‘Song Sung Blue’: Una “feel good movie” de lo más efectiva

3’5 Butacas de 5

A veces hay películas que te hacen descubrir ciertos grupos musicales e incluso celebridades a través de biopics musicales, un género ya de por sí algo maniatado, en el que de vez en cuando nos topamos con alguna que otra sorpresa al desviarse de la manida narrativa de la que suele apropiarse este tipo de producciones. Desconocía por completo la existencia de Song Sung Blue, el nuevo film protagonizado por Hugh Jackman y Kate Hudson, que hace un recorrido por la vida musical de la banda Lightning & Thunder en tributo a Neil Diamond. Y lo cierto es que, una vez vista, es una feel good movie bastante efectiva, cuya falta de pretensiones la beneficia muchísimo, a la vez que consigue ganarse tu corazoncito.

Song Sung Blue es un drama musical biográfico basado en hechos reales que sigue la vida de Mike y Claire Sardina, una pareja de músicos de Milwaukee que, en la mediana edad, deciden formar una banda tributo a Neil Diamond llamada Lightning & Thunder. A través de actuaciones alegres y llenas de música, la película explora cómo estos dos artistas se conocen, se enamoran y afrontan juntos las dificultades de la vida, mientras persiguen su pasión por el canto y demuestran que nunca es demasiado tarde para encontrar el amor, seguir un sueño y reinventarse.

La película posee una estructura en tres actos muy marcada: un primer acto lleno de ligereza y falta de pretensiones que, aunque avanza demasiado deprisa, consigue ganarte gracias al carisma de sus dos actores principales; un segundo acto con un conflicto dramático sorprendente que asienta el dramatismo de los personajes; y un acto final cargado de emoción como gran clímax musical.

Y es precisamente esta estructura la que consigue dar solidez a Song Sung Blue, porque sabe cómo ganarse al público para alcanzar un crescendo final a la altura de las circunstancias. No esperéis una puesta en escena novedosa: el film es efectivo en su simpleza y no quiere ser más de lo que es. Lo que consigue es que el espectador salga con una sonrisa de oreja a oreja y con la sensación de haber pasado un rato bonito y agradable, una feel good movie clásica pero bien confeccionada.

A todo ello ayuda la interpretación de sus protagonistas, unos entregadísimos Hugh Jackman y Kate Hudson, que consiguen llevarse al público de calle con su carisma, pero que cuando deben ponerse dramáticos también logran encogernos el corazón. Mención especial para Kate Hudson, que consigue un magnetismo tremendo en pantalla que no le veía desde Almost Famous. También cabe destacar a Ella Anderson, cuyo papel secundario tiene más relevancia de la que parece a primera vista y cuyo arco resulta especialmente interesante.

En definitiva, Song Sung Blue es una feel good movie bonita y entrañable, que consigue emocionarte y hacerte pasar un rato agradable mientras descubres a una banda entregada por completo a rendir tributo al gran Neil Diamond. Todo ello con un ritmo que evita el aburrimiento, una falta de pretensiones muy agradecida y una sensación final que equivale a recibir un abrazo cálido. Un estreno especialmente acertado para estas fechas.

‘Abuela tremenda’: una diversión sincera

3 Butacas de 5

Este jueves 1 de enero se estrena en cines de España Abuela tremenda (2026), la primera película dirigida por la habitual de la televisión Ana Vázquez (Olympo), que consigue sacar una sonrisa en más de una ocasión pese a no ser el no va más en ninguno de sus aspectos.

Un nuevo jefe joven y con ambición (Santi Alverú) llega a la directiva de la empresa de Daniela (Toni Acosta) y organiza una escapada rural de co-working con sus empleados. Daniela lleva a su hija Alexia (Carla Pastor) con ellos muy a su pesar, pero el torbellino de su abuela Toñi (Elena Irureta) no tarda en llegar con su característica caravana para pasar tiempo con su nieta sin dejar de meterse en líos.

Estamos más que acostumbrados a la vulgarmente conocida como “españolada”; comedia barata con personajes tópicos y argumentos superficiales. Es cierto que se hace ya un poco cansina la presencia de tanta cantidad de películas de esta clase en la cartelera año tras año, pero es imposible negar que el público mayoritario es lo que, en parte, busca. Cine de desinhibición, de velocidad crucero. Películas de corta duración, para pasar un rato agradable sin estrujarse demasiado el cerebro. Cine amable. Y, cierto es que, Abuela tremenda con todos sus estereotipos, trivialidades y absoluta intrascendencia, es ante todo sincera y no engaña a nadie desde su propio título. Es imposible entrar en esta cinta pensando que va a ser una obra maestra. Por eso, si se sabe lo que se va a ver, la película de Ana Vázquez no puede ni mucho menos decepcionar. Sabe mantener la cadencia precisa de gags y momentos dramáticos -obviando la falta de originalidad del subtexto- configurando un ritmo narrativo estupendo, además de existir, gracias a que tres generaciones distintas de mujeres orbitan el centro de la acción, una triple posible identificación por parte de abuelas, madres y nietas. La implicación emocional es fundamental en el cine.

Uno de los elementos que más resalta positivamente en el visionado de esta comedia es la química entre los actores. Se nota que lo pasaron en grande rodando cada secuencia, y es que para transmitir buen rollo y emoción como lo hacen, primero tienen que sentirlo ellos. No me sorprende, porque yo también disfrutaría participando en una competición de comer croquetas, huyendo de una bola gigante por las calles de un pueblo o participando de los inteligentes “simpas” de la abuela tremenda Toñi (no hacer en casa). Toda situación acaba derivando en un disfrute excepcional tanto para los personajes como para el público y así, en un visto y no visto, aparecen los créditos en la pantalla tras un final reconfortante y humano -de lo más previsible, evidentemente-.

En su ópera prima, Ana Vázquez ha conseguido, sin huir del cauce habitual de la comedia comercial española, construir un producto apto para el consumo poco exigente, pero disfrutable y carismático gracias a sus personajes e implicado elenco actoral. Me pregunto quién, en el fondo, no querría tener una abuela tan molona como Toñi.