‘Un Buen Padre’: una acertada reflexión sobre los prejuicios

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Esta película nos presenta una historia cuya premisa es una pregunta que todos, muy seguramente, nos hemos hecho alguna vez: ¿qué pasaría si un sacerdote tuviera un hijo?

Ronan Tronchot nos adentra en la vida de Simón, un sacerdote muy presente en su comunidad que, durante su seminario, conoce a Louise, una chica con la que se entiende que tuvo una efímera relación que dio como resultado un hijo del cual Simón nunca se enteró que existe.

La historia comienza mostrándonos a Simón no solo como el tan dedicado padre que es y todo el mundo conoce, sino también como el ser humano detrás de la figura, una persona con rutinas, amigos y gusto por la cerveza y el futbolito. Así, cuando Louise regresa a su vida para presentarle a Aloé, su hijo, tenemos una buena noción de lo que está en juego para Simón, no solo como sacerdote, sino a nivel personal también.

La cinta utiliza al máximo cada uno de los personajes y la fenomenal actuación del reparto para mostrarnos cómo se verían afectados los diferentes aspectos en la vida de un cura ante semejante revelación; su estatus ante la comunidad, sus relaciones con sus amigos y conocidos y, por supuesto, las implicaciones que tiene tanto para él como para la Iglesia. Sin miedo a incomodar, se aborda este y otros temas actuales y muy sensibles de forma realista y (casi) imparcial, permitiendo al espectador hacer su propio juicio sobre ellos.

Con esto dicho, Un buen padre es una propuesta interesante y poco convencional que invita a reflexionar sobre algunos de los prejuicios, buenos y malos, que podemos llegar tener sobre la vocación del sacerdocio, la paternidad e incluso de la propia iglesia como institución y su rol en la sociedad moderna.

‘Una función inesperada’ o el intento de resucitar a Frank Capra

Todos los años llegan a la cartelera un par de películas que nos hacen creer en la bondad del ser humano. Películas tales como “Green Book” (2018), “La familia Bélier” (2014) o “La casa” (2024). Historias que tienen el espíritu de Frank Capra. En este caso “Una función inesperada” (2023) es de esta clase o, dicho de otro modo, la dosis de bondad y amor que busca la felicidad del espectador.

Estas clases de películas tienen un gran peligro, conseguir ser bonitas sin caer en la ñoñería. Transmitir el cariño sin parecer burdas. Por todo ello estos melodramas no suelen cuajar dentro del público, ya que todas tienden, de una manera u otra, a la lágrima fácil. Sin embargo “Una función inesperada” no. Es cierto que en algunos momentos peca de los vicios anteriores, pero no ahonda en ellos. Es cierto que justo esas partes son las que lastran la película, pero no dejan de ser más que un par de escenas.

Si tuviéramos que encuadrar esta película se encontraría muy cómoda entre “Los aitas” (2025), “Wolfgang” (2025) y el binomio de “Campeones”. En “Una función inesperada” nos encontramos con un padre que quiere a su hijo pero que no sabe lo que es mejor para él (o para si mismo), que tampoco sabe cómo enfrentarse a la enfermedad (o condición) de autista de su hijo y cuya figura paterna, aunque no es mala, no le servirle para guiar sus pasos. En otras palabras, nos encontramos ante lo que es la paternidad: dudas, miedo y amor. 

De esta película hay que destacar un gran “engaño” publicitario: Robert De Niro. Su presencia en el tráiler y en el cartel es un reclamo. Nada más. Alguno se dejará arrastrar por ello a las salas de cine y saldrán defraudados. No es que el papel de Robert De Niro no sea importante, pero la historia no se resiente por su presencia marginal y secundaria. Y son estas estrategias de marketing las que hacen un flaco favor a la película. Más aún cuando el elenco actoral está repleto de buenos actores que, aunque el gran público no conozca sus nombres, si saben quiénes son. Empezando por el padre y protagonista: Bobby Cannavale. También aparece Vera Farming (conocida por la saga “Expediente Warren”), Whoopi Goldberg, Daphne Rubin-Vega (les sonará de decenas de series) y una increíble Rose Byrne.

Por último, esta película es un claro ejemplo de que el “mundo de la inmediatez” en el que vivimos, no es tal. O sólo es inmediato para las grandes producciones. “Una función inesperada” es una producción del 2023, ha tardado dos años en llegar a nuestras pantallas. Un recordatorio de que aún queda mucho cine por descubrir, no cine clásico o de países exóticos, sino incluso de la meca del cine como es Estados Unidos.

Una función inesperada” es un oasis entre tantas malas noticias y desgracias. Una cinta que lo único que pretende es que nos demos cuenta de que en nuestras vidas hay algo por lo que merece la pena seguir adelante: la familia.