‘El Contable 2’: la película que quería Ben Affleck

3 Butacas de 5

Hace ya nueve años llegó a los cines un peliculón, “El Contable”. Esta película, protagonizada por un increíble Ben Affleck en estado de gracia, fue redonda. Un buen argumento, la dosis adecuada de acción y violencia y un guion de hierro. Nada hacía sospechar en una segunda parte; y ha llegado. El dicho afirma que segundas partes nunca fueron buenas, pero esta vez se equivoca, “El Contable 2” es una buena película; y además se aleja de su antecesora para evitar comparaciones.

Olvidémonos de todo lo que vimos en la primera película. Aquí, tanto el guionista, Bill Dubuque, como Ben Affleck (productor y protagonista), han cogido a unos personajes bien creados y les han regalado su propia “buddy movie”. Se nota que han visto todo lo que se ha rodado desde “Límite: 48 horas” (1982), hasta “Dos buenos tipos” (2016). Se recogen los principales rasgos de este subgénero, pero con una excepción, aquí no hay un gracioso y un violento, sino dos tipos ultraviolentos con ningún freno moral o ético.

La pareja Affleck/Bernthal sólo se puede definir como un negroni, algo que no te debe gustar por su amargura pero que disfrutas. La violencia desmesurada que ejercitan sobre los demás no tiene ninguna gracia, pero es un espectáculo como hace mucho no se veía en el cine de acción.

La película está llena de aciertos, como la comicidad que se genera de situaciones increíbles y que son del todo imposibles. Eso es lo bueno, aquí no se busca el realismo, sólo se busca que el espectador lo pase bien y disfrute. Objetivo que consigue. Y aunque una conversación sobre “El Mago de Oz”, ligoteos en bares de música country o atropellos en el momento oportuno, nunca ocurrirían en una película realista, la película no se resiente de ello. Son los recursos necesarios para que el espectador siga pegado a la butaca y que al salir diga: ¡Cómo me ha gustado!

Por cierto, al visualizar el tercio final de “El Contable2piensen si no les recuerda al final de la mayoría de los desenlaces de la mítica serie “El equipo A”. No tengo pruebas, pero tampoco dudas de que, o el guionista o Affleck (o los dos), es admirador de esta serie.

Otro de los grandes aciertos de la película es que los malos son, finalmente, malos. No tienen detrás una motivación que los humanice o los vuelva grises. La maldad existe y las malas personas también.

Sin embargo, no todo son felicitaciones en esta película. A pesar de disfrutar mucho del argumento, de la química de los protagonistas y de la acción, no le hubiera venido mal a la cinta una reducción de metraje. No todas las películas tienen que llegar o superar las dos horas. Muchas de las referencias de las que bebe “El Contable 2” duran escasos 90 minutos. Así que reducir diez minutos de una duración de 124, no le hubiera venido mal.

La dupla Gavin O’Connor (director) y Ben Affleck nos ha dado las películas de “El Contable” y el drama deportivo “The way back” (2020); todas con un sabor nostálgico a un cine que ya no se prodiga en las carteleras. Estoy deseando ver cuál es el cuarto proyecto, pero de momento a disfrutar de “El Contable 2”.

‘Una noche en Zoopolis’: Potencial recorrido al terror en familia

2’5 Butacas de 5

El mundo de la animación ha sido de los campos que más han prosperado en cuanto a la idea de que cada propuesta que logra alcanzar visibilidad en la pantalla, ya sea chica o grande, busca al menos diferenciarse en ciertos aspectos en sí misma que la hagan única en medio del mar de artistas y animadores allá afuera que buscan fervientemente posicionar sus historias a través de públicos cada vez más amplios.

En “Una noche en Zoopolis”, nos encontramos ante una apuesta que, de primeras, no parece envidiarle nada a las grandes producciones, al menos en el aspecto visual, y que, sumado a ello, la idea original de la cinta surge a partir de una historia corta escrita por el icónico Clive Barker, creador de la saga Hellraiser. Sin embargo, aunque la película expone ideas interesantes no vistas a menudo en películas enfocadas a todos los públicos, en esta ocasión no consigue cautivar del todo su particular esencia debido a su poco inspirado desarrollo narrativo y desabridas intervenciones por parte de sus personajes.

En la película seguimos a Gracie, una loba que, al igual que otros animales, habita pacíficamente en un zoo hasta que, una noche, un extraño meteorito cae en medio del lugar y libera un extraño virus que convierte a todos los animales del recinto en zombis alienígenas. Es así que Gracie une fuerzas con un puma, un lémur, una avestruz y demás peculiares compañeros para sobrevivir a esta catástrofe y, de paso, encontrar la forma de salvar el zoo.

Uno de los factores donde falla “Una noche en Zoopolis” es en presentar personajes que llenen la pantalla. La mayoría de los animales ejercen de arquetipos muy vistos en el cine y, por lo mismo, se vuelven poco interesantes a lo largo de la aventura, por lo que su incidencia se ve reducida a gags cómicos que, por momentos, ni siquiera terminan de funcionar. El núcleo del relato es básico y despierta todos los clichés del género; aun así, no se sale del todo de la línea y entrega un producto efectivo para ciertas audiencias, junto a una animación realmente digna para su modesto presupuesto.

El doblaje en castellano funciona. Tal vez el personaje de Gracie puede desentonar, sobre todo al inicio, pero esto termina pasando desapercibido conforme la película avanza y el espectáculo de body horror comienza. Y es que esto último es donde viene el verdadero encanto de “Una noche en Zoopolis”.

Las pinceladas de perfecta sincronización entre comedia y terror sostienen el mal trago que dejan las oportunidades perdidas de sus propuestas narrativas y potencian la personalidad de la obra en conjunto, haciéndola menos tediosa y hasta ingeniosa en ocasiones. Lamentablemente, esto no ocurre seguido, por lo que, aunque es un gran intento por parte de sus realizadores, la cinta no explota por completo sus propias armas en pantalla.

“Una noche en Zoopolis” no promete más de lo que refleja la primera impresión. Estamos ante una película de animación de fórmula, con alguna particularidad que la hace especial, pero que en general no se arriesga a ser más que una pieza del montón para un público que busque algo genuinamente único.