Hablamos con Manuel Gómez Pereira director de la película que llega a los cines el 17 de octubre
Mario Casas y Alberto San Juan protagonizan el largometraje inspirado en la obra de teatro La cena de los generales, de José Luis Alonso de Santos
El próximo 17 de octubre se estrena en cine LA CENA, comedia dirigida por Manuel Gómez Pereira. La película tuvo su premier mundial en el 73 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en una de las galas de RTVE.
La Cena está protagonizada por Mario Casas y Alberto San Juan acompañados de un reparto coral formado por Asier Etxeandia, Nora Hernández, Óscar Lasarte, Elvira Mínguez, Eva Ugarte, Martín Páez, Carlos Serrano, Carmen Balagué y Antonio Resines, entre otros.
La Cena cuenta con guion de Joaquín Oristrell, Yolanda García Serrano y Manuel Gómez Pereira y se inspira en la obra de teatro La cena de los generales, de José Luis Alonso de Santos. Ambientada en el contexto real de la Guerra Civil, La Cena retrata un hecho ficticio.
SINOPSIS Dos semanas después de acabar la Guerra Civil, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord. Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú. La fuga está servida.
Este viernes
17 de octubre se estrena en cines de España La
hermanastra fea (2025), ópera prima de la directora noruega Emilie Blichfeldt que explora los
hipotéticos meandros del archiconocido cuento de La Cenicienta desde un negrísimo y escatológico humor que a más de
uno dará náuseas.
El baile en que el príncipe del reino debe escoger esposa se acerca, y Elvira (Lea Myren) hará lo imposible por captar su atención mientras que todas las expectativas recaen sobre su bellísima hermanastra Agnes (Thea Sofie Loch Næss).
David Cronenberg ya entendía el cuerpo humano como un sistema maleable y, sobre todo, perfeccionable. Un lienzo que encierra tantas posibilidades como espacio abarque la imaginación. El año pasado Coralie Fargeat tomó las bases de la nueva carne del Cronenberg más puro para modernizarla en una película trascendente sobre los límites corporales y el concepto social de belleza. Si La sustancia trataba una problemática estructural de lo más contemporánea a través de la hipérbole estética, La hermanastra fea retrocede varios siglos para, en esencia, retratar el mismo conflicto mediante el puro humor escatológico, de manera que la observación comparativa de ambas obras hace patente la idea intemporal sobre la belleza, autopercepción y perfección femeninas en el contexto social, y tanto el cineasta canadiense mentado como las directoras modernas, comparten el elemento de la repulsión más explícita como conductor de su mensaje.
No hay que olvidar que se trata de una versión oscura del cuento popular sobre Cenicienta, que utiliza a la hermosa muchacha como espejo malicioso del que la protagónica hermanastra fea no puede apartar la vista, sumiéndose cada vez más en una degradación corporal, irónicamente en busca de la perfección al igual que en La sustancia, que destruye progresivamente su físico y su intelecto. Además, todo se vuelve más brusco debido a la época en que transcurre la acción, ya que los cuestionables métodos que se utilizan -reformar nariz a martillazos, tragar tenia para adelgazar, etc.- son de lo más rudimentarios y por ello aún más desagradables. Esta metodología y los delirios de sus personajes, conforman un envés del cuento que se vuelve aún más cínico cuando deja ver su otra cara, en esas idílicas imágenes bañadas en rosa y música de ensueño de las imaginaciones de su protagonista cabalgando junto a su príncipe azul, pues se vuelven contrapunto de lo que suele ser un relato tradicional sobre princesas.
La hermanastra fea es por tanto una película con dirección solvente en la que su directora apunta maneras, con personajes despreciables uno tras otro y una atmósfera ominosa al tiempo que cruelmente divertida para el espectador, pues combina un body horror muy ingenioso con la comedia que surge del ridículo general de la empresa de su protagonista. No es terror al uso, humor y repulsión priman, para bien o para mal dependiendo las exigencias personales de quien la vea. Eso sí, creo que peca de cierta monotonía en el desarrollo de su argumento, en el sentido de que todo se dispone para ensalzar las -no tantas- secuencias grotescas del filme y los intermedios no resultan tan importantes o interesantes como deberían, haciendo que llegue un punto en que la fórmula pueda resultar algo repetitiva. Si me permitís un consejo para acabar: no veáis la película comiendo.