‘Ya no quedan junglas’: La venganza como único camino

2 Butacas de 5

Rol Perlman, Megan Montaner y Hovik Keuchkerian protagonizan esta adaptación cinematográfica en la que la venganza es la única salida para los protagonistas.

El mexicano Luis Gabriel Beristáin cuenta con una dilatadísima carrera como director de fotografía con trabajos como Agent Carter, Viuda Negra o a reciente Washington Black salta a la dirección en una personal adaptación de la novela de Carlos Augusto.

Theo ‘El Gentleman’ (Ron Perlman) es un ex soldado estadounidense solitario que vive entre los recuerdos de su difunta esposa y su habitual cita de los jueves con Olga, una prostituta a la que paga por conversar. Cuando Olga es asesinada de forma brutal Theo comenzará una venganza imposible de detener. Le sigue el rastro Iborra (Megan Montaner) una inspectora alcohólica que no pasa por un buen momento en su matrimonio y Herodes, un despiadado asesino a sueldo.

El cruce entre los tres personajes al límite tendrá un abrupto desenlace cuando el pasado venga a cobrarse sus deudas.

La película es un thriller crepuscular violento ambientado en San Sebastián en el que confluyen la corrupción, el tráfico de drogas y la prostitución. Theo es un hombre atormentado que se deja llevar por la ira. Iborra le sigue los pasos muy de cerca pero no pasa por un buen momento personal lo que la llevará a tomar decisiones más que cuestionables. Es una lástima que no hayan jugado más con la identidad local de la ciudad ya que la ambientación vasca le podría haber dado un aire distinto.

La historia bordea la inverosimilitud y peca de caer en los clichés de los narcos mexicanos, prostitutas y villanos pasados de rosca o que creen que se librarán de sus fechorías, pero la película no decae en ritmo y mantiene el interés del espectador.

El reparto está bien en general haciendo lo que puede con personajes arquetípicos y poco desarrollados. Destacamos las escenas entre Ron Perlman y Karra Elejalde por resultar tan graciosas como bizarras.

Completan el reparto Karra Elejalde, Natty Natasha, Damián Alcázar, Daniel Grao, Itziar Ituño, Unax Ugalde, Rubén Ochandiano, Marco de la O, Diego Anido y Lorena Bernal completan el reparto de la película.

‘Relay’: En el centro de la conspiración

3 Butacas de 5

Lily James y Riz Ahmed protagonizan este tenso thriller sobre grandes corporaciones con guiños al suspense clásico ambientado en una Nueva York desangelada.

Dirigida por David Mackenzie y con guion de Justin Piasecki esta historia sigue a Tom un repartidor de comida que se mueve por Nueva York en bicicleta que en realidad es un intermediario clandestino que busca devolver documentos robados a corporaciones corruptas. Es frío, metódico y casi invisible gracias al sofisticado entramado de comunicaciones con el que trabaja. Su vida gira cuando Sarah (Lily James), una exempleada de una farmacéutica que posee información peligrosa le llama porque teme por su vida debido al acoso al que es sometida por un grupo de investigadores que se comporta como matones contratados por su ex empresa. Tom negociará un acuerdo económico con la empresa para devolver los documentos originales y así garantizar la seguridad de la denunciante.

La película es tensa y fría y genera preguntas sobre si este tipo de empresas existen en Estados Unidos. Todo el entramado generado por Tom para establecer comunicaciones tanto con sus posibles clientes como con las empresas es original, ingenioso y muy entretenido de ver.

Algo que sugiere la película es que la prensa y la justicia ya no son de fiar para alguien como Sarah que tras haber tomado la decisión de denunciar lo que ocurre en su empresa debido al miedo, a la presión y a las amenazas que sufre decide que ya no puede más y prefiere devolver los documentos y pasar página.

El acoso de Sarah por parte de los matones contratados por su empresa establece un intenso juego de ventanas más puro estilo La Ventana Indiscreta y toda la película recuerda a los thrillers clásicos en los que una persona normal se ve inmersa en una conspiración de alto voltaje.

Los personajes protagonistas son herméticos pero sus llamadas telefónicas propician cierta conexión entre ambos. Un giro sorprendente hacia el final de la historia pone en peligro la vida de Tom que tendrá que ingeniárselas para salir del lío en el que se ve inmerso.