‘Orígenes Secretos’: destapando los misterios del equipo responsable del rodaje

El pasado 10 de junio Butaca y Butacón tuvo la oportunidad de visitar el rodaje del nuevo thriller Orígenes Secretos, la ópera prima de David Galán Galindo, que viene con la colaboración de RTVE y Netflix. Allí pudimos hablar tanto con el director, como con el elenco para que nos contaran en qué iba a consistir esta nueva producción.

Fotografía: Jorge Todo Matas

 

Por lo que sabemos, esta adaptación de la novela Orígenes Secretos: los héroes no existen, escrita por el mismo director, nos sitúa en una España hostil en la que un misterioso asesino serial se dedica a recrear los orígenes de nuestros superhéroes favoritos, por lo que los detectives Cosme (Antonio Resines) y David (Javier Rey), la jefa de homicidios Norma (Verónica Echegui), y el dueño de una tienda de cómics Jorge Elías (Brays Efe), emplean sus esfuerzos en atrapar a este psicópata.

 

Una vez llegamos, se nos mostró lo que era el set de una de las escenas de acción finales de la cinta, con un pequeño escenario elevado que simulaba algún tipo de fábrica abandonada, y que estaba rodeado de pantallas verdes destinadas a simular digitalmente el entorno en el que se situaba la escena, por lo que hasta que se estrene la película será un misterio el lugar en el que nos encontrábamos.

Fotografía: Jorge Todo Matas

 

En ese mismo escenario pudimos presenciar un ensayo de la escena en la que el equipo de especialistas de Inextremis Film Services nos mostraba la coreografía de la pelea que se iba a rodar ese mismo día. Lo que vimos nos dejó con las expectativas bastante altas en relación a la acción, ya que este equipo de especialistas y VFX ya ha trabajado en producciones como XXX: Reactivado o Mine junto a muchas otras. Después de eso vino el photocall con los actores que protagonizarán la película, con los que a continuación pudimos hablar para que nos contaran más en profundidad en qué consistía el proyecto en el que están.

 

En primer lugar hablamos con Ernesto Alterio, quien interpreta al personaje de Bruguera, el forense que ayudará desde la morgue a resolver el curioso caso que se nos plantea. A continuación, el director David Galán Galindo nos describió esta cinta como una película que quiere salirse de la falta de credibilidad que traen las cintas de ficción convencionales, con situaciones que no nos llegamos a creer totalmente, por lo que nos sacan de la película. Además quiso destacar que quiso lograrlo minimizando el uso de efectos digitales, apostando por el uso de efectos físicos, con cadáveres con los que los personajes realmente interactúan, ayudando a ese realismo que el director pretende lograr.

También puso énfasis en el uso del humor, ya que, como él afirmó, en una cinta española cuando aparece acento de vallecas ya nos tomamos la película a risa, lo que quería evitar para que la historia no perdiera esa credibilidad que tanto busca.

Luego Javier Rey junto a Brays Efe, quienes mostraron muy buena conexión tanto entre ellos como con el resto del elenco, nos explicaron amistosamente quienes eran David y Jorge Elías, y cuanto de ellos tenían esos personajes. Javier nos habló de la preparación física que tuvo que hacer para interpretar al detective, ya que venía muy delgado. Para el resto de factores, se dejó llevar por lo que David le pidió, ya que le proyectó muy bien cómo era este detective. Brays por otro lado, nos ha contado cómo ha sido trabajar con sus compañeros, afirmando que “ha cumplido un sueño millenial”, al ser el padre de su personaje, un actor de la talla de Antonio Resines. Al igual que David también hizo ese énfasis en la comedia dentro de esta película, ya que Brays viene del bombazo de Paquita Salas. Nos explicó que ha querido realizar su papel con la mayor naturalidad posible, aún siendo su personaje uno bastante cómico, haciendo chistes cuando no debe y siendo bastante torpe en diferentes ocasiones.

 

De naturalidad sobre todo goza Resines, que nos demuestra su talento y experiencia a la hora de actuar como detective, y al que tenemos muchas ganas de ver cuando se estrene la película. Algo que destacó, fue la experiencia de trabajar con estos efectos visuales de los que tanto nos hablaron los distintos actores, ayudándole a creer que realmente estaba en esa situación, en localizaciones en las que realmente no estaban, y en situaciones que se sentían más grotescas de lo que eran. En relación al humor, otra vez, Resines nos dejó claro que ha dejado su faceta humorística para este papel, con la excepción de un par de situaciones que vienen de la mano del humor por naturaleza, pero no quiso abusar de ello para que no se sintiera como una comedia, más que un thriller.

 

Por último hablamos con Verónica Echegui, que viene para aportar el toque femenino a la trama. Lo que más llamó la atención de ella, fue la peculiaridad de su personaje, siendo una jefa de homicidios joven y brillante, que cumple muy bien su labor, y que a la vez tiene un hobbie tan único como es el cosplay, saltándose así las convenciones de la inspectora fuerte pero fría que vemos tanto en el cine.

 

Tras analizar todo lo que nos han contado, se puede decir que se avecina una película muy interesante, que viene con expectativas bastante altas y que se espera estrenar el año que viene, aunque todavía no existen datos oficiales sobre la fecha.

Hasta entonces nos va a tocar esperar para poder ver el resultado de este gran esfuerzo que nos han proyectado estos grandes artistas.

‘Infierno Bajo el Agua’: un refrescante entretenimiento de verano

Valoración: 3´5 Butacas sobre 5

Una chica y su padre tratan de sobrevivir a un ataque de aligátores en medio de un tornado. Estamos tan acostumbrados a que decenas de blockbusters veraniegos busquen cada año conquistar la taquilla a base de explosiones de CGI que es inevitable arquear una ceja al leer la sinopsis de Infierno bajo el agua. ¿Era “Crocnado” un título demasiado obvio para lo que promete ser un refrito firmado por los becarios de Syfy?

Pues resulta que sí, porque Infierno bajo el agua es mucho más que la típica monster movie cutre para rellenar los huecos entre piscina y piscina. Es cierto que la película tiene todos los elementos que uno podría esperar de esta clase de cine (una sucesión de decisiones terribles por parte de los personajes secundarios condenados a muerte, una protagonista que parece imposible de abatir, muchos monstruos apareciendo de improviso para asustar al espectador…) pero están desarrollados con tanta destreza que da gusto ir topándose con ellos.

En primer lugar, la decisión de situar la acción en un espacio cerrado y a punto de inundarse impone una tensión imprescindible para que la historia funcione. A este ritmo contribuye además que las apariciones de los lagartos sucedan en los momentos oportunos y siempre de la manera precisa, según la inminencia de la amenaza: la cámara puede fijarse en uno de ellos mientras otro ataca de improviso por la espalda, o limitarse a captar unas pequeñas burbujas de aire para luego mostrar la gravedad de la infestación con un descorazonador plano aéreo. Todas estas secuencias están rodadas con una inteligencia que revelan la seriedad de la producción.

Otros puntos a favor son unos efectos especiales muy conseguidos y un trabajo actoral bastante sólido al que favorece que se explore con detalle la relación entre el padre y la hija desde antes del desastre, aunque estos rodeos no siempre encajan con la velocidad que debería tener la película tras el segundo acto. Tal vez el componente dramático estaría mejor conseguido de no ser porque resulta imposible abstraerse de lo que uno está viendo: existe un límite en el grado de seriedad que puede conferirse a sí misma una película en la que una mujer herida es capaz de nadar más rápido que un cocodrilo.

Esa discrepancia entre tono y contenido es sin duda lo peor de Infierno bajo el agua, y casi el único argumento que sus detractores podrán esgrimir para criticarla; sin embargo, si uno entra en su juego y acepta las inevitables licencias argumentales que este tipo de cine trae consigo encontrará un blockbuster efectivo, ameno y trepidante con el que despedir la temporada estival.