‘Una Mujer Italiana’: Nadie es libre hasta que todos somos libres

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Entrevista. Alejandro Monteverde: «El cine es la pasión y el sacrificio de mi vida»

‘Una Mujer Italiana’ es el filme estadounidense de estreno de Alejandro Monteverde, director de nacionalidad mexicana, con tanta variedad de naciones en el mundo, globalización, migración y sincretismo entre culturas surge la necesidad de hablar de este tema, “la adaptación de los migrantes al país al que han migrado”.

Cabrini” o mejor conocida en España como “Una mujer italiana” es una historia supuestamente verídica sobre Francesca Cabrini, una monja que es enviada desde el vaticano a Nueva York para ayudar con los niños pobres, pero que conforme avanza el filme nos muestra otras hazañas de la misma.

Es Nueva York en los primeros años del siglo XIX y un montón de inmigrantes italianos han sido discriminados y empobrecidos en barrios insalubres, Nuestra protagonista Cabrini vendrá a ayudar a integrar a una sociedad marginada a Estados Unidos, y aunque el nivel de drama durante el filme va en aumento, llevado a la ficción aún más la historia al más puro estilo religioso, no parece difícil de digerir.

Cualquier inmigrante en 2024 puede sentir con gran empatía esta historia que plasma el proceso sincrético de dos culturas, (la local y la que llegó a adaptarse) que va más allá de Francesca Cabrini y nos hace reflexionar sobre las diferencias entre los seres humanos, lo que nos une y aquello que nos suma en distintos puntos de lucha por un mismo objetivo “el bienestar social”.

No me queda más que decir que esta historia si bien no es perfecta, está muy bien contada, digerible y emocionante, una ficción documental sobre la vida y obra de Francesca Cabrini, una defensora de los derechos de los inmigrantes.

Es importante destacar que Alejandro nos ofreció una entrevista para que puedan conocer un poco más de él y su perspectiva sobre su propio filme, no se pueden perder ir a las salas de cine a ver esta gran película, no sin antes escuchar nuestra entrevista con el director.

‘Furiosa: de la saga Mad Max’, Miller no pierde el pulso a una entrega llega de ruido y gasolina

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Corría el año 1979 cuando un joven George Miller dio inicio a una de las sagas más ruidos y espectacular. Cuando se estrenó la primera película, Mel Gibson era un completo desconocido. Tenía apenas 23, y fue elegido por George Miller para interpretar a Mad Max, un patrullero que recorre las sórdidas carreteras secundarias en una Australia del futuro devastada y dominada por delincuentes que buscan gasolina y chatarra. Ahora, en 2024 y con 79 años, el realizador australiano dirige, sin perder el pulso, la quinta entrega de la saga: Furiosa.

Para esta película Miller se centra en el personaje de Furiosa, que ya pudimos ver en todo su esplendor en la anterior entrega: Mad Max Fury Road. Sin embargo, en esta cinta, el espectador es testigo de su descorazonador y desgraciado origen, rodeada de escasez, guerra y masculinidades tóxicas. Anya Taylor-Joy encarna a un personaje cuyo único es regresar a su hogar del que fue secuestrada. Por el camino deberá sobrevivir en el árido desierto australiano mientras espera la oportunidad idónea para vengar el asesinato de su madre, a manos de Dementus, un líder carismático, pero con pocas luces.

La película guarda un buen equilibrio de elementos cinematográficos tales como la puesta en escena, el sonido o las actuaciones de sus protagonistas (Chris Hemsworth está en uno de sus mejores papeles). Sin embargo, los puntos más débiles y que evitan que el equilibrio sea perfecto son un guion por momentos demasiado expositivo y un CGI que puede llegar a molestar en algún momento. Más allá de estos detalles Furiosa es una experiencia inmersiva para el espectador. De alguna manera la película crea una atmósfera tan ruidosa y épica que uno solo es capaz de recapacitar sobre lo que acaba de ver cuando abandona la sala.

Pese a las increíbles escenas de acción casi circenses, el olor a gasolina y las ansias de venganza de la protagonista, Furiosa lanza un mensaje claro y conciso: la guerra es algo inherente al ser humano. Da igual las penurias por las que una sociedad pase que, siempre que haya recursos limitados, ya nos encargaremos de luchar y enfrentarnos por su dominio.

Furiosa es una de las entregas de la saga más diferentes a nivel fotográfico, característica que se agradece. Sabe hacerse a un lado y diferenciarse del resto de entregas, sin embargo, no pierde la esencia y brinda un espectáculo digno de una entrada de cine.