‘Spider-Noir’: un Spider-Man con un tono y una estética refrescantes que destaca en la época de la saturación superheroica

4 Butacas de 5

Tras ver los dos primeros capítulos de Spider‑Noir, la nueva serie de Amazon Prime con personajes de Marvel Comics, puedo decir que pinta muy bien ya que enseguida queda claro que no pretende ser un producto más dentro del saturado catálogo de superhéroes. Este no es el Spider-Man luminoso, juvenil y reconocible que el público general tiene grabado a fuego, sino una versión más oscura, adulta y poco explorada del personaje, lo que ya de entrada se siente refrescante. Es esta diferencia tan marcada en todo y estética lo que más resalta de esta propuesta guionizada por Oren Uziel (Sonic La Película, Mortal Kombat).

El protagonista de esta historia es Ben Reilly (Nicolas Cage), un investigador privado que sufre una mala racha económica y lucha incluso por poder pagar a su secretaria -su única empleada- en la Nueva York de los años 30. El único superhéroe de la ciudad ha desaparecido y la ciudad ha quedado supeditada al crimen organizado liderado por Silvermane. Ben, que renunció a la máscara de La Araña tras sufrir una gran pérdida en su vida, deberá decidir si ponerse el traje para proteger la ciudad en la que vive pesa más que los traumas que le atormentan.

La serie apuesta fuerte por una identidad propia. La ambientación en el Nueva York de los años 30, combinada con el blanco y negro, no es solo un capricho estético: construye un tono muy marcado, casi de cine noir clásico, que envuelve toda la narración. Esa decisión visual le da personalidad y coherencia, y la separa claramente del estilo colorido y sobrecargado que domina muchas producciones actuales del género.

Narrativamente, también se nota una intención distinta. El ritmo, el tono y la forma de contar la historia se sienten más contenidas, más atmosféricas, menos preocupadas por el impacto inmediato. En un momento en el que el cine y las series de superhéroes parecen vivir una clara sobreexplotación -con un público cada vez más cansado e incluso desilusionado-, Spider-Noir se presenta como una anomalía bienvenida.

Eso sí, no es una serie pensada para todos los públicos. Su propuesta es claramente de nicho, y probablemente no conecte con quien busque acción constante o una historia sencilla y familiar. Pero para los amantes del cómic, del género noir y de las reinterpretaciones valientes de personajes clásicos, es muy probable que resulte especialmente atractiva.

En definitiva, Spider-Noir apunta a convertirse en una de esas rarezas que no buscan gustar a todo el mundo, pero que saben muy bien a quién quieren conquistar. Y eso, hoy en día, en un género tan saturado es, sin duda, una muy buena elección. La serie, cuya primera temporada contará con ocho capítulos, se estrena en Amazon Prime Video el 27 de mayo.

‘El caso Hübener’: La resistencia alemana desde el interior

2’5 Butacas de 5

El director Matt Whitaker dramatiza la historia real de Helmuth Hübener un joven mormón de 16 años que fue condenado a muerte por oponerse a Hitler en 1942.

1941, Hamburgo. Helmuth Hübener (Ewan Horrocks) es un chico de 16 años que lleva una vida normal para la época. Es miembro de las juventudes hitlerianas, va a la iglesia (mormona en este caso) y tiene una pandilla de amigos. Gracias al párroco de su iglesia consigue entrar como becario en el ayuntamiento y descubre una sala llena de libros prohibidos. Su hermano que está en Francia durante la guerra regresa con una radio de onda corta con la que descubre los discursos de Churchill en la BBC y empieza a escuchar otras cosas sobre el transcurso de la guerra. Un día, su amigo Solomon Schwarz (Nye Occomore) desaparece y eso le impulsa aún más en su determinación de hacer algo contra el régimen de Hitler. Para ello recluta a sus amigos Karl (Ferdinand McKay) y Rudi (Daf Thomas) con quienes se dedica a repartir pasquines por toda Hamburgo.

Para su desgracia, su activismo llamará la atención del oficial de la Gestapo Erwin Mussener (Rupert Evans) quién se obsesionará con encontrar a los responsables de los pasquines contra Hitler. El desenlace de la historia es terrible ya que los tres amigos soportaron cárcel y en el caso de Helmuth cárcel, torturas y fue condenado a la guillotina a los 17 años.

La película rodada en inglés, con reparto británico es una coproducción entre Lituania y Estados Unidos. Está bien rodada y el reparto cumple a la perfección simulando el cine de época que suele llegar desde Reino Unido. 

Destacan las interpretaciones de Ewan Horrocks y Rubert Evans que interpretan de forma más que convincente a sus dos personajes antagonistas como son el héroe adolescente y el villano atormentado. Es muy interesante la vertiente religiosa del protagonista ya que se muestra cómo el régimen nazi acaba por impregnar el discurso religioso de nacionalismo alemán y del individuo frente a lo comunitario de ayudar a los vecinos, necesitados o pobre.

La historia deja buenas escenas a lo largo del metraje como el diálogo sobre la verdad, la tragedia de Evans o la escena del juicio, aunque aquí en algún momento pecan de adelantarse a hechos históricos futuros en referencia entre líneas a los juicios de Nüremberg. La propuesta es clásica y queda limitada sobre sí misma para lo inusual de la historia en la que un adolescente que piensa por sí mismo se opone a Hitler y podrían haber buscado una puesta en escena más arriesgada.

El origen del proyecto era una miniserie de cuatro capítulos para Estados Unidos para la productora religiosa Angel Studios que luego se convirtió en película y puede ser que el remontaje haya afectado a la historia para cines.