‘Caída Libre’: un drama que mezcla el deporte de élite con el thriller psicológico

3 Butacas de 5

Marisol (Belén Rueda) es la entrenadora nacional de gimnasia rítmica y es metódica, exigente, autoritaria e implacable. Cuenta con una ayudante, Claudia (Irene Escolar) que hace las veces de segunda entrenadora y que fue alumna suya. El Campeonato del Mundo se celebra en pocas semanas y ella deposita todas sus esperanzas en Angélica (Maria Netavrovana), la recién llegada más prometedora del equipo.

 De forma paralela, Marisol descubre que Octavio, su marido (Illay Kurelovic), después de media vida juntos le es infiel. Esto destroza a Marisol que no soporta la idea de perder a su marido tras tantos años de matrimonio porque sigue muy enamorada de él a pesar de notarse la distancia que hace tiempo se apoderó del matrimonio. Su incapacidad para gestionar la ruptura con Octavio vuelve a Marisol incontrolable y se refleja en su trabajo.

Conforme avanza, la dureza de los entrenamientos con Angélica y el trato que da al resto de gimnastas le pasan factura en el trabajo. Su obsesión por ganar, sus celos y su despecho por la situación vivida con Octavio llevan a Marisol al borde del colapso y tras un suceso inesperado hace que tenga que replantearse su vida personal y laboral.

La trama deportiva es mucho más interesante que la vida sentimental de la protagonista ya que se plantean cuestiones interesantes y de actual relevancia como la salud mental en el deporte de élite y los abusos deportivos en los entrenamientos. Habría sido mucho más interesante que se mostrase qué ocurre en esa disciplina de élite que lleva a algunas personas a un extremo mental tan potente como el que afecta a Marisol. Claudia trata de hacerle entender a Marisol que los tiempos han cambiado y que ya no se puede ejercer ese maltrato hacia sus alumnas y el personaje de Octavio es el detonante que hace que Marisol comience su bajada hacia el abismo.

Belén Rueda es la protagonista absoluta de la película mostrando a una mujer en apariencia fuerte con una gran carrera deportiva y como entrenadora pero al tiempo frágil que utiliza varias máscaras para esconder quién realmente es.

‘Lo que sucede después’: Aires noventeros con demasiados rodeos

2 Butacas de 5

La actriz Meg Ryan (Cuando Sally encontró a Harry, Algo para Recordar, Tienes un e-mail) presenta su segunda película como directora que coprotagonizada junto a David Duchovny estrella de Expediente X.

Willa (Meg Ryan) y Bill (David Duchovny) se reencuentran por casualidad en un aeropuerto después de perder sus conexiones en un aeropuerto regional y quedar atrapados por una gran tormenta de nieve. Atrapados por la nieve, lo único que quieren es coger sus vuelos enlace y que los lleve a sus destinos. Sin embargo, en el transcurso de una noche de tormenta en la que hay algo de realismo mágico y comedia, se vuelven a acercar y se ven obligados a revisar por qué su relación no funcionó hace 25 años y si podría ser nuevamente.

Ryan escribió la película con Steven Dietz y Kirk Lynn basándose en una obra teatral algo que se nota bastante en la película para bien.

La película tiene aires noventeros como las que Ryan solía protagonizar en esa década y actualiza el género al estar protagonizada por dos actores de más de 50 años. Los dos protagonistas no están mal y el largometraje tiene momentos de humor y hasta podríamos decir que algo de realismo mágico al establecer un juego con la voz en off de la megafonía o los paneles del aeropuerto. Pero, la gran tormenta de nieve está desaprovechada ya que podría haber sido una comedia romántica navideña, lástima que la falta de magia y chispa que tenían este tipo de comedia noventeras brille por su ausencia. La trama de los protagonistas termina por resultar reiterativa en su último tramo por exceso de metraje.

Perfecta como peli de tarde dominguera pero para poco más.