‘Morir no siempre sale Bien’: secretos y cadáveres… siempre enterrados

3 Butacas de 5

Claudia Pinto regresa a las carteleras con una comedia negra de enredos y crítica social. La cineasta cambia el registro de sus últimos trabajos con una divertida propuesta, refrescante y también mordaz en sus capas a pesar de no terminar de explotar todo el potencial que ofrecía en su historia.

El largometraje huye de la caricatura cruel de los personajes buscando la naturalidad en la empatía con el espectador. Esto lo logra a la perfección gracias a un reparto que está impecable. Tamara Casellas destaca bordando el papel de madre coraje asfixiada por las deudas, mientras que la sobriedad y profesionalidad de Ana Wagener elevan sobre todo la mecánica de la trama.

Un choque entre dos familias, con cadáver de por medio, provoca el enfrentamiento entre ambas a través de una propuesta lúcida y divertida en la que los secretos y enredos permitirán al espectador salir de la sala de cine con una sonrisa.

A pesar de los buenos logros que tiene la película son reconocibles los típicos clichés ya vistos previamente en otras propuestas con una estructura similar que hacen que la historia sea previsible en muchos momentos. No obstante, el ritmo dinámico y las situaciones absurdas consiguen darle ese brote de empatía que requieren este tipo de historias. Es cierto que se echa en falta algo más de mala leche e incomodidad, sobre todo en los momentos de crítica social entre las diferencias de clase sin terminar de hurgar en las heridas.

Morir no siempre sale bien es una propuesta entretenida, bien dirigida y magníficamente interpretada que cumple su función de hacer pasar un buen rato sin complicarle la existencia al espectador. Una comedia digna que funciona como un reloj en su superficie, aunque le falte la audacia necesaria en el guion para convertirse en un referente memorable del género.

‘La Mujer Sin Nombre’: Una insuficiente investigación policial en Arabia Saudí

2 Butacas de 5

Estrenada en el último Festival de Toronto, La mujer sin nombre aterriza en cines en un momento complicado, lleno de blockbusters y poco público dispuesto a adentrarse en propuestas algo diferentes. Haifaa Al-Mansour, directora de la película, fue la primera mujer en dirigir un largometraje en su país, y cierra una especie de trilogía sobre mujeres saudíes.

Partiendo del descubrimiento del cadáver de una joven en medio del desierto, el film rápidamente se define como un thriller policial muy sugerente, con una mirada feminista detrás (la mujer inteligente que no puede demostrar su talento en un mundo de hombres poderosos), pero, hasta ahí todo lo interesante.

Es complicado armar una trama de misterio porque hemos visto mil películas y series con la misma temática, pero también es complicado tomar tantas decisiones, como mínimo, cuestionables: flashbacks horrorosos (con cambio de fotografía incluido), diálogos inverosímiles, cien macguffins…Al final va encontrando su camino a través de giros sin ningún tipo de explicación, con personajes que entran y salen únicamente para dar la pista que necesita la investigación y nada más.

Además, cuando llega su final, que sin duda es lo más interesante y sorprendente, se carga completamente los planteamientos que parecía sostener el film únicamente para dar un último giro, que podría ser de una peli de tarde de cualquier cadena generalista de televisión.

Sin embargo, es innegable que trata temas potentes y que es bastante entretenida, y su actriz protagonista está muy bien. Y aunque en este caso no es una recomendación clara, sí que os animo a que la veáis y creéis una opinión propia, que probablemente diste de la mía. Sin duda te llevas algo muy interesante de La mujer sin nombre: una mirada (¿edulcorada?) de Arabia Saudí, un lugar que tiene aún muchas historias por contar.