‘Súper agente HitPig!’: Animación a la antigua

3 Butacas de 5

Súper agente HitPig!” parte de una premisa tan absurda como atractiva, un cerdo cazarrecompensas que termina aliado con un elefante fugitivo para detener a un científico loco. La historia avanza como un viaje lleno de caos, humor y acción, con un tono ligero que juega con la sátira y la aventura familiar.

No es solo una comedia de acción animada, sino una historia sobre amistad, trabajo en equipo y la familia que uno elige en el camino. El viaje del cerdo y el elefante recuerda que los lazos más fuertes no siempre vienen de la sangre, sino de las batallas compartidas y de aprender a confiar en alguien cuando todo parece perdido. Es una reflexión ligera pero efectiva sobre cómo hasta los más opuestos pueden convertirse en aliados de vida.

El guion funciona al estar presente el doble sentido en todo momento. Los adultos captamos los guiños con facilidad, mientras que los niños disfrutan de los chistes más evidentes. Hay un equilibrio en la comedia que la hace llevadera y nunca aburrida, con un ritmo acelerado que mantiene la atención de principio a fin.

El gran atractivo está en las voces en su versión original. Tener a Jason Sudeikis, Lilly Singh, Anitta, RuPaul y Andy Serkis en el mismo elenco es un golpe de efecto que eleva la propuesta.

El verdadero problema está en que la película se ve como si hubiera salido en 2008. La textura, los movimientos y el acabado de los personajes parecen rezagados frente a lo que esperamos de la animación actual. Con un nivel visual más cuidado, estaríamos hablando de una de las mejores cintas animadas del año. El diseño de personajes, aunque simpático, se siente algo genérico. Y al tratarse de una película tan dependiente de la estética, esto juega en su contra. Visualmente, es un producto débil, lo que deja la sensación de una oportunidad perdida.

Lo que sí sorprende es la banda sonora. El despliegue de canciones aporta un extra de energía y estilo. Cada tema musical potencia la narrativa y convierte varias secuencias en pequeños momentos memorables.

 “Súper agente Hitpig” es divertida, irreverente y con alma de comedia para toda la familia, pero no logra brillar al nivel que su historia y su casting prometen. La música y el humor sostienen lo que la animación no consigue. Es una película que entretiene, pero que pudo haber sido mucho más con un apartado visual a la altura de su ingenio.

‘La ley de Jenny Pen’: el tiempo que no vuelve

2´5 Butacas de 5

Hacerse mayor mola, cuando eres un niño. Envejecer asusta, cuando ya eres un adulto. En la última década, el cine de terror no ha dejado de explorar los miedos propios de la vejez. La falta de cuidados, la enfermedad e incluso el abandono son algunos de los temas más repetidos dentro de sus argumentos. La ley de Jenny Pen es una película convencional que pone en el foco la realidad de muchas residencias de ancianos.

El juez Stefan Mortensen, arrogante y ahora parcialmente paralizado tras un derrame cerebral, es internado en una residencia de ancianos que desprecia. Allí conoce a Dave Crealy, un perturbado que somete a los demás a un juego sádico llamado «La Ley de Jenny Pen». Cuando una residente aparece muerta y el personal ignora sus advertencias, Mortensen decide enfrentarse a Crealy con la la ayuda de su compañero de habitación, el ex-deportista Tony Garfield. Juntos intentan acabar con ese reinado del terror.

La ley de Jenny Pen es un producto con un aspecto televisivo, por momentos teatral. El terror no responde a nada sobrenatural ni viene dado a través de sonoros jumpscares. Aquí, el terror proviene de la propia vejez y de la dejadez de los empleados de una residencia habitada por un sádico personaje que atemoriza al resto. El protagonista, un juez, tendrá que encontrar la manera de acabar con esta amenaza mientras lucha contra su propio cuerpo.

La película transita lugares comunes y no provoca ningún sobresalto más allá de alguna escena un tanto asquerosa. Dentro de su conservadurismo de puesta en escena, el director deja el suficiente espacio para que los actores exploren personajes hundidos e histriónicos y quizá, este sea su único punto fuerte.

La ley de Jenny Pen es una película de sobremesa que, si bien apunta en algunas direcciones interesantes, no termina de satisfacer las necesidades de un público cada vez más exigente.