estética que identifica a los niños transformados: con solo unos detalles de maquillaje alrededor de la boca, manchada de restos de helado, junto a esas miradas asesinas, basta para reconocerlos y transmitir el mal rollo que busca Roth. Y sí, los niños suelen ser tiernos, pero si les das la vuelta dan un miedo que te cagas.
La gracia de todo está en que nuestro protagonista es el único que puede salvar la situación porque es intolerante a la lactosa. Esa casualidad tan divertida convierte al nerd del que todos se ríen en el inesperado salvador.
Lo cotidiano que se torna excepcional le da su punto a la película: generar terror desde un mundo perfecto, en un día bonito e iluminado, es un contrapunto que valoro positivamente. Sin embargo, a pesar de todo —y de la corta duración de “Ice Cream Man”— el grueso de la cinta, sobre todo la escena del colegio, se hace repetitivo, y los gags basados en las muertes de los adultos pierden gracia e interés. También contribuye la sobreexplicación de lo que ocurre con el heladero, seguida de una resolución cogida con pinzas, que deja un resultado irregular.
Un punto a favor es el trabajo de Ari
Millen interpretando al villano desde el mutismo y el silencio, con un trabajo
gestual y de mímica muy deudor del cine mudo, que lo acerca al payaso Art.
Solo con eso y su uniforme crea un personaje que puede parecer amable para que
un niño se acerque… y terrorífico cuando la trama explota.
En general, Eli Roth ofrece un divertimento para no pensar durante 90 minutos, con sus bromas de siempre, aunque peca de unos tics que, al ser tan insistentes, pierden su razón de ser. Apta para los fans del género —que no son pocos—, pero Roth no parece haber tenido mucho interés en desarrollar ni dar sabor a su nuevo helado del año, que queda algo pringoso.
Fernando González Molina dirige a Enric Auquer, Diana Gómez y Mónica López en este tenso thriller de la operación policial de los atentados de las Ramblas y Cambrils.
124 horas duró el operativo implementado por los Mossos d’Esquadra tras los atentados de las Ramblas de Barcelona el 17 de agosto de 2017.
La tarde parecía tranquila cuando el inspector Jaume Romeu (Enrique Auquer) se dispone a salir en patrulla con su compañero. A los pocos minutos ven pasar ambulancias y por la radio les avisan que ha habido un incidente en las Ramblas. No saben qué es pero parece muy grave. Rápidamente se dirigen hacia allí y conforme van llegando a la mítica calle barcelonesa lo único que ven es a la gente corriendo descontrolada de un lado al otro. Sin perder ni un segundo, los Mossos d’Esquadra empiezan a coordinarse internamente para tratar de saber qué ha pasado. Una pareja que estaba de incógnito por la zona acude rápidamente y al hablar con los testigos les explican que una furgoneta se ha metido en las Ramblas y ha comenzado a embestir a los transeúntes.
Contrastar y confirmar la información no es fácil, pero es clave y crucial para ser transparente, e informar a la población y ese es el trabajo de Daniela (Diana Gómez) mano derecha de Josep Lluís Trapero (Pablo Derqui) la máxima autoridad de los Mossos d’Esquadra y quien dará las ruedas de prensa para informar en todo momento de los avances de la investigación. Daniela ha tenido que regresar rápidamente de sus vacaciones en la playa para ponerse al mando de la comunicación de la situación de crisis mientras su familia se enfada porque las vacaciones se interrumpen repentinamente.
El centro de mando se improvisa en un conocido restaurante de la zona con Jaume Romeu a los mandos, los sanitarios de las ambulancias hacen su trabajo con sumo cuidado, pero todo se complica con la confirmación de que se trata de un atentado yihadista. Inmediatamente Jaume pone en marcha el operativo Cronos que consiste en cerrar las salidas de la ciudad de Barcelona para evitar que los terroristas puedan escapar y poder capturarlos.
De forma paralela, en la pequeña localidad de Ripoll, encontramos a la sargento Anna Valls (Mónica López) quien conoce a todo el mundo y que al tener información sobre quienes pueden ser los posibles terroristas no se lo puede creer. Chavales jóvenes del pueblo radicalizados por el imán a quienes conoce de siempre porque son sus vecinos.
‘Cronos’ es un thriller tenso que agarra al espectador ya desde el primer minuto y no lo suelta hasta el final. Aunque casi todo el mundo sabe más o menos lo que ocurrió la película sigue a Jaume Romeu para ir desvelando información a cuenta gotas lo que hace que el espectador se meta de lleno en la investigación policial y se olvide de lo que ya sabía. La forma en la que recrean el atentado de las Ramblas sin casi mostrar nada ni recurrir a lo escabroso está muy bien resuelto porque casi con lo mínimo los espectadores pueden entender lo que ha pasado a través de las reacciones de los mossos, el personal sanitario de las ambulancias y los testigos.
La historia consigue mezclar bien tanto la parte más puramente de investigación policial en la que hay bastante acción con explosiones, helicópteros y carreras de un lado para el otro con la más personal de la historia como la de Anna Valls o la vida familiar de los policías y lo complicado que lo tienen para encontrar el equilibrio entre lo laboral y lo familiar. Pero se queda algo más coja con la parte política del relato no entrando de lleno en las desavenencias que hubo entre el gobierno central de Mariano Rajoy y el Govern de la Generalitat de Carles Puigdemont. Es muy interesante cómo se muestra el trabajo del control por el relato por sus directores de comunicación, pero termina sabiendo a poco una trama que tiene muchísima más enjundia que daría para otra película.
Algo interesante que aporta la película es el retrato que hace en este caso de los Mossos d’Esquadra que se hicieron cargo del operativo policial y es que huye de lo heroico que muchas películas y series policiales hacen de este tipo de personajes sobre todo si son series americanas. Aquí son servidores públicos haciendo su trabajo lo mejor que pueden y saben en una situación excepcional de máxima tensión.
Enric Auquer lo da todo con un personaje al límite que realiza un trabajo titánico a contrarreloj acompañado de una estupenda Diana López que habría merecido más trama y una excelente Mónica López con una trama emocional realmente compleja.
Completan el fantástico reparto Xavi Sáez, Joan Pedrona, Mima Riera, David Vert, José Pérez Ocaña e Israel Elejalde entre otros y el guion corre a cargo del siempre efectivo y habitual del thriller Alberto Marini.
Han colaborado en la película las instituciones
implicadas en el operativo contra los atentados como, Mossos d’Esquadra,
Guàrdia Urbana de Barcelona, Bombers de Barcelona, SEM, Centre d’Urgències i
Emergències Socials de Barcelona, Barcelona d’Infraestructures Municipals SA,
Barcelona Film Commission e Institut de Cultura de Barcelona.
CRONOS está producida por Nostromo Pictures, Beta Fiction Spain y Hogar Produccion AIE, en coproducción con 3Cat y cuenta con la participación de RTVE, Movistar Plus, HBO Max, el apoyo del ICAA e ICEC y las ventas internacionales de Film Factory. La película será distribuida en España por Beta Fiction Spain.