‘Muertos S.L.’ vuelve para un último funeral

Netflix ha anunciado hoy el tráiler y nuevas imágenes de la cuarta y última temporada de Muertos S.L., que se estrenará a nivel global en Netflix el 7 de agosto de 2026. Esta temporada contará con seis nuevos episodios de la comedia funeraria de Laura y Alberto Caballero (Machos Alfa, La que se avecina, Aquí no hay quien viva). 

Protagonizada por Carlos Areces (Superestar, La que se avecina), Diego Martín (Machos Alfa, Legado), Salva Reina (Legado, Dos Tumbas), Adriana Torrebejano (Coartadas, Bajo un volcán), Amaia Salamanca (Siempre es invierno, Bienvenidos a Edén), Ascen López (Machos Alfa, Casi todo bien), Aitziber Garmendia (Sin instrucciones, Machos Alfa), Gerald B. Fillmore (Amor en toda la cara, Reyes de la noche), Roque Ruiz (El cuco de cristal, Las hijas de la criada), Bárbara Santa-Cruz (El refugio atómico, Atasco), Lorea Intxausti (Yo no moriré de amor, Go!aze), Manolo Cal (Cuéntame cómo pasó) y Lucía Quintana (Sentimos las molestias, Matadero), entre otros.

¿Quién se quedará con el codiciado sillón de director? Chemi tiene la solución perfecta: propone ocupar el puesto “solo un ratito”, lo justo para dejar su impronta, y después ya, si eso, que se encargue Dámaso. Esta situación se vuelve muy frustrante para el comercial, que da bandazos entre intentar hundir y pelotear a su nuevo jefe. Mientras tanto, la mente de Chemi no descansa y empieza a implementar nuevas medidas que quizá funcionen en otro sitio… pero no tanto en un tanatorio. 

La serie está producida por Contubernio Films, dirigida por Laura Caballero y escrita por Alberto CaballeroDaniel DeoradorJulián Sastre y Nando Abad

‘La Copia Perfecta’: Un pasatiempo impecable

3 Butacas de 5

Estoy convencido de que, dentro de cada uno de nosotros, da igual nuestro lugar de procedencia, cultura u oficio, tenemos una vena artística. Quizás para muchos únicamente tomó conciencia en la infancia; con el dibujo, la práctica de danza o la música, que terminaría abandonando nuestra cabeza porque la vida pasa y surgen diferentes caminos. Otros, privilegiados, pueden dedicar su tiempo de trabajo o, si tienen, de ocio, para dejar que esa vena siga tomando el control aún pasadas varias décadas de existencia.

El protagonista de La copia perfecta (un genial Reda Kateb) es un soñador que ve mucho más allá que sus vecinos y que dedica su tiempo a crear inventos increíbles, pero nadie los acepta porque él es un inmigrante. El azar le hizo luchar en una guerra y aunque encontró al amor de su vida, no vivió en un momento donde poder desarrollar libremente su arte.

La película, un thriller que no está muy lejos en algunos momentos de un drama de sobremesa, conquista por su corazón. El personaje de Kateb tiene muchas deficiencias, pero la necesidad de explotar ese arte que tiene dentro hace que empatices con él incluso cuando, en la última parte del film, toma decisiones muy cuestionables.

Técnicamente cumplidora y con un reparto muy entregado, La copia perfecta apuesta por entretener, y sin duda lo consigue. Sus casi 2h10 pasan rápidamente, combinando una película biográfica con un thriller que juega al gato y el ratón, que dudo que deje de convencer a cualquier espectador dispuesto a adentrarse en la vida de Jan Bojarski, un falsificador de billetes conocido como “el Cézanne de la falsificación”.

Y aunque no estamos hablando de un título muy ambicioso de cara a premios y que no inventa nada nuevo dentro de su género, es el claro ejemplo de que dentro de una maquinaria industrial (estamos hablando de una película de alto presupuesto para ser europea), hay espacio para contar historias de manera honesta, que aun sabiendo que sus cartas son limitadas, se pone empeño en que funcionen lo mejor posible. Y esto es algo que no puede ocurrir en Hollywood, donde la mentalidad es quizá otra y todo se siente prefabricado. Aquí existe una emoción genuina, y, a decir verdad, no le puedo pedir más a una película. Muy recomendada.